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PDP

"Que gran desafío... Vivir experiencias, procesos, adquirir confianza, expresar emociones, conocer criterios. ¡Que gran desafío construir mi propio camino de crecimiento personal!"

¿Qué es PDP?

El Programa de Desarrollo Psicosocial acompaña el proceso de adquisición e implementación de las habilidades para lograr un equilibrio entre los factores que hacen al entorno de personas con capacidades diferentes.
El PDP pone énfasis en el trabajo de las habilidades conductuales, sociales y adaptativas asi como el entrenamiento funcional para la vida práctica, la autonomía personal y la autogestión


Quienes somos

Somos dos psicologos y terapeutas conductuales, Carmen Ruiz Diana y Rodrigo Julio Peralta, con gran experiencia en la educación y tratamiento de niños, jóvenes y adultos con diversidad funcional, Síndrome de Down, trastornos del espectro autista, TGD, TDAH, trastornos conductuales y emocionales.

Nuestro objetivo y propósito con este blog es dar a conocer y compartir desde la práctica nuestras ideas y experiencias vivenciales, las cuales nos motivan a realizar nuestro programa.

En caso de necesitar información sobre nuestro trabajo en mi perfil obtendrán nuestro correo electrónico, gustosos responderemos. Gracias


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UN PADRE TRATANDO DE PROTEGER A SU HIJO CON AUTISMO

miércoles, 17 de diciembre de 2014

El padre de un chico con autismo pide prohibir la pirotecnia

Marcos es el papá de Ezequiel y cuenta que todos los años para las Fiestas su vida se transforma en una tortura: su hijo tiene autismo y se asusta mucho de las explosiones; su pedido por change.org


 
Para las personas autistas se amplifican algunos ruidos. Foto: Archivo / LA NACION
Marcos Goldschmidt es papá de Ezequiel y cuenta que todos los años cuando llegan las fiestas su vida se transforma en una tortura. Su hijo es autista y se asusta mucho de las explosiones, por eso pide en esta petición, que realizavía change.org, que se prohíba el uso de la pirotecnia.
El lo cuenta así: "Soy Marcos y se acerca la época más horrible para mí y mi familia: las fiestas. Mi hijo, Ezequiel, es autista y se asusta mucho con las explosiones de los fuegos artificiales. No hay lugar de la casa en donde se pueda proteger, porque se escuchan desde todos lados".
Agrega: "Se supone que las fiestas son fechas de celebración, pero para Ezequiel y nuestra familia son casi una tortura. Te pido que me apoyes para que se prohíba la pirotecnia".
 Marcos dice: "Por cada cañita voladora, petardo, etc. que se tira, veo a mi hijo con cara de horror, tapándose las orejas y buscando, inútilmente, un lugar donde estar tranquilo. Realmente no lo puedo ver así, y ya probamos todo: tapones auditivos, auriculares. ¡Nada funciona! Cada vez que escucha una explosión su cara de pánico me parte el alma".
Por este motivo pide: "Ayudame con tu firma para que se prohíba la pirotecnia y compartí la petición con tus amigos para que juntos lleguemos a más personas".
En varias ciudades de la Argentina ya se logró y si hay más firmas se puede lograr una ley que rija en todo el país. "Yo te lo voy a agradecer mucho en nombre de mi hijo, de todas las personas autistas, de los bebes y de los animales que no pueden expresarse".
Cada firma que se suma a su campaña, se traduce en un email que llega directo a las autoridades a las cuales Marcos dirige su petitorio: Al presidente de la Comisión de Salud y Deporte del Senado,Silvia Beatriz Elias de Perez; al presidente de la Comisión de Discapacidad, Agustín Portela; al presidente de la Comisión de Familia, Niñez, Mujer y Adolescencia, Felipe Solá; al presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, Andrea Fabiana García; al presidente de la Comisión de Asuntos Municipales, Christian Alejandro Gribaudo y al presidente de la Comisión de Derechos Humanos y Garantías, Carlotto Remo.
"Si a tantos nos hace mal, ¿no es hora de prohibirla de una vez? ¡Por unas fiestas sin pirotecnia!", finaliza.

Otros petitorios sobre pirotecnia en Change.org

www.change.org/pirotecniacero
www.change.org/sinpirotecniacba
www.change.org/nopirotecnianecochea
www.change.org/nopirotecniaparana
www.change.org/nopirotecniacaba
www.change.org/noalapirotecniaconcordia
www.change.org/mihijaylapirotecnia.

Inesperada repercusión del pedido de Marcos, que busca proteger a su hijo autista de la pirotecnia

La petición se viralizó mediante la plataforma Change.org y alcanzó niveles impensados;
Marcos cuenta que Ezequiel sufre mucho con los ruidos de los fuegos artificiales. 
El pedido desesperado del papá de Ezequiel, un chico autista, que busca a través de la plataforma Change.org prohibir la pirotecnia para aminorar los efectos negativos que los ruidos de las explosiones provocan en su hijo, tuvo un impacto inesperado en las últimas horas.
"Ayudame con tu firma para que se prohíba la pirotecnia y compartí la petición con tus amigos para que juntos lleguemos a más personas", insta Marcos, al reflexionar sobre la crítica situación de su pequeño, que "no puede expresarse", pero que sufre mucho con el cúmulo de fuegos artificiales que coronan todas las fiestas de fin de año.
A los pocos días de haberse incorporado a Change.org, la petición cosechó decenas de firmas, pero el número creció a pasos agigantados en la última semana. Así, se pasó de 50 firmas, registradas el miércoles 3 de diciembre, a 7.772 firmas, al día de hoy.
Fuera de la plataforma, en Facebook, el caso fue compartido más de 7400 veces, y la nota referida al tema superó los mil comentarios en la página de LA NACION.
Pese a la amplia repercusión, Marcos necesita todavía de más ayuda. "Declararé la victoria después del 31 de diciembre si se pudieron pasar unas fiestas mucho menos pirotécnicas, sino voy a seguir hasta que lo logremos. Muchas gracias a todos por sumarse", publicó en la plataforma al observar la dinámica y viralización desatados por la campaña.





