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PDP

"Que gran desafío... Vivir experiencias, procesos, adquirir confianza, expresar emociones, conocer criterios. ¡Que gran desafío construir mi propio camino de crecimiento personal!"

¿Qué es PDP?

El Programa de Desarrollo Psicosocial acompaña el proceso de adquisición e implementación de las habilidades para lograr un equilibrio entre los factores que hacen al entorno de personas con capacidades diferentes.
El PDP pone énfasis en el trabajo de las habilidades conductuales, sociales y adaptativas asi como el entrenamiento funcional para la vida práctica, la autonomía personal y la autogestión


Quienes somos

Somos dos psicologos y terapeutas conductuales, Carmen Ruiz Diana y Rodrigo Julio Peralta, con gran experiencia en la educación y tratamiento de niños, jóvenes y adultos con diversidad funcional, Síndrome de Down, trastornos del espectro autista, TGD, TDAH, trastornos conductuales y emocionales.

Nuestro objetivo y propósito con este blog es dar a conocer y compartir desde la práctica nuestras ideas y experiencias vivenciales, las cuales nos motivan a realizar nuestro programa.

En caso de necesitar información sobre nuestro trabajo en mi perfil obtendrán nuestro correo electrónico, gustosos responderemos. Gracias


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OBJETIVOS REALISTAS PARA NIÑOS CON PARÁLISIS CEREBRAL

miércoles, 24 de julio de 2013




COMO FIJAR OBJETIVOS REALISTAS PARA UN NIÑO CON PARÁLISIS CEREBRAL

Artículo creado por Oscar Avila

La parálisis cerebral es una afección neurológica que afecta principalmente los músculos. La afección se diagnostica, usualmente, en la infancia temprana. Aunque la parálisis cerebral puede ser el resultado de accidentes o enfermedades en los primeros años de vida, la mayoría de los niños que la tienen nacen con ella. La parálisis cerebral es una discapacidad del desarrollo que no puede ser modificada, pero un apropiado tratamiento en los primeros años puede maximizar el funcionamiento y las capacidades. La clave del éxito es saber cómo fijar objetivos realistas y funcionales para niños con parálisis cerebral.

Pasos

  1. 1
Aprende más sobre la parálisis cerebral. Para empezar, no es una afección única, sino un grupo de desórdenes que resultan en un rango de limitaciones o dificultades.
    • La parálisis cerebral, fundamentalmente afecta las habilidades motoras, aunque también puede afectar el habla y las habilidades cognitivas.
    • Niños con una severa parálisis cerebral pueden necesitar de cuidado total durante toda la vida.
    • Otros niños, con una parálisis cerebral media, pueden ser totalmente independientes.
    • Lo más importante es proponerse objetivos realistas en las debilidades y fortalezas de los individuos.
  1. 2
Comienza el tratamiento hacia los objetivos tan temprano como puedas. Los niños con una discapacidad de desarrollo, hacen mejor en comenzar con tratamientos tempranos, justo desde que la condición es diagnosticada.
    • La terapia cambia a medida que el niño con parálisis cerebral crece. Los adultos jóvenes tienen necesidades diferentes a las de los niños de edad preescolar.
    • Las habilidades motoras son objetivos realistas en edades tempranas.
    • Los terapeutas se centran en la comunicación y movilidad de los niños en edad escolar.
    • El énfasis con los adolescentes es en el auto-cuidado y la independencia.
  1. 3
Pregúntale al terapeuta sobre la terapia funcional dirigida a objetivos (GDT) y si esta es un objetivo realista para tu niño.
    • Algunos estudios han mostrado que  es más efectiva cuando ayuda a niños con parálisis cerebral a mejorar con actividades todos los días, particularmente, habilidades motoras.
  1. 4
Continúa la terapia recomendada en casa.
    • Un terapeuta no solo ayuda al niño con discapacidad, sino también debe actuar como un maestro o entrenador para la familia. así que los objetivos pueden ser perseguidos en el ambiente hogareño.
    • Incorporar el tratamiento en la vida diaria, frecuentemente conduce a mejores resultados.
  1. 5
Trabaja con un terapeuta físico que tenga experiencia con niños con parálisis cerebral. Los problemas comunes que se pueden enfrentar con la terapia física son:
    • Mejorar el tono de músculos muy engarrotados o muy flácidos.
    • Mejorar la coordinación muscular relacionada con la ataxia.
    • Problemas para andar, como andar de tijeras, caminar sobre los dedos o arrastrar una pierna.
    • Reducir el dolor que viene de músculos engarrotados y deformaciones.
    • Mejorar la movilidad del niño con equipamiento adaptativo. Algunos niños caminarán sin ayuda pero otros pueden necesitar implementos ortopédicos, muletas, andadores o sillas de ruedas para moverse.
  1. 6
Aprovecha la terapia ocupacional al fijar los objetivos del tratamiento. En general, un terapeuta ocupacional se va a concentrar más en las necesidades de la parte superior del cuerpo y en afinar las habilidades motoras para comer, vestirse y escribir.
    • En los primeros años, las actividades de los terapeutas físicos y ocupacionales se solaparán, ya que un objetivo realista para ambos es procurar una estimulación adicional al ambiente del niño.
    • Un terapeuta ocupacional puede ayudar al adolescente o muchacho de más edad, a alcanzar mayor independencia.
  1. 7
Busca objetivos realistas en comunicación. Aunque la movilidad es una habilidad importante, probablemente la más importante sea un medio de comunicación. Esto se vuelve más importante en la medida en que el niño alcanza la edad escolar.
    • Algunos niños con parálisis cerebral se pueden beneficiar de la terapia tradicional del habla, que se centra en patrones verbales del discurso.
    • A niños con severos déficits comunicacionales se les enseña, con frecuencia, a comunicarse a través de gestos o equipos electrónicos.
    • Los objetivos de la terapia del habla pueden y deben solaparse con las habilidades cognoscitivas y sociales.
  1. 8
Hazle exámenes al niño para determinar discapacidades cognoscitivas o mentales en la medida que alcanza la edad escolar.
    • Mucha de la terapia en niños con edad escolar se realiza en la escuela a través de un Plan de Educación Individual (IEP).
    • Un niño puede, al principio, calificar para un IEP, el cual se decide después de las pruebas. Las pruebas se usan también para definir los objetivos del tratamiento en la escuela.
  1. 9
Mantente involucrado como un miembro del equipo IEP de tu hijo en la escuela. Tú eres el mejor defensor de tu hijo.
    • Un equipo IEP consta del maestro de tu hijo, un maestro de educación regular, terapeutas, un representante de la administración, los padres y el niño.
    • Un equipo IEP se fija objetivos para un año escolar.
    • Los objetivos realistas pueden incluir modificar el currículo, terapias y alojamiento especial.
    • Los objetivos deben ser activos y medibles.


