
Y bien, filmé ese día, pues era
simplemente maravilloso observar a estos niños jugando, ver toda su
capacidad motriz y su expresión socio emocional desplegadas en esa
plaza. Lo que yo veía era lo físico, lo motor, pero paralelamente iba
haciendo una lectura “sensorial” y es eso lo que más me interesa dejar
registrado en este artículo, pues cuando podemos leer, interpretar lo
que hacen nuestros niños a través del “lente sensorial”, se nos enciende
una luz que nos permite ver lo invisible y así encontrar la respuesta a
muchas interrogantes.
CINCO SENTIDOS Y ALGO MÁS…
Aquellos niños de la plaza, mediante el
juego, una actividad esencial en la infancia, “nutrían” su sistema
nervioso a través de una variedad de sensaciones recibidas gracias a los
sistemas sensoriales.

Estos son: El sistema vestibular, que
procesa información acerca del movimiento, cambios en relación a la
gravedad y equilibrio y cuyos principales receptores se encuentran
ubicados en el oído interno.
El sistema propioceptivo, que procesa
información acerca de la posición y movimiento de las partes de nuestro
cuerpo así como de la relación entre ellas. Esto lo hace a través de
receptores ubicados en los tendones, músculos y articulaciones. Estos
sistemas empiezan a funcionar muy tempranamente en la vida, incluso
antes del nacimiento y a medida que se desarrollan van estableciendo
íntimas conexiones entre sí. Si bien existen investigaciones y estudios
sobre la integración sensorial en los sistemas más clásicos, en este
artículo me centraré en los tres más importantes dentro de la teoría de
Integración Sensorial: vestibular, propioceptivo y tactil.
INTEGRACIÓN SENSORIAL
Volvamos a la plaza de juegos… Mediante
las diversas actividades que los niños realizan, van recibiendo
múltiples sensaciones, entre ellas, de movimiento es decir, vestibulares
(columpiarse, tirarse por el resbalín, girar sobre sí mismo, saltar),
de fuerza y resistencia física, es decir, propioceptivas (colgarse de
barras, empujar a otros, correr, sostenerse de una cuerda) y tactiles
(tirar tierra, echarla en una botella, tocar a otros, palpar diferentes
texturas). Estas sensaciones viajan desde el receptor periférico hacia
el sistema nervioso central donde son procesadas y organizadas mediante
el establecimiento de múltiples conexiones entre estructuras
subcorticales y corticales.
Cuando el cerebro procesa
eficientemente la información sensorial, esto se traduce en adecuadas
respuestas frente al medio. Quiere decir entonces que nuestro cerebro ha
modulado adecuadamente la información sensorial. Llamamos modulación a
la habilidad de filtrar la información sensorial de llegada, de modo de
ignorar los estímulos irrelevantes y focalizarse en estímulos más
pertinentes. La modulación de la información sensorial es clave para
lograr una adecuada capacidad de atención y por ende, para actuar con
propósito y de manera adaptativa según las demandas del medio. La Dra.
A. Jean Ayres, terapeuta ocupacional creadora de la teoría y práctica de
la integración sensorial, quien comenzó sus investigaciones en la
década de los sesenta, la definió como “la organización e interpretación
de la información sensorial para su uso en la vida diaria, reflejándose
en una conducta motora adaptativa y patrones de aprendizaje y conducta
adecuados”.
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