Fuente - http://www.lanacion.com.ar/1753087-pirotecnia
 http://www.lanacion.com.ar/1752920-el-padre-de-un-chico-autista-pide-prohibir-la-pirotecnia

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Etiquetas: Artículos, Asperger, Autismo, Conducta, Derechos, Diversidad, Educación, Familia, Sensorial

Lente Sensorial: Apoyo Terapéutico y Pronóstico

domingo, 30 de noviembre de 2014

 Por Juanita Rojas, Terapeuta Ocupacional

¿Qué hacer?
En primer lugar, reconocer y aceptar que se está frente a un problema real y no atribuir las reacciones del niño a “mañas”, manipulación o a temores sin fundamento. Reconocer que la integración sensorial existe, que cumple un rol fundamental en el desarrollo del niño y promoverla mediante el juego.
También es favorable para el niño la participación en otras actividades, como deportes, yoga, artes marciales, ejecución de instrumentos musicales o terapia con animales; sin embargo es importante tener en cuenta que estas no reemplazan la terapia, ya que si bien dan oportunidad de estimulación sensorial, esto no es lo mismo que integración sensorial. Ser muy respetuoso respecto de los temores del niño ante ciertas actividades sensoriales. No exigir, no sobreexponer. Ayudarlo a ser más feliz, pues muchas veces este niño no lo pasa bien y tampoco se siente satisfecho consigo mismo. Para esto, “usar el lente sensorial” y así obtener alguna respuesta que nos oriente a un mejor manejo. Consultar a un profesional especializado si ve reacciones en el niño asociadas a estimulación sensorial que estén interfiriendo su normal desarrollo en algún área funcional (relación con pares, desempeño académico, desempeño motor, actividades de la vida diaria, juego, etc.)

 Apoyo Terapéutico
En Chile y en otros países, la terapia es realizada por terapeutas ocupacionales y kinesiólogos que se han especializado en la teoría y práctica de la integración sensorial. En Chile, la mayoría de los profesionales que aplican la integración sensorial se han formado mediante cursos impartidos por la Dra. Erna v Imperatore, Terapeuta Ocupacional chilena residente en Los Ángeles, E.E.U.U, quien a su vez fue discípula de Jean Ayres.
El curso de teoría de I.S., también está dirigido a otros profesionales como psicólogos, fonoaudiólogos, profesores y médicos; sin embargo el curso de intervención se entrega sólo a terapeutas ocupacionales y kinesiólogos. La terapia generalmente se realiza mediante sesiones individuales, en un espacio amplio especialmente implementado con equipo que promueva el desarrollo de los tres sistemas principales en la teoría.
Este espacio de tratamiento no sólo debe ser física y emocionalmente seguro para el niño, sino que también debe ser un lugar atractivo, que invite a la exploración, a la creatividad y al juego. La terapia implica una completa evaluación basada en la aplicación de observaciones clínicas estructuradas, cuestionarios sensoriales, observación del juego o de la actividad espontánea, entrevista a los padres, aplicación de tests de desarrollo estandarizados. Posterior a esto se elabora un plan de tratamiento específico, que incluye tanto la terapia en la clínica como las sugerencias a la familia y/o profesores.
Las modificaciones en el ambiente se refieren a sugerencias específicas a ser aplicadas en el hogar, colegio u otro espacio, destinadas a ayudar al niño en el corto y mediano plazo (dieta sensorial, modificaciones físicas del ambiente, abordaje del aspecto emocional). Estas sugerencias son entregadas y supervisadas por un profesional especialista en I.S. y llevadas a la práctica por los padres, profesores u otro profesional de apoyo. Esta modalidad puede estar dirigida tanto a un determinado niño como a un grupo en situación de juego deporte, etc.

¿Los avances son visibles?
Los padres y profesores pueden percibir rápidamente cuando el niño se está beneficiando con la terapia mediante varios indicadores, algunos de los cuales son: el niño mejora su desempeño en el área funcional por la cual consultaron (esta puede incluir problemas en el área motora, de autoayuda u otras). Mejora su
autoestima y su capacidad de disfrutar con diferentes actividades o en diferentes situaciones sociales. El niño se propone y/o enfrenta nuevos desafíos. Mejora su organización de conducta. Por otra parte, el profesional tratante realiza re-evaluaciones periódicas que dan cuenta de la evolución del niño.

 Pronóstico
Como en toda terapia, mientras más temprano se realicen el diagnóstico y la intervención mejores serán los resultados. Lo ideal es que sea bajo los siete años de edad, sin embargo niños mayores, aunque no en la misma medida, se ven igualmente favorecidos.
El pronóstico, así como el tiempo de duración de la terapia van a depender de varios factores, entre ellos: el diagnóstico (importante ver si es un problema de I.S. primario, o si está asociado a otro cuadro), la edad del niño, el apoyo de la familia, la regularidad en el tratamiento. La experiencia y la investigación han demostrado que todos los niños tratados con I.S. se ven favorecidos en distinta medida.

Fuente: http://www.calpeyabyla.com/profiles/blogs/lente-sensorial-apoyo-terapeutico-y-pronostico

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Etiquetas: Artículos, Asperger, Autismo, Autonomía, Comunicación, Conducta, Educación, Familia, Habilidades Sociales, Hiperactividad, Inclusión, Sensorial, Terapias

Lente Sensorial: niveles y Disfunción Sensorial (Parte 2)

lunes, 24 de noviembre de 2014

Por Juanita Rojas, Terapeuta Ocupacional 
En la mayoría de los niños, la integración sensorial se desarrolla de manera espontánea mediante las actividades propias de la infancia, es decir, la exploración del medio, el juego, la interacción con sus pares, el experimentar desafíos motrices, el desempeño en actividades de autoayuda, etc. Los primeros siete años de vida son los más importantes para este desarrollo, pues es en este período donde casi toda la actividad forma parte del proceso de organizar las sensaciones en el sistema nervioso.Esta organización sensoriomotriz se va construyendo mediante respuestas adaptativas, a través de las cuales el sujeto maneja su cuerpo y su conducta de acuerdo a las demandas del ambiente.
Cada respuesta adaptativa conduce a un  mayor desarrollo de integración sensorial. Las respuestas adaptativas conllevan diferente complejidad según la edad del niño. Así, en un bebé una respuesta adaptativa es el hecho de levantar su cabeza cuando lo ponemos boca abajo o acomodar su cuerpo al de su madre cuando ésta le da de mamar, mientras que en un niño de tres años, una respuesta adaptativa es lograr hacer burbujas con espuma soplando una pajita o sostenerse de las cuerdas de un columpio y acomodar su cuerpo al movimiento cuando le damos impulso; en niños de entre cinco y siete años, uno de los mayores desafíos es el lograr manejar diversas herramientas y objetos, tales como lápiz, cubiertos, botones, cierres, tijeras, hasta lograr la habilidad suficiente como para saltar la cuerda o pedalear una bicicleta. A. Jean Ayres, describió cuatro niveles en el proceso integrativo sensorial.

