Me encontré con esta gran noticia.
Un joven ciego y sordo pudo disfrutar del partido de su equipo en la Copa del Mundo como nunca antes. Esto fue posible gracias a la ayuda de una pareja de amigos que realizaron una acción muy noble y digna de imitar.
El proceso se inicia con la creación de una mini cancha para que así el joven sepa donde y como se está llevando a cabo la jugada. Con la asistencia física y además pautas en la espalda acompañadas por medio de lenguaje de señas le van narrando el partido.
En el video se puede apreciar parte del proceso y sobre todo la alegría que siente el joven. Maravilloso y muy emotivo!!
A continuación el video.
UN GRAN EJEMPLO DE INCLUSIÓN!!
jueves, 19 de junio de 2014
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Etiquetas: Aprendizajes, Comunicación, Derechos, Desafíos, Diversidad, Educación, Familia, Inclusión, Informaciones
Por el respeto, valoración e inclusión del adulto mayor
sábado, 14 de junio de 2014
El problema es preocupante. Incluso la Organización de Naciones Unidas (ONU) decretó el día 15 de Junio como el Día Internacional contra el maltrato al Adulto Mayor. Respecto a esta conducta que se observa en la sociedad es que se hace necesario impulsar iniciativas que faciliten la educación y la toma de conciencia de la población en relación a este tipo de maltrato.
La violencia contra las personas adultas mayores es un problema del cual nuestro país no está ajeno; sin embargo son escasos las cifras y datos al respecto.
Y es que la dependencia (económica, emocional y física) hace que muchas víctimas de maltrato no delaten a su victimario/a. Esto los convierte en blancos perfectos para toda forma de abuso; aparte de que muchas personas de la tercera edad sienten temor a sufrir daños mayores si acusan a su agresor.
Este temor no es infundado. Los ancianos se encuentran en muchas ocasiones en situaciones de aislamiento e indefensión y, a menudo, la persona maltratante es un familiar cercano.
La Organización Mundial de la Salud, en la Declaración de Toronto, define el maltrato al adulto mayor como: La acción única o repetida, o la falta de respuesta apropiada, que causa daño o angustia a una persona mayor o que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza.
Estos factores influyen directamente en su calidad de vida y, especialmente en su autoestima. La soledad y el aislamiento constituyen uno de los mayores miedos de este grupo etáreo.
Pero el buen trato no es solo no maltratar, sino dar un trato digno, igualitario, con enfoque de derechos, un espacio para su expresión, una equidad etárea, oportunidades laborales, de educación, de salud, de esparcimiento".
Fuente: Hoy.com
Imagen: Google
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Etiquetas: Aprendizajes, Artículos, Autonomía, Celebraciones, Derechos, Diversidad, Educación, Familia, Inclusión, Informaciones, Valores
POR LA PAZ, EL AMOR Y LA TOLERANCIA
domingo, 1 de junio de 2014
BEYOND CHILDREN
En el 2011 Junto con 30 niños de diferentes culturas y
naciones, Tina Turner,
Regula Curti y Shak-Dechen Dagsay han grabado versiones cantadas de doce oraciones y mantras de las religiones budismo,
cristianismo, hinduismo, judaísmo, el islam y el sijismo.
Su fin, unir a todas las religiones del mundo con un único mensaje: "Todos somos
uno!".
El significado del mantra del video:"Que el bienestar, la paz, la unidad, la tranquilidad, la felicidad y prosperidad sean alcanzadas por todos y todas."
El objetivo de este proyecto, para el cual preparan otro álbum para este año, es
hacer una contribución a la paz y la tolerancia tan necesarias para el tiempo que vivimos.
Bellísimo, disfrútenlo.
Fuente:YouTube
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Etiquetas: Derechos, Desafíos, Diversidad, Inclusión, Informaciones
UN ARTÍCULO PARA REFLEXIONAR
sábado, 24 de mayo de 2014
"Sobre la crueldad"
"Todos los seres humanos nacemos amorosos. Llegamos al mundo necesitados de amor pero también siendo capaces de amar, sólo si nuestras necesidades básicas han sido satisfechas. Todos los niños -si somos amparados, cuidados, atendidos, acariciados y protegidos- nos sentiremos seguros. Esa seguridad nos permite luego desplegar nuestro amor.