Fuente:
http://es.wikihow.com/fijar-objetivos-realistas-para-un-ni%C3%B1o-con-par%C3%A1lisis-cerebral
Imagen: Octavio en PDP

Publicado por Programa de Desarrollo Psicosocial 1 comentarios  

Etiquetas: Artículos, Autonomía, Conducta, Educación, Familia, Habilidades básicas, Habilidades motoras, Habilidades Sociales, Inclusión, Terapias

Los niños necesitan apoyo psicosocial para afrontar sus recuerdos.

jueves, 18 de julio de 2013



Miles de niños han huído de Siria por la situación de conflicto que afronta su país. Todos esos niños han dejado atrás su hogar, su vida, sus juguetes, sus amigos.
Ahora se enfrentan a un duro invierno en el que carecen de lo mínimo, apenas se pueden mantener calientes, no tienen acceso a agua caliente, y además, tienen en su memoria las imágenes de los enfrentamientos, el sonido de los tanques y los bombardeos.
UNICEF cada día lucha por ayudarles a buscar una normalidad que está muy lejos.



 


Fuente:
http://www.humania.tv/noticias/los-nios-necesitan-apoyo-psicosocial-para-afrontar-sus-recuerdos 

Publicado por Programa de Desarrollo Psicosocial 2 comentarios  

Etiquetas: Aprendizajes, Autonomía, Comunicación, Conducta, Derechos, Desafíos, Diversidad, Educación, Familia, Habilidades Sociales, Inclusión, Informaciones, Valores, Vivencias y procesos

VIVIR Y RECORDAR, ALGUNAS REFLEXIONES

martes, 9 de julio de 2013





La conciencia sólo recuerda lo que es nombrado


"Muchas experiencias reales que nos han acontecido durante nuestra infancia no han sido nombradas, por lo tanto, para la conciencia no existen. Por ejemplo, supongamos que nos hemos dedicado a cuidar a nuestra madre, porque sufría de depresión. Hoy en día podemos recordar con lujo de detalles todos los infortunios de nuestra madre, ya que ella se ocupó de relatarlos a lo largo de los años. Pero curiosamente nuestra madre no ha sabido nada de nosotros, ni de nuestros sufrimientos acaecidos cuando fuimos niños. En esos casos, nuestra madre nombraba lo buenos y responsables que hemos sido, pero nadie ha nombrado nuestras carencias o necesidades no satisfechas, ni la sensación de no ser merecedores de cuidados. Para nuestros recuerdos conscientes, éramos niños buenos, educados, brillantes en la escuela, sin conflictos y hacendosos. Es decir, hemos incorporado una interpretación de nuestras actitudes o acciones concretas, que pueden estar bastante alejadas de lo que ha sido nuestra realidad emocional. En el caso de este ejemplo, la conciencia no reconoce nada relativo al desamparo ni a las necesidades del niño que hemos sido. Sólo “sistematiza” que éramos buenos y que mamá tenía muchos problemas. Esto no refleja toda la verdad. Pero aprendemos a interpretar la vida desde un punto de vista prestado -habitualmente desde el punto de vista de mamá-. Luego seguiremos alineando nuestras ideas en relación directa con el punto de vista de nuestra madre. De “ese” discurso dependerá si nos consideramos buenos o muy malos, si creemos que somos generosos, inteligentes o tontos, si somos astutos, débiles o perezosos. 

Aquí tenemos un problema importante porque la conciencia sólo recuerda lo que es nombrado. Esto significa que, si nos acontece algo que nadie nombra, no lo recordaremos. Por ejemplo, podemos haber padecido abusos sexuales en nuestra infancia. Obviamente nadie dijo nada, en principio porque todos los adultos que había alrededor miraban para otro lado. Nadie nunca dijo: “están abusando de ti y eso es un horror”. Al contrario, lo que se dijo es “mamá tiene muchos problemas y no hay que hacer nada que la preocupe aún más”. O bien, “esto es un secreto, tienes suerte porque te amo, eres el más dulce de los niños del universo y por eso te he elegido”. Por lo tanto, incluso si nos ha acontecido algo bien concreto, algo doloroso, sufriente, lastimoso o hiriente; la conciencia no lo recordará. Porque no hubo palabras. Entonces tampoco hubo una “organización” del pensamiento. No fue posible “acomodarlo” en ningún estante mental ni emocional. Nos pasó algo pero es como si nunca hubiera pasado. Podemos tener sensaciones borrosas o confusas, pero recuerdos concretos, no. Luego crecemos y como “eso” nadie lo nombró, y uno mismo al ser niño tampoco sabía “con qué palabras explicarlo”, entonces “eso” dejó de existir.

Esto que parece inverosímil....es algo común y corriente. Podemos haber vivido algo y no recordarlo. Y al revés: podemos no haber vivido algo, y sin embargo, si ha sido nombrado por alguien importante durante nuestra infancia, recordarlo como si fuera una verdad incuestionable. Moraleja: nuestras opiniones no son confiables, sobre todo si son prestadas".



Laura Gutman.

Fuente: Newsletter
Imagen: Alexander Demidov

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Etiquetas: Aprendizajes, Artículos, Comunicación, Conducta, Familia, Vivencias y procesos

MALTRATO Y ABUSO SEXUAL EN NIÑOS Y NIÑAS

miércoles, 26 de junio de 2013


Cuáles son los principales signos del maltrato y abuso sexual en los chicos

Por miedo, desconocimiento o impotencia, muchas veces, los menores eligen callar; cómo actuar en caso de detectar anomalías; el rol de la familia y la escuela
Por Valeria Vera  | LA NACION


    
 
Estudios recientes sugieren que en la Argentina se triplicaron los casos de abuso en los últimos ocho años.
 
La proliferación de denuncias sobre abusos sexuales y maltrato infantil -que pusieron bajo la lupa a varios jardines de infantes de Buenos Aires- reavivó el debate en torno a cómo detectar este tipo de agresiones en los más chicos y de qué forma encarar el problema.
En esa búsqueda de respuestas rápidas y efectivas, el cuerpo y la conducta de los niños se convierten en verdaderos aliados para desterrar dudas, especialmente cuando predominan las limitaciones para verbalizar lo ocurrido. Es allí donde los especialistas consultados por LA NACION aconsejan hacer hincapié, con el fin de atacar desde el inicio el conflicto y encontrar una solución integral y duradera en el tiempo.
En líneas generales, coinciden en señalar la importancia de que la familia agudice la mirada y acelere la consulta apenas comprueba ciertas anomalías. Además, enfatizan la necesidad de acompañar este proceso bajo la supervisión y contención de un equipo de profesionales entrenados.
Según proyecciones realizadas por la American Academy of Pediatrics , el 1% de los niños del mundo sufrirá anualmente un abuso sexual. En la Argentina, donde no existen cifras oficiales y se estima que sólo se difunde 1 de cada 10 casos ocurridos, estudios recientes sugieren que las denuncias se triplicaron en los últimos ocho años.

Según proyecciones realizadas por la American Academy of Pediatrics, el 1% de los niños del mundo sufrirá anualmente un abuso sexual
Otro dato alarmante sostiene que en el 90% de los casos, los abusadores son personas cercanas a la familia o que mantienen una relación significativa con el menor, como docentes, vecinos o amigos de los adultos, en quienes el chico confía y de quienes espera protección.