Primer Nivel. Dos meses
Desde el nacimiento en adelante, si bien todos los sistemas están presentes, el niño recibe las primeras sensaciones a través de la piel, del movimiento y la gravedad y de los músculos, articulaciones y ligamentos, es decir de los sistemas táctil, vestibular y propioceptivo que ya venían madurando antes de nacer. El tacto le ayuda a lograr la succión y la alimentación, además de cumplir un rol clave en el vínculo afectivo madre-hijo. La información de movimiento a través del sentido vestibular y propioceptivo le permiten una mejor acomodación de la postura, el tono muscular, los movimientos oculares, el equilibrio y la seguridad gravitacional.

Segundo Nivel. Un año
Los tres sistemas básicos, táctil, vestibular y propioceptivo, se integran para dar comienzo al desarrollo de la percepción corporal, la coordinación bilateral, el planeamiento motriz, la capacidad de atención, el nivel de actividad y la estabilidad emocional.

Tercer Nivel. Tres años
Las sensaciones auditivas y visuales entran en el proceso integrándose con los otros sentidos. El niño comprende el lenguaje y se comunica verbalmente. Va adquiriendo la organización visual y la coordinación ojo-mano. Estos logros a su vez le permiten realizar diversas actividades con propósito, como armar un puzzle, usar un lápiz para pintar o dibujar, jugar con una pelota o construir con cubos u otro material.

Cuarto Nivel. Seis años
En este nivel tenemos el producto final de la integración sensorial: habilidadespara el aprendizaje académico, incluyendo pensamiento abstracto y razonamiento; capacidad de atención; organización de la conducta; especialización de los dos lados del cuerpo; acciones motoras complejas y aspectos de la personalidad como autoestima, autocontrol, confianza en sí mismo.
Las funciones que componen estos cuatro niveles no se desarrollan en forma aislada ni en un único tramo de edad, sino que se van sobreponiendo y perfeccionando unas con otras durante toda la infancia, hasta conformar un conjunto íntegro. A los seis años, el primer y segundo nivel deberían estar completos, el tercero aún en desarrollo y el cuarto adquiriendo mayor relevancia, pues refleja el inicio de la culminación de este proceso de integración.

Disfunción Sensorial
Si volvemos a nuestra plaza de juegos, recordaremos que había un niño que no quería subirse al columpio. Claramente esta situación le provocaba ansiedad o miedo, por lo cual la rechazaba llorando. Es frecuente oír a padres de los niños decir frases como estas: “no le gusta jugar a la pelota” o “no le gusta andar en bicicleta”, “no se columpia” “se cae mucho”, “no tolera que lo abracen”. Sin embargo, lo que vemos en nuestra consulta no es que al niño “no le guste”, sino que él evita esa actividad porque no ha logrado la suficiente integración sensorial que le permita enfrentar con éxito lo que para él implica un desafío.
Como decíamos anteriormente, la integración sensorial se desarrolla en forma natural a través de las actividades propias de la niñez, sin embargo, a veces este proceso no ocurre así y entonces tenemos en el niño reacciones o actitudes que no nos parecen las más adecuadas o que no comprendemos. En la teoría de la Integración Sensorial no se habla de un daño sino de una disfunción, porque no es que el cerebro no esté procesando la información sensorial, sino que lo está haciendo, pero de manera atípica. El sistema nervioso central no está siendo eficiente al analizar y organizar las sensaciones. Entonces no siempre es fácil detectar una disfunción de integración sensorial, pues “no vemos” un daño motor o físico, una enfermedad, una lesión. Frecuentemente los padres o profesores perciben algo distinto en ese niño, pero no saben qué es. Es algo diferente en la calidad del movimiento, en sus reacciones emocionales, en su comportamiento, lo que a veces los lleva a pensar que el niño es “mañoso” “difícil” o “torpe”. Incluso,frecuentemente los problemas de integración sensorial son mal interpretados como problemas psicológicos.
Entre las posibles causas de esta disfunción encontramos factores genéticos o hereditarios; es frecuente escuchar decir a los padres, “yo era igual cuando niño” o “tengo otro hijo con características muy similares”. Otras causas son la deprivación ambiental, causas relacionadas con el período pre y post natal, como el abuso de alcohol o drogas, medicamentos, toxinas, complicaciones del embarazo, hipoxia, prematuridad o causas desconocidas.

Fuente: http://www.calpeyabyla.com/profiles/blogs/lente-sensorial-niveles-y-disfuncion-sensorial-parte-2

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Lente Sensorial (Parte 1)

viernes, 21 de noviembre de 2014


Por Juanita Rojas, Terapeuta Ocupacional

"Comenzaré recordando un día cualquiera, en el que fui a una plaza de juegos con el único objetivo de observar qué hacían los niños. Había niños de diferentes edades, desde bebés en sus cochecitos hasta niños de entre siete y nueve años. La mayoría se movía mucho, es decir, corrían, se columpiaban, se tiraban por el resbalín, algunos jugaban a “marearse”;otros, los más grandecitos, hacían secuencias poniéndose desafíos: saltaban entre obstáculos, se colgaban de barras trasladándose a través de ellas y luego pasaban a otro juego sin tocar el suelo. Un pequeñito, sentado en el suelo, llenaba una botella con tierra o se erguía lanzando tierra a otros niños. Otro no compartía su pelota, entonces los demás lo empujaban. Casi todos reían o hablaban mucho subiendo el tono de la voz. Algunos seguían a otros,imitándolos en las diferentes actividades y claramente, se veían diferencias en relación a sus destrezas motoras y a su capacidad de iniciar o de crear juegos; sin embargo, casi todos jugaban y era evidente que lo estaban pasando bien, que eran felices. Digo casi todos, pues había uno que no quería subirse al columpio y a pesar de que su madre lo animaba, él se negaba llorando.
Y bien, filmé ese día, pues era simplemente maravilloso observar a estos niños jugando, ver toda su capacidad motriz y su expresión socio emocional desplegadas en esa plaza. Lo que yo veía era lo físico, lo motor, pero paralelamente iba haciendo una lectura “sensorial” y es eso lo que más me interesa dejar registrado en este artículo, pues cuando podemos leer, interpretar lo que hacen nuestros niños a través del “lente sensorial”, se nos enciende una luz que nos permite ver lo invisible y así encontrar la respuesta a muchas interrogantes.