Ahora bien, si no somos protegidos ni cuidados, aumentaremos las alertas (ya que los depredadores pueden lastimarnos) y por otro lado reaccionaremos contra cualquier movimiento o situación que pueda desestabilizarnos. Es lógico, ya que desde nuestra vivencia –siendo niños pequeños- el entorno es hostil, peligroso y amenazante. No nacimos preparados para la desprotección ni para el desierto emocional, de hecho esas experiencias las vivimos con enorme desilusión. Al contrario, hemos nacido dependientes de los cuidados maternos. Pero si quienes debían nutrirnos y protegernos nos han abandonado a nuestra suerte dando prioridad a sus propias necesidades, comprenderemos que en este mundo se salva el más grande y el más fuerte.
A medida que crecemos -si las condiciones de amparo y protección no mejoran- en lugar de entrenarnos en el amor, vamos afinando estrategias parecidas a las utilizadas por los mayores que debían amarnos, para asegurarnos la supervivencia. De los adultos hemos aprendido que en la medida que lastimamos a alguien más débil, tendremos más chances para sobrevivir.
Eso se llama crueldad.
Primero la necesidad y luego la costumbre de aprovechar la debilidad del otro para fortalecernos y procurar nuestro propio resguardo, intentando garantizarnos el control para que nunca más puedan hacernos daño. Es tal el miedo y la desconfianza que estamos preparados para humillar, desactivar la estima y desmerecer al otro, sobre todo si somos más grandes.
La crueldad la usamos siendo niños, siendo adolescentes, luego jóvenes y luego adultos maduros. Es un tema de supervivencia emocional.
¿De quienes estamos hablando?
De cada uno de nosotros. ¿Pero acaso no es exagerado? Escuchemos qué es lo que dicen quienes son niños hoy, y cómo se sienten tratados por nosotros: madres y padres".
Artículo de Laura Gutman
Fuente:Newsletter
Imagen:Graciela Rodo Boulanger
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ALGO PARA PENSAR Y... REVERTIR
sábado, 10 de mayo de 2014
Menos lectura entre padres e hijos
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esto ayuda o empeora ?? spot contra el bullying
miércoles, 7 de mayo de 2014
"El canal de videos VH1, ha lanzado una creativa campaña en contra del
acoso escolar o bullying, que ha causado revuelo en redes sociales,
debido a que algunos consideran que el mensaje no queda del todo claro.
Lleva por lema “Nerds today, bosses tomorrow”, (Nerds hoy, jefes
mañana); durante el video utilizan la famosa canción disco “I Will
Survive” de Gloria Gaynor con una letra adaptada a las condiciones que
algunos infantes sufren. La canción intenta dejare en claro que los niños
que son “buleados” durante la infancia y adolescencia en un futuro serán
jefes de todos aquellos que los molestan.
Sin embargo, dada la naturaleza de incentivar la venganza el video ha
causado toda clase de comentarios, que argumentan que probablemente el
mensaje antiacoso no quede del todo claro".
Y sí. Un video polémico sin duda, realizado desde la óptica de un adulto. No sé si reir o llorar. Observen el video y juzguen por sí mismos.
Fuente: http://contenido.com.mx/2014/04/spot-de-vh1-contra-el-bullying-genera-toda-clase-de-comentarios/
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importancia del vínculo y apego inicial en niños con dificultades motoras
jueves, 1 de mayo de 2014
Lo ideal sería que los padres puedan comprender y entender que el primer paso a dar en todo el proceso evolutivo es a través del estableciniento de una relación significativa con sus hijos/as a la par de la adquisición de nuevas habilidades. El proceso y el desarrollo de un niño/a, es definitivamente integral. Lo emocional y lo motor no pueden ir separados.