Huellas (in) visibles

"Se considera abuso o acoso sexual en niños a toda actividad que sea llevada a cabo por un adulto y que tenga connotaciones sexuales. Ocurre sin el consentimiento y en condiciones de desigualdad entre el abusador y la víctima, como consecuencia de algún tipo de coerción, por lo que conlleva a un acto de poder sobre un niño por placer del adulto", consigna Marisa Russomando, especialista en maternidad, paternidad y crianza, y directora del espacio La Cigüeña.
Por lo general, esas actitudes reúnen manifestaciones de lo más diversas, ya que un abuso no necesariamente implica hablar sólo de contacto físico.

 
Los expertos recomiendan consultar a tiempo con un equipo de profesionales entrenados en la temática. 
En ese sentido, la terapeuta familiar Adriana Quattrone precisa que los afectados deben lidiar con un conjunto de situaciones, que van "desde la penetración o agresión física o contacto físico (tocamientos, masturbación, sexo oral) hasta la ausencia de éste último, pero sí de exhibicionismo o erotización con relatos de historias sexuales, como videos, películas y fotografías".
Así, existen signos físicos, como las lesiones en la zona genital o en la perianal, que se encuentran en el 25% de los casos, además de indicadores psicológicos, basados en el relato del niño cuando no hubo penetración.

Por lo general, las señales de alarma refieren a un menor que:

-Verbaliza que fue abusado y espera que se le crea para ser protegido
-Habla de partes sexuales o de actos sexuales cuando aun no comprende acabadamente el contenido o si es inadecuado para su edad
-Se encierra en si mismo, tiene conductas regresivas (enuresis) o se vuelve temeroso a cuestiones especificas
-Demuestra angustia sin aparente motivo, cansancio o apatía permanente, conductas agresivas persistentes, evitación exagerada al contacto (aislamiento
-Tiene pesadillas
-No habla (mudez)
-No mira a la cara a la gente o habla mal de casi todo el mundo
-Si puede verbalizarlo adecuadamente, tiende a proteger al agresor o minimiza sus actos (algunas veces porque esta amenazado o persuadido por el mismo agresor)
No obstante, resulta fundamental aclarar que la mera presencia de estos signos no confirma en todos los casos la existencia de un abuso. "Evaluados en conjunto pueden ayudar al diagnóstico y tratamiento del problema", destacan los expertos.

Qué hacer ante un posible abuso

Frente a los indicadores, ya sean físicos o psicológicos, el primer paso es no perder la calma y actuar con prudencia, responsabilidad, discreción y sentido común. En la práctica esto se traduce en realizar enseguida la consulta, sin caer en la tentación de apabullar al chico sospechado con preguntas incómodas o que no sabrá responder por su corta edad.
"Los tratamientos comprometen al niño y a la familia. Eso incluye la consulta con un profesional que, por lo general, es el pediatra. A partir de ahí, se decidirá si se requiere o no de una evaluación psicológica", plantea Horacio Vommaro, psiquiatra y presidente de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA), luego de advertir que los principales riesgos que se corren en este proceso oscilan entre banalizar y sobredimensionar la situación.

 
Frente a la presencia de indicadores, los especialistas sugieren actuar con urgencia, pero sin perder la calma. 
De ahí en adelante, se procederá conforme a la evolución del tratamiento y el consejo de los especialistas. "Lo principal es ayudar a la familia y cuidar al pequeño, que debe sentirse contenido, admirado y sin prejuicios alrededor", acota. "Siempre habrá que creerle [al chico] y recurrir al asesoramiento de profesionales de la salud entrenados en esta detección para resguardarlo. No hay receta para esto, pero los hospitales públicos infantiles cuentan con protocolos de actuación y profesionales idóneos en la materia. Es necesario evaluar las consecuencias que el abuso pudo haber provocado, ya que el mismo pudo haber sido puntual o reiterado en el tiempo", refuerza Quattrone.

Medidas de prevención

A modo de prevención, los expertos manifiestan que todas las medidas que se puedan tomar para frenar el avance de los casos de abuso y maltrato resultan bienvenidas. Incluso la posible instalación de cámaras de seguridad en las instituciones educativas para ejercer un mayor control de lo que sucede puertas adentro.
"Para evitar estas situaciones es recomendable promover la educación sexual tanto en la familia como en la escuela, que oriente a los niños hacia el respeto y el cuidado del propio cuerpo. Ello implica no hacer nada que no quiera y no dejarse hacer nada que no quiera o considere malo", sugiere la especialista.

Los expertos manifiestan que todas las medidas que se puedan tomar para frenar el avance de los casos de abuso y maltrato resultan bienvenidas
También resaltan el papel contenedor y de prevención que puede desarrollar en esta tarea la escuela, a quien Vommaro concibe como un gran receptáculo de las cosas que atañen a la sociedad. "Los docentes deben estar muy atentos para verificar si hay cambios en la conducta habitual de los niños. Cuando esto ocurre, deben ponerse en alerta y extremar los cuidados", concluye.

Indicadores

-Fisicos: lesiones en zonas genital y/o anal; sangrado vaginal y/o anal; infecciones genitales o de transmisión sexual; flujo vaginal con resencia de gérmenes no habituales en niñas.  
-Psicológicos:  
PREESCOLARES: conductas hipersexuales o altamente eróticas; preocupación genital obsesiva; búsqueda de los otros para participar en conductas sexuales; excesiva masturbación, masturbación con objetos; explícita muestra de conductas y actos sexuales en el material de juego; trastornos del sueño (pesadillas, temores nocturnos asociados con algún lugar, persona u objeto); comportamiento excesivamente sumiso; conductas regresivas; retraimiento social.  
ESCOLARES: cambios bruscos en el rendimiento escolar; comportamiento excesivamente sumiso; problemas con figuras de autoridad; coerción sexual hacia otros niños; fobias; sobreadaptacion.

Fuente:
http://www.lanacion.com.ar/1584291-cuales-son-los-principales-signos-del-abuso-o-acoso-sexual-en-los-chicos
Imágenes de archivo de LA NACION

Publicado por Programa de Desarrollo Psicosocial 4 comentarios  

Etiquetas: Aprendizajes, Artículos, Comunicación, Conducta, Educación, Familia, Informaciones

TRASTORNO MOTOR INFANTIL, TIPOS Y CARACTERÍSTICAS

jueves, 20 de junio de 2013



Trastorno motor ¿Cuáles son sus Características?

La estimulación en los niños/as con trastorno motor buscará que el niño/a consiga un mayor dominio sobre su propio cuerpo y, por tanto que logre más autonomía; el trabajo terapéutico se hará incidiendo tanto sobre el propio cuerpo como sobre las relaciones que éste establece con el entorno.
Las manifestaciones de cada trastorno son muy individuales de cada caso, pese a caracterizarse por unos rasgos básicos comunes.
Pero es muy importante realizar un buen diagnóstico que discrimine si el niño/a sufre de algún trastorno o discapacidad física”, para enfocar correctamente el tratamiento o reeducación.