CINCO SENTIDOS Y ALGO MÁS…
Aquellos niños de la plaza, mediante el juego, una actividad esencial en la infancia, “nutrían” su sistema nervioso a través de una variedad de sensaciones recibidas gracias a los sistemas sensoriales.
Aunque no siempre estamos conscientes de ello, nuestra interacción con el ambiente está mediada por nuestros sentidos. Sin la información de éstos nuestra adaptación sería imposible. Los sentidos reciben información tanto del medio externo como interno y nos la entregan mediante procesos que ocurren dentro del sistema nervioso, a un nivel no consciente. En cada acción que llevamos a cabo, como agacharnos a recoger algo, masticar chicle o acariciar a un gato, está involucrado un sistema sensorial y por lo tanto, una sensación. Todos conocemos los cinco sistemas clásicos: vista, tacto, olfato, gusto y oído y hemos logrado cierta familiaridad con ellos; sin embargo, hay otros sentidos que no nos resultan tan fáciles de percibir y que sin embargo, son fundamentales en el desarrollo motor, emocional, social y en el aprendizaje, por lo tanto, esenciales para desenvolvernos en la vida diaria.

Estos son: El sistema vestibular, que procesa información acerca del movimiento, cambios en relación a la gravedad y equilibrio y cuyos principales receptores se encuentran ubicados en el oído interno.
El sistema propioceptivo, que procesa información acerca de la posición y movimiento de las partes de nuestro cuerpo así como de la relación entre ellas. Esto lo hace a través de receptores ubicados en los tendones, músculos y articulaciones. Estos sistemas empiezan a funcionar muy tempranamente en la vida, incluso antes del nacimiento y a medida que se desarrollan van estableciendo íntimas conexiones entre sí. Si bien existen investigaciones y estudios sobre la integración sensorial en los sistemas más clásicos, en este artículo me centraré en los tres más importantes dentro de la teoría de Integración Sensorial: vestibular, propioceptivo y tactil.

INTEGRACIÓN SENSORIAL
Volvamos a la plaza de juegos… Mediante las diversas actividades que los niños realizan, van recibiendo múltiples sensaciones, entre ellas, de movimiento es decir, vestibulares (columpiarse, tirarse por el resbalín, girar sobre sí mismo, saltar), de fuerza y resistencia física, es decir, propioceptivas (colgarse de barras, empujar a otros, correr, sostenerse de una cuerda) y tactiles (tirar tierra, echarla en una botella, tocar a otros, palpar diferentes texturas). Estas sensaciones viajan desde el receptor periférico hacia el sistema nervioso central donde son procesadas y organizadas mediante el establecimiento de múltiples conexiones entre estructuras subcorticales y corticales.
Cuando el cerebro procesa eficientemente la información sensorial, esto se traduce en adecuadas respuestas frente al medio. Quiere decir entonces que nuestro cerebro ha modulado adecuadamente la información sensorial. Llamamos modulación a la habilidad de filtrar la información sensorial de llegada, de modo de ignorar los estímulos irrelevantes y focalizarse en estímulos más pertinentes. La modulación de la información sensorial es clave para lograr una adecuada capacidad de atención y por ende, para actuar con propósito y de manera adaptativa según las demandas del medio. La Dra. A. Jean Ayres, terapeuta ocupacional creadora de la teoría y práctica de la integración sensorial, quien comenzó sus investigaciones en la década de los sesenta, la definió como “la organización e interpretación de la información sensorial para su uso en la vida diaria, reflejándose en una conducta motora adaptativa y patrones de aprendizaje y conducta adecuados”.


Fuente:  http://www.calpeyabyla.com/profiles/blogs/lente-sensorial

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CAJA DE HERRAMIENTAS ANTIANSIEDAD

martes, 28 de octubre de 2014


Comparto con mucho placer lo publicado por Anabel Cornago en su blog en el cual podrán acceder al Power Point completo. Ella escribió :

La caja de herramientas antiansiedad es una idea de Tony Attwood. Cuando lo leí, me pareció muy adecuado prepararle una a Erik. De inmediato, se puso en contacto Laura  Alted, de ASPALI (Asociación Asperger Alicante) y me envió las tarjetas que habían hecho. Las voy a incluir en esta presentación para que tengáis la teoría.

Por mi parte, a Erik le he preparado elementos concretos. Los voy a compartir en esta presentación. Seguro que os van a dar ideas, pero cada persona con autismo es diferente e imagino que muchos los adaptaréis.

Vamos a ello, empezando con los diferentes tipos de “herramientas” tal y como los ideó Tony Attwood (cuyos libros son ahora los que estoy devorando):
- herramientas sociales
- herramientas de relajación
- herramientas activas
- herramientas cognitivas o de pensamiento

 
He incluido ejemplos de las específicas que he hecho para Erik, y al final va una historia social.

 
Os lo subo en una power Point porque es mucho, así resulta siempre más sencillo de compartir.
Ah, y en la etiqueta ANSIEDAD tenéis los otros ejemplos que se citan (por ejemplo, las tarjetas descargables, la caja de las sonrisas, termómetro de identificación o tarjetas de autoestima).
Ojalá este material os sirva tanto como a nosotros. Os agradeceré si lo compartís que por favor se enlace esta entrada del blog. GRACIAS.

Read more: http://elsonidodelahierbaelcrecer.blogspot.com/2014/10/la-caja-de-herramientas-antiansiedad.html#ixzz3HTAwAoQl