Entre esas habilidades iniciales podemos destacar, las típicas que se tienen que dar en un desarrollo de un niño/a neurotípico: la mirada, el llanto, la regulación, la imitación de algunos gestos, la intencionalidad comunicativa, la sonrisa, las variables temperamentales (permanecer más o menos tiempo dormido, dormirse con facilidad, el umbral de respuesta a la estimulación, la capacidad de mantener la atención sobre los estímulos, etc) y la atención selectiva a la voz de sus propios padres. En pocas semanas se añaden a estas la sonrisa social y las vocalizaciones.
Es probable que los niños/as con discapacidad no puedan manifestar alguna o la totalidad de estas habilidades, condicionando así la respuesta de proximidad del adulto y el establecimiento de la relación entre ambos. Ni que decir, si además el niño/a presenta una gran dificultad a nivel motor donde afecta incluso el diálogo tónico, lo cual la madre de preferencia como referente inicial no puede alzar, acunar, acariciar, alimentar a su propio hijo/a, y si lo hace, lo hace desde su propia capacidad innata. La forma de tocar, para transmitir ternura, puede educarse y aprenderse como toda actitud. El tono en su diálogo es la raíz más profunda del estado emocional, un intercambio y transmisión de sensaciones y emociones agradables tan importante para los niños o niñas.
¿Qué pasa entonces con los padres que no están preparados o bien informados, los padres que aún no han realizado su proceso de duelo, los padres que aún sienten la incertidumbre del cómo hacer?… Todo ello, tendría que ser el primer paso para que estos padres puedan tener mayor contención, información y preparación para iniciar y acompañar el gran proceso…
Si como profesionales, me incluyo, nos detuviéramos en informar bien a la familia creo que todo ello influirá en que a los padres les resulte más o menos fácil y más o menos gratificante la relación con el niño/a; porque, además de tener que “adaptarse” a las dificultades motoras, entre otras, han de adaptarse también a sus propios procesos como padres, por un lado, y por el otro, a la intencionalidad comunicacional que realiza su niño/a en su propio desarrollo evolutivo. Si les informamos bien, los padres tendrían mejor capacidad para “interpretar” cada una de esas intencionalidades como parte inicial básica en un proceso y desde ahí, ellos como padres lograr mantener o aumentar dichas intencionalidades.
Si tenemos en cuenta, por ejemplo; aquellos niños/as que al nacer presentan dificultad motora y además de contacto visual (por nombrar una), podemos entender la angustia de los padres al no poder recurrir al diálogo tónico y al contacto de la “mirada” como medio para la conexión mutua y para entender los estados socioemocionales, posturales y comunicacionales de su propio hijo/a.
Los padres entonces, más que herramientas, necesitan comprender y vivenciar todo el proceso para entender los modos adaptativos comunicacionales de su hijo/a con alguna dificultad y así poder establecer una relación positiva entre ambos. Por eso, en ausencia de la mirada y ante la menor iniciativa del niño/a con dificultades visuales para provocar y responder a la interacción es preciso que los padres aprendan a observar otras respuestas que buscan esa relación o alguna otra intencionalidad del niño/a.
Desde la observación de otras respuestas o conductas comunicacionales, los padres podrán entender dichos códigos iniciales comunicacionales y relacionarse mejor con él o ella, esto incluso posiblemente disminuiría conductas comunicacionales inadecuadas del niño/a, porque establecerían, por ejemplo, pautas de anticipación de la interacción porque se asociarán voz y tacto en los contactos para favorecer su identificación y reconocimiento y facilitarán respuestas vinculares como la emisión de pestañeos o esbozo de sonrisa u otras respuestas voluntarias (movimiento corporal, aumento de tono, etc.) que son muy importantes como inicio de un contacto.
El camino hacia la “aceptación” del niño/a con discapacidad tiene un recorrido personal para cada padre y en ese proceso probablemente influya, el hecho de experimentar la cercanía con su propio niño/a para comprender los significados socioemocionales y la intencionalidad comunicativa como parte importante en el acercamiento inicial.
Todo esta información bien comprendida por los padres, apoyará al estilo relacional que tendrán con su propio hijo/a, facilitando así el proceso vincular y de apego entre ambos. O sea, un apego más seguro.