A continuación conoceremos algunos tipos de trastornos motor:

DEBILIDAD  MOTRIZ
Básicamente, estos niños/as siempre presentan tres características:
- torpeza de movimientos: (movimientos pobres y dificultad en su realización).
- paratonía: el niño no puede relajar el tono de sus músculos de forma voluntaria; incluso en vez de relajarlos, los contrae exageradamente. Este rasgo es el más característico de este trastorno.
- sincinesias: a veces, también presentan inestabilidad motriz, tics, tartamudeo.
Este trastorno afecta a diferentes áreas del niño/a: al afectivo, la sensorial, al psíquico y al motor.
INESTABILIDAD MOTRIZ
El niño con inestabilidad motriz es incapaz de inhibir sus movimientos, así como la emotividad que va ligada a éstos.
Es incapaz de mantener un esfuerzo de forma constante; se muestra muy disperso.
Suele predominar la hiperactividad y las alteraciones en los movimientos de coordinación motriz. Hay una constante agitación motriz.
Suele tratarse de un niño problemático y mal adaptado escolarmente; presenta problemas de atención, de memoria y comprensión, así como trastornos perceptivos y de lenguaje; el propio fracaso escolar aumenta su desinterés por los aprendizajes. Ya  que se desencadena toda una secuencia de alteraciones que recaen a su vez sobre otras.
INHIBICION MOTRIZ
El niño inhibido motrizmente suele mostrarse tenso y pasivo.
Muestra como un temor a la relación con el otro, a la desaprobación, y ello le hace "no hacer", "inhibir" lo que serían los amplios movimientos corporales que le harían demasiado "visible".
RETRASOS DE MADURACION
Se valorará en relación al desarrollo motor de un niño normal o estándar; pero también deberán valorarse otros factores (además del psicomotor), afectados por esta "dinámica madurativa".
Probablemente, encontraremos también como características de este retraso un niño con inmadurez afectiva, actitud infantil y regresiva, dependencia, pasividad,...

DISARMONIAS TONICO-MOTORAS
Nos referimos a alteraciones en el tono: hay una mala regularización del mismo.
Puede darse en individuos con un buen nivel motor. Tienen que ver con las variaciones afectivas, con las emociones.
Algunas de ellas son:
- PARATONIA: el individuo no puede relajarse y el pretenderlo aumenta más su rigidez.
- SINCINESIAS: son movimientos que se realizan de forma involuntaria, al contraerse un grupo de músculos, al realizar otro movimiento sobre el que centramos nuestra atención. Por ej., mientras el niño escribe saca la punta de la lengua. Tiene que ver con cierta inmadurez sobre el control del tono. Suele ser algo normal hasta los 10-12 años, edad en la que van desapareciendo. Por sí mismas no son un trastorno, sino que suelen formar parte de algún otro problema.

TRASTORNOS DEL ESQUEMA CORPORAL
En estos trastornos se diferencian dos grupos:
- los trastornos referentes al "conocimiento y representación mental del propio cuerpo"
- los trastornos referidos a la "utilización del cuerpo" (de la orientación en el propio cuerpo y, desde éste, del espacio exterior; y de una inadecuada utilización del mismo en su relación con el entorno). Es donde se encuentran la mayoría de los problemas. Los orígenes de éstos pueden encontrarse en esas primeras relaciones afectivas del niño con su entorno; ello demuestra, una vez más, la estrecha relación entre la afectividad y la construcción del esquema corporal.
Dentro de este grupo de trastornos, encontramos:
- ASOMATOGNOSIA: el sujeto es incapaz de reconocer y nombrar en su cuerpo alguna de sus partes. Suele esconder alguna lesión neurológica. La Agnosia digital es la más frecuente en los niños/as: éste no es capaz de reconocer, mostrar ni nombrar los distintos dedos de la mano propia o de otra persona. Suelen haber otras alteraciones motrices acompañando a ésta.
- TRASTORNOS DE LA LATERALIDAD: estos trastornos son, a su vez, causa de alteraciones en la estructuración espacial y, por tanto, en la lectoescritura (y, de ahí, al fracaso escolar). Los más frecuentes son:
- Zurdería contrariada, aquellos niños/as que siendo su lado izquierdo el dominante, por influencias sociales pasa a encubrirse con una falsa dominancia diestra. La zurdería en sí no es un trastorno; sí el imponer al niño la lateralidad no dominante para él.
- Ambidextrismo: el niño utiliza indistintamente los dos lados de su cuerpo para realizar cosas; también origina serios trastornos espaciales en el niño y en sus aprendizajes.
- Lateralidad cruzada: también origina problemas de organización corporal. Cuando el niño no tiene una lateralidad claramente definida, hay que ayudar a resolverlo en algún sentido.

APRAXIAS INFANTILES
El niño que presenta una apraxia conoce el movimiento que ha de hacer, pero no es capaz de realizarlo correctamente. Se trata de un trastorno psicomotor y neurológico.
Existen muchos tipos de apraxias, y reciben nombre en función de la localización de su dificultad:
- APRAXIA IDEATORIA: en este caso, para el niño resulta imposible "conceptualizar" ese movimiento.
- APRAXIA DE REALIZACIONES MOTORAS: al niño le resulta imposible ejecutar determinado movimiento, previamente elaborado. No hay trastorno del esquema corporal. Se observan movimientos lentos, falta de coordinación,....
- APRAXIA CONSTRUCTIVA: incapacidad de copiar imágenes o figuras geométricas. Suele haber una mala lateralidad de fondo.
- APRAXIA ESPECIALIZADA: sólo afecta al movimiento realizado con determinada parte del cuerpo:
- APRAXIA FACIAL: (referente a la musculatura de la cara)
- APRAXIA POSTURAL: (referente a la incapacidad de realizar ciertas coordinaciones motrices)
- APRAXIA VERBAL (el sujeto comprende la orden que se le da, pero motrizmente es incapaz de realizarla).
- PLANOTOPOCINESIAS Y CINESIAS ESPACIALES: el niño muestra gran dificultad en imitar gestos, por muy simples que éstos sean, ya que ha perdido los puntos de referencia fundamentales (de arriba-abajo, derecha-izquierda,...). El esquema corporal está muy desorganizado.

DISPRAXIAS INFANTILES
Se trata de apraxias leves. Dentro de las dispraxias hay también diversos grados de afectación.
El niño/a "dispráxico" tiene una falta de organización del movimiento.
Suele confundirse, a veces, con la "debilidad motriz"; de ello depende un buen diagnóstico.
No hay lesión neurológica.
Las áreas que sufren más alteraciones son la del esquema corporal y la orientación témporo-espacial.
Aunque el lenguaje suele no estar afectado, el niño con dispraxias presenta fracaso escolar, pues la escritura es de las áreas más afectadas.

TICS
Son movimientos repentinos, absurdos e involuntarios que afectan a un pequeño grupo de músculos y que se repiten a intervalos. Generalmente, no tienen como causa ninguna lesión de tipo neurológico.
Desaparecen durante el sueño.
Suelen aparecer entre los 6 y los 8 años y muchas veces lo hacen en la pubertad.
Hay mucha variabilidad. Suelen parecerse a gestos utilizados comúnmente.
Pueden clasificarse según la parte del cuerpo en al que se localiza:
- tics faciales (son los más frecuentes)
- tics de la cabeza y cuello
- tics del tronco y de los miembros
- tics respiratorios
(resoplidos, aspiraciones,...)
- tics fonatorios (gruñir,...)
Una persona puede tener un solo tic o varios; en este último caso suelen realizarse siempre en el mismo orden; también hay quien los hace simultáneamente.
Aunque pueden ser controlados voluntariamente durante determinado tiempo, factores como la presencia de otras personas, las situaciones de estrés emocional,... tienden a desencadenarlo y/o aumentarlo.
El tratamiento aplicado deberá adaptarse a la personalidad del niño; a partir de ello, el especialista infantil determinará si es conveniente prescribir medicación, realizar un tratamiento psicomotriz, entrar en psicoterapia, un tratamiento conductual o una combinación de ellas.
Asimismo se orientará a la familia para que proceda a ayudar al niño de la forma más conveniente, ya que el medio familiar en el que se desenvuelve un niño con tics suele ser tenso y lleno de hábitos perfeccionistas. La familia deberá evitar "estar encima" del niño cada vez que haga el tic y, sobre todo, no culpabilizarlo ni reprimirlo.