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2 de abril, creando conciencia a través de este maravilloso cuento

martes, 1 de abril de 2014



Justo al revés


http://ayudemosanicolau.blogspot.com.ar/

Esta es la historia de mi hermano. O mejor: esta es la historia de mi escuela. Aunque claro, en el fondo, las dos historias se parecen. Se parecen casi tanto como nos parecemos Javi y yo. Y a la vez, son también tan diferentes como somos nosotros.
Es que Javi y yo somos gemelos. Idénticos. Eso es porque nacimos de un mismo óvulo. Y compartimos, además de nuestro dormitorio, el código de ADN. Mamá dice que en ese código se guarda toda la información de una persona: cuál es su color de pelo, qué estatura tiene, cómo suena su voz. En todo eso, Javi y yo somos iguales. Idénticos.
Pero en muchas cosas no nos parecemos. A mí me gustan las milanesas con puré y Javi las detesta. Yo enseguida me aburro con los lego y él puede pasarse mil horas haciendo torres y helicópteros y tractores.  En cambio soy bueno con el básquet y Javi ni siquiera intenta picar la pelota.
Pero por lejos, lo más diferente que tenemos es nuestra forma de pensar. Porque Javi piensa en imágenes. Y entonces le cuesta comunicarse porque algunas palabras son muy difíciles de pensar en imágenes: ilusionarte, sentir, conocer, allá, aquel. Si vos le decís a Javi “corramos”, él tiene que proyectar (como si fuera una película en su cabeza) todas las imágenes y todos los recuerdos que tienen que ver con esa acción. Y esto es algo que le lleva tiempo, claro; aun cuando “correr” es una de sus palabras favoritas.
Por su forma de pensar, a veces Javi no te contesta lo que preguntás, o te interrumpe, o te cambia de tema porque su cerebro todo el tiempo está haciendo conexiones. Puede que vos le digas “corramos” y él solo te conteste “ardilla” porque una vez en el parque corrimos entre los árboles y nos topamos con una. Claro, para mí, que vivo con él, es más fácil entender sus conexiones. Y aun así, no siempre lo hago bien porque yo pienso en palabras y me pasa exactamente lo mismo que a él pero al revés: Javi tiene que esperarme. Tenerme paciencia, para que yo pueda comprender qué es lo que está diciendo.
El caso es que este año, al principio, todos estábamos felices. El doctor Mon le sugirió a mamá que Javi hiciera los talleres por la tarde y que a la mañana, en cambio, fuera conmigo a la escuela. Firmó un montón de papeles que mamá le presentó a la directora y lo anotaron en mi mismo curso, aunque somos hermanos y es antipedagógico, dijeron. Como no entendí esta palabra (ni siquiera cuando la busqué en el diccionario) le pregunté a Javi, por las dudas de que él, con su forma de pensar tan distinta a la mía, entendiera mejor. Pero él tampoco sabía.
Mamá me hizo mil recomendaciones. Era muy importante que yo no lo dejara solo, que lo ayudara a entender cómo funcionaba mi escuela. Me habló del timbre del recreo, del patio, de los baños, del saludo a la bandera. De todas las cosas de las que ya había hablado con la directora pero que no estaba mal recordarme porque a fin de cuentas yo conozco a Javi mejor que nadie y sé perfectamente qué es lo mejor para él.
Los primeros días fueron fáciles. Con Javi nos quedábamos en el aula durante el recreo, igual que muchos de nuestros compañeros que preferían leer o dibujar antes que meterse en el bullicio del patio. Pero un día faltó una goma de borrar y la directora se enojó tanto pero tanto que hizo poner un cartel en la puerta del aula: «Prohibido quedarse durante el recreo».
No importó nada de lo que dijera mamá ni las recomendaciones del doctor Mon ni la promesa de que nunca jamás tocaríamos nada que no fuera nuestro.
─Sin excepciones ─dijo la directora─. Lo siento, pero tengo que ser justa. Si Javier realmente está preparado para asistir a esta escuela, tendrá que tolerar el recreo.
El doctor Mon no se echó atrás, dijo que en una de esas resultaba bien y que a fin de cuentas era un nuevo desafío para Javi y que, de superarlo, estaríamos mil pasos adelante en su terapia.
Y allá fuimos. Javi aguantó seis semanas enteras. Mamá durante esos días se la pasaba cantando, papá no paraba de hacer chistes y Javi empezó a construir, con los lego, el edificio de mi escuela. Todos estábamos felices.
─¿Y cuando toca el timbre, no se pone nervioso?
─¿y si lo empujan no se asusta ?
─¿Los gritos los tolera bien?
Todos nuestros familiares me llenaban de preguntas, contentos de que mi hermano estuviera superando así de bien su enorme desafío. Porque Javi es hipersensible: todos sus sentidos funcionan a máxima potencia. Si está hablando conmigo, su super oído no escucha en primer plano solamente mi voz: también los bocinazos de la calle, los gritos del vecino, el caño de escape de una moto, la radio que está escuchando el kiosquero de la esquina. Las luces de la calle lo enceguecen, los abrazos a veces le pesan en la piel y los rechaza. Los olores más imperceptibles pueden llegar a revolverle el estómago.
A pesar de esto, Javi toleró los recreos seis semanas completas. Se sentaba en una esquina, un poco más allá del patio, donde estaba la puerta de la biblioteca. Desde allí miraba el mástil y la bandera flameando. No hacía otra cosa que ver hacia arriba durante todo el recreo, como si no hubiera ningún chico corriendo en el patio, como si nadie se agolpara frente al kiosquito de Miguel ni se sintiera el olor de las pizzetas aceitosas, ni los latigazos de la soga con la que siempre jugaban las nenas de quinto B. Javi solamente miraba hacia arriba, concentrado, más que seguro deseando que el recreo se terminara de una buena vez.