Material elaborado por Rodrigo Julio Peralta, PDP
Imagen: Rein Odol-madre e hija, Pinturas del Museo J.C.Boveri
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LA EXPLOTACIÓN INFANTIL EN AUMENTO
domingo, 20 de abril de 2014
¿Qué puedo hacer contra la explotación infantil?
Están por todas partes. Vendiendo artículos en el subte, limpiando vidrios y haciendo malabares en los semáforos, lustrando zapatos en las esquinas, cartoneando por las noches, ayudando en las cosechas, trabajando en talleres textiles o cuidando a sus hermanos menores y ocupándose de las tareas del hogar. Y si bien una parte de la sociedad ha tomado conciencia de su flagelo, a
la hora de actuar queda superada por la impotencia de no saber qué
hacer para devolverle la niñez a estos chicos atrapados por el fantasma
de la subsistencia cotidiana y la precariedad de recursos.
Son chicos que se vieron obligados a cambiar libros y juguetes por malabares y estampitas.
Algunos, incluso, son producto de terceras generaciones que cargaron
los ingresos familiares en las manos de sus hijos menores dejándolos sin
herramientas para construir un futuro digno.
El 16 de abril, se celebró el Día Internacional contra la esclavitud infantil y es necesario que reflexionemos en serio sobre el tema.
Según las últimas cifras del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, se estima que cerca de 1,5 millón de niños de 5 a 17 años realiza trabajo infantil o padece algún tipo de esclavitud.
¿Cuáles son esas formas? Pueden ser tareas económicas (como ayudar a un adulto en su trabajo, como mendigar, cartonear, cosechar), domésticas (ser el responsable de cuidar a hermanos menores o de ocuparse de las tareas de la casa) o sexuales.
La
principal consecuencia del trabajo infantil no es sólo que el niño deja
de ser niño para asumir tareas de adulto, sino que se pone en riesgo su
salud física y psíquica, y se le vulneran sus derechos de acceso a la
educación y al juego.
IMPACTO EN LOS NIÑOS:
- Deserción escolar, repitencia o baja en el rendimiento
- No disfrutan de momentos de juego, recreación y descanso
- Conforman una subjetividad con una baja autoestima
- Presentan cuadros de fatiga y pueden sufrir problemas de salud a causa de una continua exposición a riesgos físicos
- A nivel familiar se desdibujan o alteran los roles de los adultos y los chicos
- Se reproduce el círculo de pobreza familiar
- Irritabilidad y pérdida auditiva y ocular
- Problemas posturales y contracturas
- Deformaciones óseas por cargas excesivas
- Problemas respiratorios debido a la inhalación de productos tóxicos
- Problemas gastrointestinales
- Lesiones y muertes por accidentes
- Denunciando cualquier situación que vean llamando al número correspondiente de la Ciudad.
- No dándole plata a los chicos que piden o venden cosas por la calle. Es mejor que te sientes a charlar y compartir un momento con ellos, o les compres algo para comer.
- Colaborando con las organizaciones que se ocupan de la temática en cada país.
http://blogs.lanacion.com.ar/vaso-medio-lleno/articulaciones-sociales/que-puedo-hacer-contra-la-explotacion-infantil
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algunas características de las personas con síndrome de williams, un artículo
jueves, 10 de abril de 2014
Cómo es vivir con el síndrome opuesto al autismo
Chris Steel tiene 40 años, es increíblemente amigable y encantador. Su momento más feliz es cuando está es un escenario actuando en obras como "Rebelión en la granja", de George Orwell.
De niño, su carácter bondadoso lo llevó a la cabecera de la cama de una de las víctimas de la tragedia en el estadio de Hillsborough en Sheffield, ocurrida en 1989, en la que 96 personas murieron aplastadas por una avalancha durante un partido entre los clubes ingleses Liverpool y Nottingham Forest.
Lo hizo con tanta compasión y diligencia que la entonces primera ministra Margaret Thatcher le hizo un reconocimiento.