Fuente:http://www.educarchile.cl/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?ID=215757
Imagen: http://www.solopsicologia.com/trastornos-en-el-desarrollo-psicomotor-infantil/

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UN ABRAZO DE PAPÁ

sábado, 15 de junio de 2013



16 de Junio, día del padre. Sigue siendo dificil recordar esta fecha. Cada vez son menos los papás en mi familia. Mi padre, mi hermano y ahora mi cuñado, también un hermano, ya no están. 
Los padres indudablemente son muy importantes para los hijos e hijas, una persona de gran significación, un modelo a imitar, alguien a quien escuchar, confiar, amar y querer. Tienen  como la mamá la capacidad emocional para guiar, cuidar y nutrir a los hijos e hijas. Un papá puede brindar atención, contacto, vínculo emocional y no solo bienestar material. La nutrición emocional no es privativa de un género. 
Un niño/a,  necesita constatar a través del contacto o la vivencia con ambos padres que todo lo que hace al cariño, la atención, nutrición y apoyo pueden expresarse de manera distinta depende de quien provenga. Ya sea de ellos juntos  o separados, aunque esten cerca o lejos, esten presentes o no. Un gesto, un recuerdo, una foto, el solo hecho de saber que existe aunque no se le conozca es válido. Toda enseñanza queda, suma y hace que los niños y niñas vayan  aprendiendo a enriquecerse desde muy pequeños/as  y durante su desarrollo a convivir en la diversidad asumiendo la realidad única y personal a veces muy dura y otras no. 
Un abrazo de papá no tiene precio para un niño/a, un/a adolescente, un/a joven. 
Un abrazo de papá es importante  también para un adulto. Solo que a veces no nos damos cuenta.
Un abrazo de papá se extraña mucho.
A todos los padres en su día felicitaciones!! 
Y todo nuestro cariño.


Imagen: Google

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LA EXPERIENCIA TRAUMÁTICA DEL ABUSO SEXUAL

jueves, 6 de junio de 2013




Los abusos sexuales
"El abuso sexual es un delito. Sucede cuando alguien con más poder somete a otro más débil, haciendo algo que el más débil no quiere, con el único objetivo de satisfacer aquello que el más fuerte sí quiere. En nuestra civilización, el abuso está presente en todos los ámbitos. 
El abuso específicamente sexual, es una forma más: ni la única ni la peor. A mí me llama la atención que nos sorprendamos tanto cuando aparece periódicamente en los medios de comunicación, algún que otro caso resonante tanto como el aparente “revuelo” que causa en la opinión pública, como si no fuera un hecho banal, cotidiano, y que nos atraviesa en alguna medida, a todos. Los abusos sexuales están presentes dentro de las relaciones afectivas familiares. Con increíble frecuencia, se trata de un adulto que somete a un niño, intramuros. 
¿Por qué los adultos haríamos algo así? Se trata de desesperación primaria. El abuso –sexual o emocional- sigue la misma línea del orden “dominador-dominado”. Simplemente hay modalidades aprendidas desde la primera infancia que luego se perpetúan: es la necesidad infantil de consumir amor, afecto, cuerpo, ternura, o lo que sea con tal de no seguir soportando el vacío. Los abusos no los cometemos las personas de mente atormentada. No. Somos personas como casi todos, un poco más hambrientos o un poco más necesitados de amor. Al fin y al cabo lo único que hacemos es tratar de nutrirnos. El niño se convierte en nuestro bocado perfecto. Nuestra capacidad emocional se estancó durante nuestra niñez. Ahora vivimos dentro de un cuerpo de adulto pero tenemos organizadas las emociones como si fuéramos niños hambrientos. 
¿Los abusadores nos damos cuenta que estamos haciendo algo malo? Depende. Podemos percibir que es una relación socialmente condenable. Pero honestamente, también es condenable que nuestra infancia haya sido horrible y que nadie se haya ocupado de nosotros. ¿Qué es lo que está bien y qué es lo que está mal? Desde nuestro punto de vista de adultos con emocionalidad de niños…sólo tratamos de satisfacer nuestro vacío. Intentamos amar y ser amados, confiamos en que lograremos saciar años de soledad y por otra parte hay un cuerpo blando de niño que está disponible. ¿Pero acaso no es algo aberrante? Por supuesto que las consecuencias para el niño son nefastas. Sin embargo es preciso que comprendamos las dinámicas completas. Porque rasgarnos las vestiduras proclamando que el abuso sexual es algo horrible e inhumano y que todos los violadores tienen que ir a la cárcel, está muy bien pero no sirve para nada. Miremos de frente la realidad. Mucho más espantoso es el desamparo cotidiano e invisible que hemos vivido siendo niños, y que nos ha obligado a arrojarnos en brazos de quien sea, buscando amor. ¿Qué pasa cuando los niños que hemos sufrido abusos sexuales nos convertimos en adultos? Es posible que recordemos el abuso sexual como una experiencia terrible, pero lamentablemente no tendremos conciencia de la entrega de nuestra madre o de quienes tenían que cuidarnos. Al contrario, nos convertiremos en los más firmes defensores de quienes nos lanzaron a la fosa de los leones. Por supuesto, el niño nunca es responsable. El adulto siempre es responsable. 
¿Qué podemos hacer ahora? Encarar una indagación honesta y dolorosa sobre la propia sombra -es decir sobre el alcance real de las experiencias que hemos sufrido desde la primera infancia- caso contrario, seremos reproductores involuntarios de más abusos".

Laura Gutman. 