Y si no fuera por la Feria de Ciencias, todo habría seguido así de bien. Pero pusieron una pantalla gigante justo sobre la pared de la biblioteca; justo en el rincón de Javi. Y bajaron la bandera para poder izarla después, durante la apertura. Ocho hileras de bancos se colocaron al frente de la pantalla. El patio, así, nos quedó recortado: los mismos chicos haciendo los mismos juegos  en un espacio menor. Y no sé, exactamente, cómo pasó.
Solo que hubo una soga. Y un tropezón. Y dos cabezas que chocaron y una hilera de sillas despatarradas. Y lo peor, lo peor de todo, una enorme pantalla que se vino a abajo.
Si todo ese barullo me asustó a mí, que tengo unos sentidos de lo más ordinarios ¡ni puedo imaginarme lo que sintió Javi! Para peor, todo lo que él tenía para mantener la calma ya no estaba en el patio: ni su rincón, ni la bandera.
Nada de lo que dije lo consoló. Y comenzó a balancearse. Mientras las maestras intentaban formarnos y el portero tocó el timbre y todos preguntaban qué pasó, mi hermano se balanceaba. Y de a poco nos fuimos quedando solos, él y yo, en esa parte del patio; y la directora se puso seria y yo que no sabía cómo decirle que no, que no éramos desobedientes; que sí, que claro que yo la había escuchado, pero  que no podíamos, no podíamos ir a formar ahora.  Y hubiera querido avisarle también que lo dejara, que a Javi no hay que tocarlo cuando se pone así.
¡Pero todo pasó tan rápido! Y lo peor, lo peor que podía pasar en mi escuela, que Javi tuviera una de sus crisis, pasó. Cuando Javi se pone así todos sus sentidos se bloquean, sus ojos dejan de mirar, sus oídos no escuchan nada, y si lo tocás o querés calmarlo empieza a gritar y a pegar patadas. No mira a quién. No sabe qué es lo que pasa. Es como si él mismo no estuviera ahí, como si su mente se hubiera desconectado para dejar de sentir y de tener miedo.
Cuando eso pasa hay que esperarlo. Estar atentos para que no se lastime, pero esperarlo. Porque con Javi son importantes las pausas. Con Javi hay que olvidarse del tiempo y, cuando por fin se calma, olvidarse también de la crisis que pasó y de la que vendrá. Con Javi siempre hay que concentrarse en el aquí y ahora. Por eso, porque la directora ni las maestras supieron qué hacer, yo me senté en el piso, al lado, a esperarlo.
Cuando estuvo listo, me miró. Y la directora, como vio que conmigo se calmaba, me dejó entrar con él a la dirección. La escuché cuando llamó a mamá. Escuché cuando dijo que lo sentía, que Javi no estaba listo para la escuela. Cuando dijo que era difícil hablar con él porque no miraba, porque no escuchaba nada de lo que dijeran. Que para marcar disciplina ella tenía que poner pautas y que Javi no podía seguir ninguna pauta. Que no podía hacer excepciones, y lo sentía muchísimo, de verdad, pero que estaba segura de que Javi estaría muy bien en otra escuela. Que hay escuelas para chicos así, como Javi. Si ni siquiera parecía darse cuenta de dónde estaba, si no hablaba con nadie, si estaba claro que no tenía ningún tipo de pertenencia a esta escuela. Y que no, que no dudaba de su nivel intelectual, que había leído sobre las aptitudes de estos chicos para las matemáticas, sobre su excepcional memoria fotográfica, pero que es antipedagógico –antipedagógico, dijo—obligarlo a estar en un lugar al que claramente no pertenece. Porque Javi no estaba listo. No estaba listo. Y cortó.
Cuando salió de su oficina, se acercó a nosotros. A mí me acarició la cabeza y por encima de los anteojos vio el dibujo que estaba haciendo Javi.
Era el patio. Con su rincón al lado de la biblioteca. Con la bandera flameando y el kiosquito de Miguel. Con las de quinto saltando a la soga, y un montón de chicos en el recreo y detalles geniales como los zócalos y la cortina de pintitas de sala de maestros.
–Sí sabe donde está –le dije–. Esta es su escuela.
Y le aclaré también todos sus errores. Uno por uno. Porque Javi sí entiende y sí mira a los ojos y  sí sigue las pautas de la escuela. Porque Javi no es tan bueno en matemáticas y aunque juega muy bien al memotest no siempre gana. Así que le dije, también, que yo no sabía dónde había leído sobre “chicos así, como Javi” pero que seguro la información estaba mal, porque Javi no es igual a ningún otro.  Que es hipersensible, sí. Que tiene gustos medio raros, también (nunca entendí esa rara manía suya de quedarse mirando el lavarropas). Que su forma de pensar es bastante peculiar, pero que dice el doctor Mon que no es así con todos.  Que algunos no soportan los abrazos, o nunca sonríen o nunca dicen nada. Que Javi, en cambio, es cariñoso; que se ríe todo el tiempo y cada vez habla más. Que algunos se balancean, o agitan los brazos, o cierran los ojos o se tiran al piso. Que Javi solo lo hace algunas veces:
─Solo cuando el mundo lo lastima. O no lo entiende. Como hoy.
La directora se refregó los ojos, como si acabara de terminar de ver una película de esas que hacen llorar. Le acarició la cabeza a Javi y él, con una sonrisa, le dio el dibujo:
─Antipedagógico ─le dijo.
La directora sonrió. Y, aunque parezca increíble, hizo una pausa larga antes de contestar:
─No. No es antipedagógico. Es que las directoras también nos equivocamos.
Y entonces lo que pensé que iba a ser la historia de mi hermano, pasó a ser la historia de mi escuela. Porque  Javi estaba listo para la escuela. A él no tuve que explicarle nada: ni del timbre, ni de los recreos, ni del saludo a la bandera. Con la escuela pasó justo al revés.  A la escuela tuve que explicarle todo. La escuela tuvo que aprender un montón de cosas sobre mi hermano. Y aunque le llevó tiempo estar lista, con Javi sabemos hacer pausas. Así que no tuvimos problema: ¡la esperamos!