Pero Steel es incapaz de salir solo, una vez lo hizo y su naturaleza extravertida hacia los desconocidos y la dificultad de entender cuándo está en peligro hizo que le diera su teléfono a un desconocido, que se lo robó.
Sufre de ansiedad severa y necesita que las personas que le rodean lo reconforten constantemente.
"Bueno atrayendo a gente"
Chris tienee del síndrome de Williams (SW), un raro trastorno genético que se crea por la pérdida del material genético del cromosoma 7. Con frecuencia se lo conoce como "el opuesto al autismo".Las personas con SW son empáticas, sociables, amigables y adorables, pero tienden a tener un coeficiente intelectual bajo, lo que hace que tareas como contar dinero sean algo difícil.
Pueden sufrir de ansiedad extrema ante estímulos como el zumbido de una abeja o la textura de las comidas.
En algunos casos la necesidad de que los reconforten hace que estos niños, de hogares donde son queridos, llamen a emergencias para fingir alguna situación, todo por su anhelo de atención de los adultos.
El SW, que se identificó por primera vez en 1961, también puede causar problemas cardíacos, retrasos en el desarrollo y dificultades para el aprendizaje.
La actuación puede ayudar a aliviar los síntomas psicológicos de este síndrome. "Soy bueno atrayendo a gente y representando a distintos personajes", señala Steel.
Chris actúa para la organización benéfica británica Mind the Gap, que reúne a artistas con discapacidades y sin ellas para que intercambien ideas, habilidades y experiencias. Asegura que la obra "La isla del tesoro", de Robert Louis Stevenson, está entre sus favoritas.
Exceso de confianza
Cuando era niño y tuvo que visitar a su padre al hospital, Chris conoció a Tony Bland, quien sufrió de una lesión cerebral grave tras ser aplastado en el desastre del estadio de Hillsborough.Chris se quedó a su lado durante semanas. "Chris puede hablar con cualquiera y no necesita una respuesta", explica su madre Judy.
Judy agrega que su hijo es excelente para llevar a fiestas, pues siempre está dispuesto a presentarse ante un extraño.
Pero hay un lado oscuro de esta sociabilidad. Judy explica que Chris es "muy confiado" y se han aprovechado de eso.
Peligrosa simpatía
También necesita que las personas que le rodean estén felices y lo guíen en las opiniones que debe tener.Las personas con SW hacen contacto visual prolongado y pueden ser demasiado simpáticos, lo que los puede poner en peligro.
También hay aspectos más complejos del síndrome que pueden colocarlos en situaciones comprometidas.
Lizzie Hurts, presidenta de la Williams Syndrome Foundation en Reino Unido, explica que las personas con el trastorno "se comportan de una forma que los hace extremadamente vulnerables".
"No tienen la habilidad cognitiva para coincidir con su edad lingüística. Existe un perfil clásico en el que el SW es el opuesto del autismo. La persona puede evaluar el estado de ánimo de una multitud y adaptarse a la situación sin entender los matices".
Para Hurst, quienes tienen de este síndrome no deberían ser legalmente responsables de ellos mismo. "Diría que no pueden".
Difícil de identificar
Un problema de este trastorno es que los síntomas son difíciles de identificar en bebés y niños.Los rasgos faciales en niños pequeños incluyen una nariz pequeña y respingada, labio superior largo, boca amplia, labios carnosos, barbilla pequeña y un patrón como de encaje blanco en el iris del ojo.
La experta asegura que la ansiedad puede empeorar si no se diagnostica el trastorno, pues la persona se puede sentir más aislada.
"Las personas con SW son tan necesitadas como otras con trastorno mental y en muchas formas necesitan más ayuda y apoyo", agrega Hurts.
Quienes tienen de SW no tienen una baja expectativa de vida, y algunos pueden tener trabajo, con frecuencia como voluntarios debido a que su naturaleza de ayudar puede ser útil.
La doctora Debie Riby, profesora del departamento de psicología de la Universidad de Durham, y quien lleva estudiando desde hace 12 años estudia el trastorno, señala que debido a que este ocurre cuando se borra el cromosoma 7, "cualquiera puede tener un niño con síndrome de Williams".