Fuente: Newsletter 
Imagen: La noche de los pobres de Diego Rivera

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EXPERIMENTAN UN ENFOQUE PSICOEMOCIONAL EN HOSPITALES

martes, 4 de junio de 2013



 

Terapia innovadora en Argentina:
Psicoanálisis para curar trastornos de piel
Por Nora Bär | LA NACION


“Adolescente brillante, acosado en la escuela por su obesidad, en una familia con historias de adicción a las drogas y problemas mentales. Consulta por vitiligo... cuando ya está al borde de un brote psicótico.
Chico de tres años tiene una dermatitis atópica [patología de la piel caracterizada por prurito, escamas y enrojecimiento] tan grave que justifica una internación de más de seis meses. Pero, además, padece un trastorno generalizado del desarrollo.
Estos casos (ambos reales) son sólo dos de los que el equipo interdisciplinario integrado por las psicoanalistas Eva Rotemberg y Elena Stenger, junto con las dermatólogas Silvia De Francesco y Liliana Massimo, vienen tratando en una experiencia pionera del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. Las especialistas abordan problemas dermatológicos que con frecuencia los fármacos no curan, tanto desde la esfera clínica como de la subjetiva o emocional. Y lo hacen empleando el modelo del psicoanálisis multifamiliar, que permite atender a muchas familias al mismo tiempo y de ese modo eliminar las listas de espera hospitalarias. Simultáneamente, entrenan a profesionales en esta práctica que ya despierta interés en otros países de la región y de Europa.
"Muchos bebes, niños o adolescentes que inclusive estuvieron internados en varias oportunidades por una grave afección dermatológica mejoran en poco tiempo a partir de comprender qué emociones dolorosas se están expresando en la piel -explica la licenciada Rotemberg, creadora de la Escuela para Padres Multifamiliar-. Este modo de abarcar en forma interdisciplinaria tanto lo orgánico como lo psíquico permite una verdadera evolución positiva. Sería importante que fuera aplicado en todos los servicios hospitalarios."
Según destaca Rotemberg, muchas veces las patologías dermatológicas se originan "en una ansiedad desbordante, una carga que el chico no puede canalizar".
"Un niño pequeño que no integra su «yo» no puede manejar las exigencias que vienen de su interior ni las que vienen de afuera. Si no se trabajan los vínculos, se dejan escapar años vitales y pueden quedar secuelas indelebles -dice Rotemberg-. La Escuela para Padres Multifamiliar ( www.escuelaparapadres.net ) es un dispositivo no para criticar a nadie, sino para ayudar a los padres a que entiendan."
Rotemberg, formada con el doctor Jorge García Badaracco en patología mental severa, trabaja con este mismo enfoque también en el Museo Roca y en el Hospital Moyano. "Mi idea fue armar un espacio de disponibilidad para que los padres puedan consultar por temas normales de la crianza -dice-. Porque cuando los padres tienen cargas emocionales, y no pueden procesarlas o no se dan cuenta, las vuelcan en sus hijos, que no saben qué hacer y pueden autoagredirse. El nacimiento de un hijo despierta el desamparo de los padres, la soledad, los miedos, las angustias sin nombre..." Uno de los descubrimientos que los especialistas hicieron con este método es que cuando los padres se tranquilizan, los chicos "atópicos" dejan de rascarse...."

Fuente:

http://www.lanacion.com.ar/1580207-psicoanalisis-para-curar-trastornos-de-la-piel
Imagen: Google

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CONSIDERACIONES SOBRE EL ANÁLISIS CONDUCTUAL APLICADO. ACA

jueves, 30 de mayo de 2013




El análisis conductual aplicado actúa a través de modificaciones, para lograr un mejoramiento en conductas socialmente significativas.

El objeto de estudio del análisis conductual aplicado, es la CONDUCTA. ¿De quién?, del niño o la niña en observación. La conducta es algo que nosotros podemos OBSERVAR y MEDIR a través de frecuencia, intensidad y duración. La conducta es algo que se reproduce, no es lo que nosotros creemos que la niña o el niño esta haciendo. Ahora, podemos inferir cosas, ideas (que la niña o el niño esta triste, cansado, aburrido) pero esto son inferencias.
Al análisis conductual aplicado le interesa la CONDUCTA, lo OBSERVABLE, no las inferencias.

Por lo tanto, toda conducta es aquello que tiene las siguientes características; se puede observar, medir y cuantificar. Observar es diferente a ver. Observar es diferente porque tomo REGISTROS, IDENTIFICO COSAS, SOY MAS CUIDADOSO, porque aprendo con la observación a medir y obtener un repertorio conductual individual del niño o la niña observado dentro de un contexto.
La idea del análisis conductual aplicado es que proporciona tratamientos efectivos si son elaborados con mucho cuidado, con una buena observación y con mucha ética para que se pueda aplicar cuando sea necesario o cuando se requiera. Además, la idea es que tenemos que creer y entender que estos tratamientos son individuales, no son recetas que para todos resultan de la misma manera.
Se trabaja con el repertorio individual más el entorno. Por eso siempre medimos el repertorio en relación al niño o la niña no lo comparamos con otros registros similares. Siempre estaremos midiendo el repertorio del niño o la niña en relación a sí mismo o a sí misma.

Por eso es importante hacer una LINEA DE BASE. La línea de base es observar y registrar (frecuencia y duración) la conducta o conductas del niño o niña observado/a. Dentro de la línea de base tenemos; la simple, cuando observamos una conducta. La combinada, cuando registramos la misma conducta que emite en diferentes situaciones o cuando emite dos o más conductas a la vez. La línea de base nos ayuda para registrar el repertorio conductual individual. Y como base para determinar si EXTINGE o MANTIENE dicha o dichas conductas.

¿COMO ELABORO UN PLAN CONDUCTUAL INDIVIDUAL?

1. Indicar los posibles cambios a nivel de apoyo y contexto.
2. Identificar el o los problemas conductuales del niño o la niña.
3. Hacer una Línea de Base (evaluación funcional) y registro (frecuencia - intensidad – duración) de la o las conductas inadecuadas.
4. Identificar los antecedentes y reforzadores que hacen que la conducta inadecuada aparezca,  mantenga y no se extinga.
5. Implementar la técnica a aplicar y Evaluar.