Fuente:
Mi ventana al mundo, blog de Sol Silvestre
Ilustración de Santiago Ogazón

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Etiquetas: Asperger, Autismo, Celebraciones, Comunicación, Conducta, Cuentos, Derechos, Desafíos, Diversidad, Educación, Familia, Habilidades Sociales, Inclusión, Sensorial, Vivencias y procesos

TRASTORNO DEL APRENDIZAJE NO VERBAL

lunes, 17 de marzo de 2014

<p>Develando el trastorno del aprendizaje no verbal</p>

Develando el trastorno del aprendizaje no verbal

El trastorno del aprendizaje no verbal (TANV) es una discapacidad del desarrollo que frecuentemente no se diagnostica por su condición engañosa. Los niños y adolescentes presentan buenas habilidades verbales,  cognitivas y de lectura, sus dificultades son en los dominios no verbales como la interacción con otros niños, las habilidades motoras finas, dependencia, menor memoria visual  y mayor sensibilidad sensorial entre otras.  Este es el artículo:

"Se estima que en los países desarrollados los problemas de aprendizaje comprometen a cerca del 15 por ciento de la población, pudiendo tener un profundo impacto sobre los individuos afectados y sus familias. Si bien hoy se sabe que las personas con discapacidades de aprendizaje son tan o más inteligentes que sus compañeros de estudio, sin el debido diagnóstico y acompañamiento pueden tener serias dificultades para desempeñarse en escuelas convencionales y para alcanzar una efectiva autogestión cotidiana. De allí la importancia de comprender más de acerca las causas y mecanismos detrás de cada problema y descubrir la manera de superar los obstáculos a través del desarrollo de estrategias de abordaje y la promoción de aptitudes compensatorias.
El lenguaje, sin dudas, y la comunicación juegan un papel central en la construcción de conocimiento y son factores primordiales a partir de los cuales se mide y se define la competencia escolar. Sin embargo, se ha encontrado que más del 65% de toda la comunicación en realidad se transmite a través de la expresión no verbal. Lamentablemente no estamos demasiado familiarizados con este campo de la comunicación y es menor la cantidad de profesionales de la salud y la educación específicamente entrenados para detectar y tratar las deficiencias en esta área.
Esta desventaja respecto al diagnóstico de dificultades de las áreas verbales provoca que muchas veces los alumnos con desempeños limitados en la comunicación no verbal sean catalogados como problemáticos, indisciplinados o etiquetados con trastornos del espectro autista y del desarrollo.
Bajo el diagnóstico de Trastorno de Aprendizaje No Verbal (TANV) o también llamado Trastorno del Aprendizaje del Hemisferio Derecho, se abarcan un conjunto dificultades graves para reconocer y traducir en información significativa las señales no verbales como las expresiones faciales o el tono de voz, brindando respuestas inapropiadas a estos estímulos. El TANV también compromete las habilidades para organizar el campo visual-espacial y adaptarse a situaciones novedosas. Esto provoca que, aunque pueda alcanzar un progreso académico, el estudiante tenga dificultades para desempeñarse con éxito en situaciones donde se requiere velocidad y capacidad de adaptación.


Para poder clasificar este conjunto de caracterizas los especialistas definieron el alcance de este trastorno en cuatro áreas de afectación:
-Motora: falta de coordinación, problemas de equilibrio y dificultades con la grafomotricidad).
-Visual-espacial-organizativa: memoria visual pobre, percepciones espaciales defectuosas, problemas con las relaciones espaciales y dificultades con la función ejecutiva (toma de decisiones, planificación, iniciativa, asignación de prioridades, regulación emocional, inhibición, resolución de problemas, establecimiento de metas, auto-corrección).
-Social: falta de capacidad para comprender la comunicación no verbal, dificultades para adaptarse a las transiciones y situaciones novedosas, y déficit en el juicio social y de la interacción social.
-Sensorial: sensibilidad exacerbada en cualquiera de las modalidades sensoriales.
A pesar de conformar un cuadro complejo y difícil de identificar, con el apoyo y la intervención adecuada, los niños con TANV pueden superar los obstáculos y alcanzar un óptimo desempeño tanto escolar como en sus metas personales.

Criterios diagnósticos y características generales
El Trastorno de Aprendizaje No Verbal se identificó en la década de 1970, a partir de una investigación que involucró a grupos de niños con problemas de aprendizaje registrados por las discrepancias entre su coeficiente intelectual verbal y el rendimiento escolar.
En general, ha habido un conocimiento inadecuado de las causas subyacentes de las dificultades que encuentran estos alumnos en la escuela. Actualmente no se cuenta con los recursos suficientes para brindar un óptimo acompañamiento escolar al niño TANV. Esto provoca que a menudo sufran la incomprensión del entorno o que, debido a su conducta inapropiada frecuente e inesperada, se confunda su condición con una enfermedad neurológica o de origen emocional.
Si bien es cierto que el TANV y el Síndrome de Asperger comparten muchas características cognitivas, lo que ha provocado en los últimos años que se confundan los diagnósticos, también tienen claras diferencias. Los niños con TANV, en general, no presentan el patrón de intereses restringidos propio del Asperger u otros trastornos del espectro autista. Además, en el TANV no es habitual la presencia de rutinas y rituales comportamentales y las dificultades visuales y espaciales son más marcadas.
Mientras los trastornos del aprendizaje verbal han demostrado tener un fuerte componente de origen genético, la herencia no se ha relacionado hasta ahora con el TANV, sino que implica procesos de rendimiento asociados neurológicamente con el desempeño del hemisferio cerebral derecho, que se especializa en el procesamiento verbal. Esto se ha podido comprobar a través de estudios de escaneo.
Aunque el origen de este trastorno no está del todo aclarado, se sabe que las deficiencias en el funcionamiento del hemisferio derecho del cerebro juegan un papel importante. El hemisferio derecho puede integrar información de varias modalidades sensoriales a la vez (puede interpretar la información visual y verbal, explicando así cómo una expresión facial puede cambiar el significado de un mensaje verbal) y es más apto para el procesamiento de información novedosa. El hemisferio izquierdo procesa la información presentada en una manera “paso a paso”. Las deficiencias en el funcionamiento del hemisferio derecho observadas en los niños con NVLD, podría sugerir a través de diversas vías que existe alguna interrupción temprana en el desarrollo del sistema nervioso central que provocaría que el hemisferio derecho no logre un óptimo desempeño.
Generalmente el disparador para las primeras consultas es la preocupación de los padres ante actitudes del niño donde suele parecer torpe o mal coordinado tanto en las habilidades motoras finas y gruesas. En los primeros años el niño puede mostrar signos de confusión para orientarse y esto llega a desorientar a los padres, ya que es muy probable que tal actitud no se corresponda con el nivel de inteligencia, la gran capacidad de memorización (habilidad calificada como compensatoria) y el desenvolvimiento verbal de su hijo.
Dr. Byron P. Rourke de la Universidad de Windsor y sus colaboradores han encontrado que las disfunciones asociadas con TANV son “menos aparentes a la edad de 7 u 8 años que entre los 10 a 14 años”, y que llegan a ser “cada vez más evidentes y más debilitantes a medida que se acerca la edad adulta”.
A edad temprana los primeros síntomas suelen estar asociados a un cierto desinterés o torpeza para utilizar juguetes o la falta de orientación entre su cuerpo y su espacio circundante, lo cual les provoca continuos golpes y caídas. También pueden mostrar una mayor lentitud que otros niños de su edad para alimentarse, asearse y vestirse de manera independiente. La torpeza motora suele ser, precisamente, la primera preocupación de sus padres.
El niño con TANV generalmente posee una historia de coordinación psicomotora bastante pobre, presentando una diferencia apreciable entre los lados dominante y no dominante de su cuerpo, con problemas más notables en el lado izquierdo.
Una vez comenzada la etapa escolar, se pueden presentar problemas como disgrafía y deterioro de las habilidades táctiles, incluyendo la agnosia digital, es decir la incapacidad de designar en orden los diferentes dedos de su propia mano o de la de un examinador. A su vez la falta de control motor puede conllevar la falta de participación social, ya que este niño está constantemente “en el camino”, se choca con otros compañeros y objetos, y en general no es consciente de la posición que su cuerpo abarca en el espacio, lo que además lo pone en un mayor riesgo de lesiones. Para compensar este déficit, el niño buscará explorar su entorno de manera verbal, haciendo preguntas y buscando siempre el encuentro desde el diálogo. 
Luego de estar mucho tiempo sentado o acostado, el niño con TANV necesitará un pequeño periodo de adaptación para recuperar el equilibrio tras haberse incorporado. Como esta función del sistema nervioso central no está integrada a través del hemisferio derecho, su cuerpo no reanudará automáticamente una posición de equilibrio. Esto lo obliga a “recordar” una experiencia anterior de equilibrio, con la consiguiente reestructuración de la memoria cognitiva para alcanzar una posición de equilibrio corporal. Esto sería similar a lo que le sucede a una persona sin este trastorno que ha pasado varias horas navegando y al volver a tierra firme necesita reordenar su experiencia de equilibrio.
En el área visual-espacial-organizativa surgen distintos problemas con la percepción espacial, las relaciones espaciales, el reconocimiento, la organización y la síntesis de información visual-espacial, la discriminación y el reconocimiento de detalles visuales y plásticos y con la memoria visual. Los niños con este trastorno tienen dificultades para formar imágenes visuales y por lo tanto no puede revisualizar algo que han visto anteriormente, siendo que centran su atención en los detalles y no alcanzan a captar la imagen total.
Aquí también será lo verbal el puente para equilibrar las deficiencias. Es común que los niños con TANV nombren todo lo que sucede a su alrededor con el fin de memorizar y tratar de comprender las circunstancias que los rodean y atraviesan. Las experiencias se almacenan en su memoria por sus “etiquetas verbales” y no por medio de imágenes visuales o a través de su sensibilidad propioceptiva. Las referencias espaciales carecen para ellos de cualquier sustento.
Ya en la etapa escolar, sus dificultades en áreas como la aritmética pueden leerse como resultado de deficiencias en el razonamiento visual-espacial y perceptivo visual.
En cuanto a la escritura, sus limitaciones en la motricidad fina pueden agravarse ante la dificultad para recordar las formas de las letras. Esto provocará que las tareas de escritura sean arduas y lentas y que los trabajos donde tenga que copiar de manera exacta una figura puedan ser agobiantes.
Por último, en el área social, si bien son niños que se encuentran motivados para participar y adaptarse socialmente, suelen percibir e interpretar erróneamente las situaciones sociales, lo cual los mal cataloga como niños problemáticos, tercos o desafiantes, pero estos incidentes tienen su origen en su incapacidad para discernir y procesar correctamente los signos comunicativos no verbales.
Así como les resulta complejo interpretar y decodificar gestos y posturas, tampoco logran distinguir el tono o el énfasis en el habla. Al igual que sucede con otros trastornos, en el TANV los niños están más expuestos a realizar traducciones literales de los mensajes que reciben y les resulta muy difícil desentrañar dobles lecturas o metamensajes. De allí que sus relaciones sociales tiendan a ser rutinarias y estereotipadas, todo lo miden en términos de blanco o negro.
Como se mencionó anteriormente, a pesar de estas problemáticas, los niños con Trastornos del Aprendizaje No Verbal pueden tener un buen desempeño escolar en los primeros años de escuela, ya que su capacidad para memorizar conceptos y desarrollarse verbalmente estará muy avanzada. Pero a medida que avance en los grados más altos, donde el aprendizaje se vuelve más conceptual y abstracto, sin tantos enunciados, necesitará desarrollar nuevas compensaciones a través del apoyo en adaptaciones, modificaciones y estrategias curriculares y pedagógicas. 

