Trastorno motor ¿Cuáles son sus
Características?
La
estimulación en los niños/as con trastorno motor buscará que el niño/a consiga
un mayor dominio sobre su propio cuerpo y, por tanto que logre más autonomía;
el trabajo terapéutico se hará incidiendo tanto sobre el propio cuerpo como
sobre las relaciones que éste establece con el entorno.
Las manifestaciones de cada trastorno son muy individuales de cada caso, pese a
caracterizarse por unos rasgos básicos comunes.
Pero es muy importante realizar un buen diagnóstico que discrimine si el niño/a
sufre de algún trastorno o discapacidad física”, para enfocar correctamente el
tratamiento o reeducación.
A continuación conoceremos algunos tipos de trastornos motor:
DEBILIDAD MOTRIZ
Básicamente, estos niños/as siempre presentan tres características:
-
torpeza de movimientos: (movimientos pobres y dificultad en
su realización).
-
paratonía: el niño no puede relajar el tono de sus músculos
de forma voluntaria; incluso en vez de relajarlos, los contrae exageradamente.
Este rasgo es el más característico de este trastorno.
-
sincinesias: a veces, también presentan inestabilidad
motriz, tics, tartamudeo.
Este trastorno afecta a diferentes áreas del niño/a: al afectivo, la
sensorial, al psíquico y al motor.
INESTABILIDAD MOTRIZ
El niño con inestabilidad motriz es incapaz de inhibir sus movimientos, así
como la emotividad que va ligada a éstos.
Es incapaz de mantener un esfuerzo de forma constante; se muestra muy disperso.
Suele predominar la hiperactividad y las alteraciones en los movimientos de
coordinación motriz. Hay una constante agitación motriz.
Suele tratarse de un niño problemático y mal adaptado escolarmente; presenta
problemas de atención, de memoria y comprensión, así como trastornos
perceptivos y de lenguaje; el propio fracaso escolar aumenta su desinterés por
los aprendizajes. Ya que se desencadena toda una
secuencia de alteraciones que recaen a su vez sobre otras.
INHIBICION MOTRIZ
El niño inhibido motrizmente suele mostrarse tenso y pasivo.
Muestra como un temor a la relación con el otro, a la desaprobación, y ello le
hace "no hacer", "inhibir" lo que serían los amplios
movimientos corporales que le harían demasiado "visible".
RETRASOS DE MADURACION
Se valorará en relación al desarrollo motor de un niño normal o estándar; pero
también deberán valorarse otros factores (además del psicomotor), afectados por
esta "dinámica madurativa".
Probablemente, encontraremos también como características de este retraso un
niño con inmadurez afectiva, actitud infantil y regresiva, dependencia,
pasividad,...
DISARMONIAS TONICO-MOTORAS
Nos referimos a alteraciones en el tono: hay una mala
regularización del mismo.
Puede darse en individuos con un buen nivel motor. Tienen que ver con las
variaciones afectivas, con las emociones.
Algunas de ellas son:
-
PARATONIA: el individuo no puede relajarse y el pretenderlo
aumenta más su rigidez.
-
SINCINESIAS: son movimientos que se realizan de forma
involuntaria, al contraerse un grupo de músculos, al realizar otro movimiento
sobre el que centramos nuestra atención. Por ej., mientras el niño escribe saca
la punta de la lengua. Tiene que ver con cierta inmadurez sobre el control del
tono. Suele ser algo normal hasta los 10-12 años, edad en la que van
desapareciendo. Por sí mismas no son un trastorno, sino que suelen formar parte
de algún otro problema.
TRASTORNOS DEL ESQUEMA CORPORAL
En estos trastornos se diferencian dos grupos:
- los trastornos referentes al "conocimiento y representación mental del
propio cuerpo"
- los trastornos referidos a la "utilización del cuerpo" (de la
orientación en el propio cuerpo y, desde éste, del espacio exterior; y de una
inadecuada utilización del mismo en su relación con el entorno). Es donde se
encuentran la mayoría de los problemas. Los orígenes de éstos pueden
encontrarse en esas primeras relaciones afectivas del niño con su entorno; ello
demuestra, una vez más, la estrecha relación entre la afectividad y la
construcción del esquema corporal.
Dentro de este grupo de trastornos, encontramos:
-
ASOMATOGNOSIA: el sujeto es incapaz de reconocer y nombrar
en su cuerpo alguna de sus partes. Suele esconder alguna lesión neurológica. La Agnosia digital es la más
frecuente en los niños/as: éste no es capaz de reconocer, mostrar ni nombrar
los distintos dedos de la mano propia o de otra persona. Suelen haber otras
alteraciones motrices acompañando a ésta.