A la hora de elaborar un plan conductual individual tenemos que tener en cuenta los siguientes puntos: a) Tiene que indicar qué y cómo cambiará el contexto, y no sólo qué conductas tienen qué cambiar en el niño o la niña, b) se basa en los resultados obtenidos por la evaluación funcional (línea de base), c) está dirigido a hacer que la conducta inadecuada se extinga o disminuya y d) tiene que tener en cuenta los valores, recursos y habilidades del equipo de apoyo que va a llevar a cabo el plan conductual.
Una vez realizada la evaluación funcional (línea de base) tenemos que realizar un resumen de los datos obtenidos. Este resumen nos proporcionará las bases para el diseño del plan, es decir, todos los procedimientos que allí se definan tienen que estar basados en los resultados de la evaluación.
Por lo general, se suele actuar frente a una conducta inadecuada cuando, en realidad, la niña o el niño manifiesta varias. A menudo conductas que son de menor intensidad o no "molestan" demasiado (como por ejemplo lloriquear o negarse a participar en actividades), son disimuladas por otras conductas de mayor intensidad como pueden ser agresiones o autolesiones. Mediante la línea de base sabemos si las conductas inadecuadas que presenta el niño o la niña tienen funciones diferentes, si son independientes (es decir, suceden bajo condiciones específicas) o pertenecen a una cadena de conductas que van aumentando en intensidad, en cuyo caso podemos prevenir la de mayor intensidad actuando cuando se presenten las conductas de menor intensidad. Para llevar a cabo un plan conductual efectivo tenemos que considerar y definir todas las conductas inadecuadas que manifiesta la niña o el niño. 
Sin embargo aunque un plan se elabora para modificar las conductas inadecuadas, el proceso implica cambios en el ambiente que rodea a la niña o al niño (personal de apoyo, contexto…). Un plan conductual o de apoyo tiene que especificar los cambios que tendrán lugar en la conducta de la maestra, en el contexto, en la medicación (si la hay), en las rutinas diarias, cambios en la metodología y enseñanza, en los reforzadores, etc.
La línea de base además de ayudar a comprender la función que mantiene una conducta inadecuada permite saber los contextos donde habitualmente suele o no aparecer dicha conducta. Un plan de apoyo va dirigido a más de un contexto, situación o momento puntual. Tiene que desarrollarse en todos los contextos relevantes y a lo largo de todo el día. Por ello, una única estrategia no puede aplicarse a todo, es necesaria una intervención basada en múltiples estrategias. En un determinado contexto puede utilizarse la estrategia de modificar las tareas a realizar (actividades), mientras que otros es necesario enseñar habilidades sociales, de relacionamiento, de resolución de problemas, etc. A través de la línea de base (evaluación funcional) sabemos los contextos específicos donde tiene lugar dicha conducta, al igual que aquellos contextos donde la niña o el niño se desenvuelven con éxito. De este modo características de determinados lugares o momentos donde es menos probable que se manifieste la conducta inadecuada ayudará a elaborar estrategias para evitar o prevenir la conducta inadecuada o animar a que tenga lugar la conducta alternativa o más adaptativa.
El plan de apoyo más que indicar las conductas inadecuadas, tiene que hacer hincapié en las conductas adecuadas que tiene que presentar en cada situación. Estas conductas más adaptativas o adecuadas tienen que aumentar en relación a las conductas inadecuadas. Para lograr que dicha conducta adecuada aumente tiene que cumplir la misma función que la conducta inadecuada (principio de equivalencia funcional), cada vez que haya un intento o modificación de la conducta inadecuada por alguna más adecuada reforzar y hacer que la conducta inadecuada se extinga o disminuya. Por eso es importante utilizar medios de comunicación aumentativa (fotografías, tableros comunicacionales-conductuales, reforzadores adecuados, etc.) de modo que ayude a disminuir la conducta inadecuada y aumentar la conducta adecuada.

ANTES DE LA INTERVENCIÓN CONDUCTUAL

Buscar ser adultos significativos: ¿Qué significa ser un adulto significativo? Son las personas que proporcionan un vínculo confiable, que les sostienen en su vida cotidiana, y que tienen gran significado  para el niño o la niña, es la persona que está presente, guía, enseña y resuelve, por lo tanto la que pone pautas y  permite o no. El niño o la niña, sabe cuál es la persona. Es muy importante llegar a ser un adulto significativo para el niño o la niña. ¿Cómo se logra? Lograr en el niño o la niña desde los primeros contactos iniciales las capacidades necesarias para su desarrollo. Incluye ayudarlo o ayudarla a adquirir la habilidad de cómo atender y permanecer tranquilo o tranquila, a relacionarse con sus pares y adultos, a iniciar y responder a todos los tipos de comunicación, empezando con gestos sociales y emocionales, a vincularse  en resolución de problemas sociales compartidos que involucren muchas interacciones consecutivas, usando ideas para comunicar necesidades, a jugar y pensar creativamente y a combinar ideas para pensar lógicamente en sucesivos niveles de complejidad para disfrutar las relaciones con pares y lograr habilidades académicas. Relacionarse con ella o él en base a las diferencias individuales, para permitirle progresar en el logro de estas capacidades básicas.
También, el adulto significativo tiene que lograr que el niño o la niña adquieran las habilidades básicas. Las habilidades básicas son; ATENCIÓN, IMITACIÓN, SEGUIMIENTO DE ÓRDENES Y DISCRIMINACIÓN. Estas habilidades son los requisitos que van habilitando al niño o a la niña a adquirir destrezas más complejas como por ejemplo; establecer el contacto ocular, lograr la identificación propia, la atención necesaria para sus contactos sociales, imitar acciones simples, seguir instrucciones u órdenes de sus pares o adultos, etc.
Estas habilidades básicas son necesarias para iniciar el proceso educativo. Una vez que adquieran estas habilidades, estos repertorios conductuales se convierten a su vez en básicos para promover destrezas más complejas. Así se van desarrollando las conductas intermedias como el seguimiento de instrucciones más complejas, discriminaciones y reconocimientos de todo tipo, ejecuciones de acciones que tienen que ver con las coordinaciones visomotoras, motora gruesa, motora fina y otras.
El proceso se va dando desde las habilidades básicas iniciales; pasando por las habilidades intermedias hasta llegar al logro de habilidades más avanzadas. Trabajar las habilidades básicas es muy importante ya que por ejemplo si no fuera por la discriminación el niño o niña generalizaría conductas inadecuadas a una gran variedad de situaciones, sin embargo lo que queremos es que discrimine y generalice conductas más adaptativas y adecuadas.
Al trabajar cada área, aparte de trabajar los objetivos propios de la misma podemos estar lidiando con conductas inadecuadas, la misma falta de habilidades básicas puede ser una conducta inadecuada, la autoestimulación física, vocal, hiperactividad, resistencias, interés restringido, etc. y estas conductas se pueden dar en cualquier situación e intervienen en el proceso de aprendizaje. Las conductas inadecuadas que interfieren en el aprendizaje y en el logro no pueden dejar de intervenirse. Por eso es necesario tener un conocimiento básico de cómo funciona el reforzamiento para seleccionar los procedimientos adecuados a cada caso.
Los niños o niñas que presentan dificultades a nivel de ejecución o ciertos trastornos a nivel conductual son más vulnerables, más propensos a manifestar entre sus comportamientos conductas inadecuadas y/o conductas estereotipadas que tanto nos llaman la atención. Nos lleva a considerar que dichas conductas no son fruto necesario de un síndrome sino que, están estrechamente relacionadas con el entorno en el que se producen. Y este es el motivo de que los llamados problemas de conducta pasen a ser considerados como comportamientos/conductas desafiantes.
La presencia de esas conductas desafía al contexto, al entorno, a diseñar soluciones, a proponer alternativas y modificaciones en ese mismo entorno, y no solo, no tanto, a proponer acciones dirigidas al niño o niña que las realiza. No es tanto la modificación del niño o niña como la modificación del entorno lo que plantea este concepto de conductas desafiantes. Creo que esto no tiene que ser solo un cambio en el concepto. Implica necesariamente un cambio de actitud. Implica, por ejemplo, no ver a los niños o niñas que realizan dichas conductas como personas “culpables” sino como niños o niñas que requieren procesos de ajuste al contexto en el que desenvuelven, y, recíprocamente, que necesitan que ese contexto se ajuste a sus condiciones individuales y, por tanto, únicas.
Este planteamiento lleva consigo el que no necesariamente una conducta ha de ser considerada objeto de intervención por el hecho de ser una conducta inadecuada, o una estereotipia. La intervención se decidirá, por tanto, no solo por criterios basados en las formas que revisten las conductas sino, principalmente, por criterios basados en las funciones que cumplen dichas conductas en el contexto realizado. Así como  riesgo de daño físico para el niño o la niña que realiza esa conducta o para las personas y/o objetos de su alrededor.
Este es un criterio generalmente evidente de determinación de una conducta como desafiante y necesitada de intervención. Pero dicha intervención no tiene que ser meramente la implantación de mecanismos de restricción que imposibiliten físicamente la realización de la conducta. Por ejemplo, si a una persona que se autolesiona mordiéndose las manos le colocamos una férula en los brazos (lo que le impide doblarlos), le va a resultar imposible, mientras esté con esa tablilla, morderse las manos, pero eso no habrá resuelto en modo alguno el problema, lo mismo si le sacamos del lugar para que no lastime a otros sin una explicación y sin una evaluación funcional.
Lo que propicia soluciones más efectivas y a largo plazo, tiene que ser un conjunto de intervenciones que impliquen prevención y educación, que impliquen, en definitiva, el dotar al niño o a la niña que realiza esas conductas, de autocontrol sobre la propia conducta.
Ya no se plantea que la conducta "problema" sea un "problema" del niño o niña, ni una consecuencia absolutamente predeterminada de la patología que presenta, sino, al contrario, esa conducta se analiza como una respuesta dada en la interacción entre la persona y el entorno físico y social. Por lo tanto, la respuesta a esa conducta, proviene de un análisis de ese contexto de interacción, y de todos sus componentes. Es necesario entonces la modificación y adaptación del entorno para propiciar un mejor ajuste personal.
O sea, “un niño o niña con conductas inadecuadas quizá es más vulnerable en cuanto que determinadas condiciones del contexto provocan, por la condición patológica y por otras condiciones personales no asociadas a la patología, una mayor tendencia, un riesgo mayor de manifestación de dichas conductas”.
Eso indica que una disposición contextual adaptada a ese grado de vulnerabilidad puede inhibir en gran medida esas manifestaciones conductuales, propiciando mayores grados de ajuste personal.
La intervención ante las conductas inadecuadas tiene que basarse en la interacción del niño o la niña con el entorno físico, educacional y social. Poner especial cuidado en la adaptación del entorno para facilitar el ajuste al mismo, y promover habilidades específicas para la regulación, control y ajuste del entorno físico, educacional y social por parte del niño o niña. Para eso es muy importante la función de la institución brindar estructuras y sistemas comunicacionales y funcionales que permitan a estos niños o niñas con estas características a la información anticipada y a la información de lo realizado. Utilizar estrategias para que ese niño o niña haga la reflexión frente a la conducta inadecuada. Un gran porcentaje de conductas inadecuadas se debe a la falta de habilidades de comunicación, entonces hay que tener en cuenta que prácticamente que la mayoría de esas conductas inadecuadas cumplen un propósito y que la mayoría de las veces ese propósito reviste carácter “comunicativo”