Para este síndrome no hay un examen prenatal, pero la especialista aclara que con frecuencia los doctores pueden detectar pistas, si el bebé tiene soplos cardíacos así como problemas para ganar peso.
Fuente: LA NACION
http://www.lanacion.com.ar/1678889-como-es-vivir-con-el-sindrome-opuesto-al-autismo
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2 de abril, creando conciencia a través de este maravilloso cuento
martes, 1 de abril de 2014
Justo al revés
Es que Javi y yo somos gemelos. Idénticos. Eso es porque nacimos de un mismo óvulo. Y compartimos, además de nuestro dormitorio, el código de ADN. Mamá dice que en ese código se guarda toda la información de una persona: cuál es su color de pelo, qué estatura tiene, cómo suena su voz. En todo eso, Javi y yo somos iguales. Idénticos.
Pero en muchas cosas no nos parecemos. A mí me gustan las milanesas con puré y Javi las detesta. Yo enseguida me aburro con los lego y él puede pasarse mil horas haciendo torres y helicópteros y tractores. En cambio soy bueno con el básquet y Javi ni siquiera intenta picar la pelota.
Pero por lejos, lo más diferente que tenemos es nuestra forma de pensar. Porque Javi piensa en imágenes. Y entonces le cuesta comunicarse porque algunas palabras son muy difíciles de pensar en imágenes: ilusionarte, sentir, conocer, allá, aquel. Si vos le decís a Javi “corramos”, él tiene que proyectar (como si fuera una película en su cabeza) todas las imágenes y todos los recuerdos que tienen que ver con esa acción. Y esto es algo que le lleva tiempo, claro; aun cuando “correr” es una de sus palabras favoritas.
Por su forma de pensar, a veces Javi no te contesta lo que preguntás, o te interrumpe, o te cambia de tema porque su cerebro todo el tiempo está haciendo conexiones. Puede que vos le digas “corramos” y él solo te conteste “ardilla” porque una vez en el parque corrimos entre los árboles y nos topamos con una. Claro, para mí, que vivo con él, es más fácil entender sus conexiones. Y aun así, no siempre lo hago bien porque yo pienso en palabras y me pasa exactamente lo mismo que a él pero al revés: Javi tiene que esperarme. Tenerme paciencia, para que yo pueda comprender qué es lo que está diciendo.
El caso es que este año, al principio, todos estábamos felices. El doctor Mon le sugirió a mamá que Javi hiciera los talleres por la tarde y que a la mañana, en cambio, fuera conmigo a la escuela. Firmó un montón de papeles que mamá le presentó a la directora y lo anotaron en mi mismo curso, aunque somos hermanos y es antipedagógico, dijeron. Como no entendí esta palabra (ni siquiera cuando la busqué en el diccionario) le pregunté a Javi, por las dudas de que él, con su forma de pensar tan distinta a la mía, entendiera mejor. Pero él tampoco sabía.
Mamá me hizo mil recomendaciones. Era muy importante que yo no lo dejara solo, que lo ayudara a entender cómo funcionaba mi escuela. Me habló del timbre del recreo, del patio, de los baños, del saludo a la bandera. De todas las cosas de las que ya había hablado con la directora pero que no estaba mal recordarme porque a fin de cuentas yo conozco a Javi mejor que nadie y sé perfectamente qué es lo mejor para él.
Los primeros días fueron fáciles. Con Javi nos quedábamos en el aula durante el recreo, igual que muchos de nuestros compañeros que preferían leer o dibujar antes que meterse en el bullicio del patio. Pero un día faltó una goma de borrar y la directora se enojó tanto pero tanto que hizo poner un cartel en la puerta del aula: «Prohibido quedarse durante el recreo».
No importó nada de lo que dijera mamá ni las recomendaciones del doctor Mon ni la promesa de que nunca jamás tocaríamos nada que no fuera nuestro.
─Sin excepciones ─dijo la directora─. Lo siento, pero tengo que ser justa. Si Javier realmente está preparado para asistir a esta escuela, tendrá que tolerar el recreo.