-
TRASTORNOS DE LA
LATERALIDAD: estos trastornos son, a su vez, causa
de alteraciones en la estructuración espacial y, por tanto, en la
lectoescritura (y, de ahí, al fracaso escolar). Los más frecuentes son:
- Zurdería contrariada, aquellos niños/as que siendo su lado izquierdo el
dominante, por influencias sociales pasa a encubrirse con una falsa dominancia
diestra. La zurdería en sí no es un trastorno; sí el imponer al niño la
lateralidad no dominante para él.
-
Ambidextrismo: el niño utiliza indistintamente los dos lados
de su cuerpo para realizar cosas; también origina serios trastornos espaciales
en el niño y en sus aprendizajes.
- Lateralidad cruzada: también origina problemas de organización corporal.
Cuando el niño no tiene una lateralidad claramente definida, hay que ayudar a
resolverlo en algún sentido.
APRAXIAS INFANTILES
El niño que presenta una apraxia conoce el movimiento que ha de hacer, pero no
es capaz de realizarlo correctamente. Se trata de un trastorno psicomotor y
neurológico.
Existen muchos tipos de apraxias, y reciben nombre en función de la
localización de su dificultad:
-
APRAXIA IDEATORIA: en este caso, para el niño resulta
imposible "conceptualizar" ese movimiento.
-
APRAXIA DE REALIZACIONES MOTORAS: al niño le resulta
imposible ejecutar determinado movimiento, previamente elaborado. No hay
trastorno del esquema corporal. Se observan movimientos lentos, falta de
coordinación,....
-
APRAXIA CONSTRUCTIVA: incapacidad de copiar imágenes o
figuras geométricas. Suele haber una mala lateralidad de fondo.
-
APRAXIA ESPECIALIZADA: sólo afecta al movimiento realizado
con determinada parte del cuerpo:
-
APRAXIA FACIAL: (referente a la musculatura de la cara)
-
APRAXIA POSTURAL: (referente a la incapacidad de realizar
ciertas coordinaciones motrices)
-
APRAXIA VERBAL (el sujeto comprende la orden que se le da,
pero motrizmente es incapaz de realizarla).
-
PLANOTOPOCINESIAS Y CINESIAS ESPACIALES: el niño muestra
gran dificultad en imitar gestos, por muy simples que éstos sean, ya que ha
perdido los puntos de referencia fundamentales (de arriba-abajo,
derecha-izquierda,...). El esquema corporal está muy desorganizado.
DISPRAXIAS INFANTILES
Se trata de apraxias leves. Dentro de las dispraxias hay también diversos
grados de afectación.
El niño/a "dispráxico" tiene una falta de organización del
movimiento.
Suele confundirse, a veces, con la "debilidad motriz"; de ello
depende un buen diagnóstico.
No hay lesión neurológica.
Las áreas que sufren más alteraciones son la del esquema corporal y la
orientación témporo-espacial.
Aunque el lenguaje suele no estar afectado, el niño con dispraxias presenta
fracaso escolar, pues la escritura es de las áreas más afectadas.
TICS
Son movimientos repentinos, absurdos e involuntarios que afectan a un
pequeño grupo de músculos y que se repiten a intervalos. Generalmente, no
tienen como causa ninguna lesión de tipo neurológico.
Desaparecen durante el sueño.
Suelen aparecer entre los 6 y los 8 años y muchas veces lo hacen en la
pubertad.
Hay mucha variabilidad. Suelen parecerse a gestos utilizados comúnmente.
Pueden clasificarse según la parte del cuerpo en al que se localiza:
- tics faciales (son los más frecuentes)
- tics de la cabeza y cuello
- tics del tronco y de los miembros
- tics respiratorios (resoplidos, aspiraciones,...)
- tics fonatorios (gruñir,...)
Una persona puede tener un solo tic o varios; en este último caso suelen
realizarse siempre en el mismo orden; también hay quien los hace
simultáneamente.
Aunque pueden ser controlados voluntariamente durante determinado tiempo,
factores como la
presencia de otras personas, las situaciones de estrés emocional,... tienden a
desencadenarlo y/o aumentarlo.
El tratamiento aplicado deberá adaptarse a la personalidad del niño; a
partir de ello, el especialista infantil determinará si es conveniente
prescribir medicación, realizar un tratamiento psicomotriz, entrar en
psicoterapia, un tratamiento conductual o una combinación de ellas.
Asimismo se orientará a la familia para que proceda a ayudar al niño de la
forma más conveniente, ya que el medio familiar en el que se desenvuelve un
niño con tics suele ser tenso y lleno de hábitos perfeccionistas. La familia
deberá evitar "estar encima" del niño cada vez que haga el tic y,
sobre todo, no culpabilizarlo ni reprimirlo.
Fuente:
http://www.educarchile.cl/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?ID=215757