MANEJO CONDUCTUAL

Para el manejo conductual podemos usar procedimientos para diseñar el ambiente general o individual, dirigido a estos aspectos:
-  Creación de nuevas conductas más adaptativas.
-  Aumento de la frecuencia o mantenimiento de las existentes.
- Extinción o disminución de conductas inadecuadas.

Para preparar el ambiente operamos a través de estímulos discriminativos y reforzadores que producen una consecuencia agradable o no.
Los estímulos discriminativos controlan la conducta por que siempre están presentes cuando una respuesta es reforzada, aprendemos a discriminar correctamente si nuestra conducta es reforzada en una situación de estímulo y no en otra. Esto explica por qué un niño o niña actúa de una forma con un adulto y con otra no. El reforzamiento diferencial ayuda al niño o a la niña a discriminar las situaciones en que emitirá determinadas conductas
Recordemos la importancia de una buena EVALUACION Y OBSERVACIÓN para determinar qué conducta queremos cambiar, bajo qué condiciones la adquirió o qué factores la mantienen y buscar el medio o técnica para cambiarla.
Como el tratamiento no solo se usa para extinguir o cambiar conductas es necesario conocer las habilidades básicas, sociales, adaptativas, académicas para potenciarlas y mantenerlas además de crear nuevas.
Una vez iniciada la intervención individual del niño o la niña tenemos que unificar criterios con la INSTITUCIÓN EDUCATIVA Y LA FAMILIA para la aplicación unificada de sugerencias.

A la conducta le preceden situaciones previas antecedentes y situaciones posteriores, consecuencias, por lo tanto podemos utilizar acciones preventivas y remediales.
LAS PREVENTIVAS: Organizar el ambiente, teniendo en cuenta la ubicación del grupo, intereses, personalidades, pares positivos, ambiente y salón o lugar cómodo, ordenado, materiales adecuados, mobiliario adaptado. Instrucciones claras adecuadas al nivel del participante, volumen de voz, entonación, motivación. Lenguaje corporal del instructor, gestos y voz coherente con lo verbal, modelamiento de lo deseado en forma intencional.
LAS REMEDIALES: Suministrar estrategias. Estas tienen que ser sí o sí positivas que dan a largo plazo; excelente y duraderas relaciones entre el adulto y el niño o la niña que hacen que respondan por afecto. Otras estrategias solo pueden ser aplicadas por profesionales preparados de común acuerdo con la familia y solo para casos que impliquen riesgo físico tanto para el niño o la niña como para el entorno.

RECOMENDACIONES PARA EL ADULTO
-Recordar que es necesario hacer un vínculo relacional con el niño o la niña antes de empezar a intervenir en las conductas inadecuadas.
-Aprender a discriminar entre el repertorio conductual individual del niño o la niña, cuál o cuáles son las conductas inadecuadas y adecuadas.
-Discriminar y reconocer en el niño o niña cuál son sus habilidades, limitaciones y conductas adecuadas.
-Aprender a observar qué conductas inadecuadas aparecen ante qué situación, estímulo o contexto.
-Lograr que el niño o la niña adquieran o mantenga las habilidades básicas (atención, seguimiento de órdenes, inhibición de las conductas inadecuadas, discriminación situacional, imitación).
-Lograr ser un adulto significativo para el niño o la niña.
-Hacer una evaluación funcional (línea de base) y un plan conductual antes de intervenir.
-Consultar una vez realizado el plan conductual con el equipo técnico Institucional la/s técnica/s a implementar.
-Unificar criterios con el entorno Institucional Escolar y Familia.
-Aplicar tal cuál la técnica a utilizar las veces que sea necesario. Ser asertivo, consistente y sistemático.
-Nunca permitir que la frustración o desesperación gane.
-Saber que la conducta aumenta y empeora a veces.
-Entender que la sola intervención no es suficiente.
-No esperar que a la primera el niño o la niña deje de hacer la conducta inadecuada, esto requiere tiempo y paciencia.
-Si  estamos enojados o no nos sentimos bien, es conveniente analizar la situación antes de intervenir. Lo más probable que la intervención no sea lo más asertiva.
-Cada niño o niña tiene estilos personales de aprendizaje, de interacción, percepción y tenemos que respetarlos.
-Cuantas más habilidades, control de su entorno, relaciones significativas y/o oportunidades de participación social tenga el niño o la niña menos conductas inadecuadas presentará.


Material elaborado por el Programa de Desarrollo Psicosocial 
Imagen: José con el terapeuta del programa

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Etiquetas: Asperger, Autismo, Comunicación, Conducta, Educación, Familia, Habilidades básicas, Habilidades Sociales, Hiperactividad, Inclusión, Síndrome de Down, Terapias

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