El doctor Mon no se echó atrás, dijo que en una de esas resultaba bien y que a fin de cuentas era un nuevo desafío para Javi y que, de superarlo, estaríamos mil pasos adelante en su terapia.
Y allá fuimos. Javi aguantó seis semanas enteras. Mamá durante esos días se la pasaba cantando, papá no paraba de hacer chistes y Javi empezó a construir, con los lego, el edificio de mi escuela. Todos estábamos felices.
─¿Y cuando toca el timbre, no se pone nervioso?
─¿y si lo empujan no se asusta ?
─¿Los gritos los tolera bien?
Todos nuestros familiares me llenaban de preguntas, contentos de que mi hermano estuviera superando así de bien su enorme desafío. Porque Javi es hipersensible: todos sus sentidos funcionan a máxima potencia. Si está hablando conmigo, su super oído no escucha en primer plano solamente mi voz: también los bocinazos de la calle, los gritos del vecino, el caño de escape de una moto, la radio que está escuchando el kiosquero de la esquina. Las luces de la calle lo enceguecen, los abrazos a veces le pesan en la piel y los rechaza. Los olores más imperceptibles pueden llegar a revolverle el estómago.
A pesar de esto, Javi toleró los recreos seis semanas completas. Se sentaba en una esquina, un poco más allá del patio, donde estaba la puerta de la biblioteca. Desde allí miraba el mástil y la bandera flameando. No hacía otra cosa que ver hacia arriba durante todo el recreo, como si no hubiera ningún chico corriendo en el patio, como si nadie se agolpara frente al kiosquito de Miguel ni se sintiera el olor de las pizzetas aceitosas, ni los latigazos de la soga con la que siempre jugaban las nenas de quinto B. Javi solamente miraba hacia arriba, concentrado, más que seguro deseando que el recreo se terminara de una buena vez.
Y si no fuera por la Feria de Ciencias, todo habría seguido así de bien. Pero pusieron una pantalla gigante justo sobre la pared de la biblioteca; justo en el rincón de Javi. Y bajaron la bandera para poder izarla después, durante la apertura. Ocho hileras de bancos se colocaron al frente de la pantalla. El patio, así, nos quedó recortado: los mismos chicos haciendo los mismos juegos en un espacio menor. Y no sé, exactamente, cómo pasó.
Solo que hubo una soga. Y un tropezón. Y dos cabezas que chocaron y una hilera de sillas despatarradas. Y lo peor, lo peor de todo, una enorme pantalla que se vino a abajo.
Si todo ese barullo me asustó a mí, que tengo unos sentidos de lo más ordinarios ¡ni puedo imaginarme lo que sintió Javi! Para peor, todo lo que él tenía para mantener la calma ya no estaba en el patio: ni su rincón, ni la bandera.
Nada de lo que dije lo consoló. Y comenzó a balancearse. Mientras las maestras intentaban formarnos y el portero tocó el timbre y todos preguntaban qué pasó, mi hermano se balanceaba. Y de a poco nos fuimos quedando solos, él y yo, en esa parte del patio; y la directora se puso seria y yo que no sabía cómo decirle que no, que no éramos desobedientes; que sí, que claro que yo la había escuchado, pero que no podíamos, no podíamos ir a formar ahora. Y hubiera querido avisarle también que lo dejara, que a Javi no hay que tocarlo cuando se pone así.
¡Pero todo pasó tan rápido! Y lo peor, lo peor que podía pasar en mi escuela, que Javi tuviera una de sus crisis, pasó. Cuando Javi se pone así todos sus sentidos se bloquean, sus ojos dejan de mirar, sus oídos no escuchan nada, y si lo tocás o querés calmarlo empieza a gritar y a pegar patadas. No mira a quién. No sabe qué es lo que pasa. Es como si él mismo no estuviera ahí, como si su mente se hubiera desconectado para dejar de sentir y de tener miedo.
Cuando eso pasa hay que esperarlo. Estar atentos para que no se lastime, pero esperarlo. Porque con Javi son importantes las pausas. Con Javi hay que olvidarse del tiempo y, cuando por fin se calma, olvidarse también de la crisis que pasó y de la que vendrá. Con Javi siempre hay que concentrarse en el aquí y ahora. Por eso, porque la directora ni las maestras supieron qué hacer, yo me senté en el piso, al lado, a esperarlo.
Cuando estuvo listo, me miró. Y la directora, como vio que conmigo se calmaba, me dejó entrar con él a la dirección. La escuché cuando llamó a mamá. Escuché cuando dijo que lo sentía, que Javi no estaba listo para la escuela. Cuando dijo que era difícil hablar con él porque no miraba, porque no escuchaba nada de lo que dijeran. Que para marcar disciplina ella tenía que poner pautas y que Javi no podía seguir ninguna pauta. Que no podía hacer excepciones, y lo sentía muchísimo, de verdad, pero que estaba segura de que Javi estaría muy bien en otra escuela. Que hay escuelas para chicos así, como Javi. Si ni siquiera parecía darse cuenta de dónde estaba, si no hablaba con nadie, si estaba claro que no tenía ningún tipo de pertenencia a esta escuela. Y que no, que no dudaba de su nivel intelectual, que había leído sobre las aptitudes de estos chicos para las matemáticas, sobre su excepcional memoria fotográfica, pero que es antipedagógico –antipedagógico, dijo—obligarlo a estar en un lugar al que claramente no pertenece. Porque Javi no estaba listo. No estaba listo. Y cortó.
Cuando salió de su oficina, se acercó a nosotros. A mí me acarició la cabeza y por encima de los anteojos vio el dibujo que estaba haciendo Javi.
Era el patio. Con su rincón al lado de la biblioteca. Con la bandera flameando y el kiosquito de Miguel. Con las de quinto saltando a la soga, y un montón de chicos en el recreo y detalles geniales como los zócalos y la cortina de pintitas de sala de maestros.
–Sí sabe donde está –le dije–. Esta es su escuela.
Y le aclaré también todos sus errores. Uno por uno. Porque Javi sí entiende y sí mira a los ojos y sí sigue las pautas de la escuela. Porque Javi no es tan bueno en matemáticas y aunque juega muy bien al memotest no siempre gana. Así que le dije, también, que yo no sabía dónde había leído sobre “chicos así, como Javi” pero que seguro la información estaba mal, porque Javi no es igual a ningún otro. Que es hipersensible, sí. Que tiene gustos medio raros, también (nunca entendí esa rara manía suya de quedarse mirando el lavarropas). Que su forma de pensar es bastante peculiar, pero que dice el doctor Mon que no es así con todos. Que algunos no soportan los abrazos, o nunca sonríen o nunca dicen nada. Que Javi, en cambio, es cariñoso; que se ríe todo el tiempo y cada vez habla más. Que algunos se balancean, o agitan los brazos, o cierran los ojos o se tiran al piso. Que Javi solo lo hace algunas veces:
─Solo cuando el mundo lo lastima. O no lo entiende. Como hoy.
La directora se refregó los ojos, como si acabara de terminar de ver una película de esas que hacen llorar. Le acarició la cabeza a Javi y él, con una sonrisa, le dio el dibujo:
─Antipedagógico ─le dijo.
La directora sonrió. Y, aunque parezca increíble, hizo una pausa larga antes de contestar:
─No. No es antipedagógico. Es que las directoras también nos equivocamos.
Y entonces lo que pensé que iba a ser la historia de mi hermano, pasó a ser la historia de mi escuela. Porque Javi estaba listo para la escuela. A él no tuve que explicarle nada: ni del timbre, ni de los recreos, ni del saludo a la bandera. Con la escuela pasó justo al revés. A la escuela tuve que explicarle todo. La escuela tuvo que aprender un montón de cosas sobre mi hermano. Y aunque le llevó tiempo estar lista, con Javi sabemos hacer pausas. Así que no tuvimos problema: ¡la esperamos!
Fuente:
Mi ventana al mundo, blog de Sol Silvestre
Ilustración de Santiago Ogazón
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