Estrategias, abordajes y calidad de vida
Hasta no dar con un diagnóstico preciso, a menudo los padres se sienten culpables por lo que creen que es un fracaso en su rol. Por otra parte, el niño con TANV será regularmente regañado y exigido por circunstancias que no puede evitar, lo cual también puede sumirlo en una sensación de fracaso personal y un consecuente deterioro en su autoestima.
Estas situaciones pueden arrastrarse durante años, acumulando frustración y angustia, con el riesgo de derivar en signos clínicos de ansiedad severa, depresión, retracción social, problemas de atención y preocupaciones obsesivas.
Debido a estos riesgos, que pueden desencadenar serios problemas en la adolescencia como adicciones o incluso el suicidio, se manifiesta la importancia de identificar y atender las problemáticas de estos niños lo más temprano posible.
Probablemente el área de mayor preocupación para los padres sea la social. Con la ayuda de profesionales especializados en esta condición, la familia y los maestros pueden brindar una gran ayudar a los niños con TANV para ayudarlos a aprender y a incorporar habilidades sociales más eficaces concientizando y estableciendo reglas sociales a través de actividades cotidianas y el juego.
De igual importancia a las tareas coordinadas con el especialista serán el aliento y el reconociendo por su esfuerzo que pueda recibir de parte de su entorno, ayudándolo a construir el sentido de sí mismo, desarrollar autoestima, estructurar su yo, aprender a tener iniciativas, desarrollar el control interno y la motivación.
Promover la práctica de deportes y actividades de movimiento puede ser una manera de crear espacios para una interacción social sin demasiadas presiones y a la vez una manera de trabajar con la imagen corporal, los déficits motores y la relación cuerpo-espacio. Las actividades lúdicas y deportivas son un excelente marco para enseñar a los niños a interpretar y responder adecuadamente a los gestos y los sentimientos de los demás, respetar los turnos de acción y conversación, etc.
En tanto a la escuela, los maestros y profesores pueden ser grandes aliados a la hora de ayudar a los niños TANV a sentirse seguros y exitosos en la escuela, pero tendrán que asegurarse de que tienen todo el conocimiento que necesitan para ayudarlos. Un programa educativo apropiado para el estudiante con TANV debe tener en cuenta los procesos cognitivos de cada niño y aprovechar sus fortalezas para asegurar un resultado exitoso. Un programa adecuado buscará reconocer las áreas de deterioro neurológico que obstaculizan el rendimiento y tratar de proporcionar estrategias compensatorias con el objetivo de hacer frente a estas debilidades. Esto puede llevarse a cabo fraccionando las tareas complejas en series de tareas más pequeñas, secuenciando los pasos, usando la participación y el debate para desarrollar e integrar ideas y por sobre todo utilizando las fortalezas de los niños para aprender de memoria, ayudándolos a desarrollar hábitos y rutinas para organizarse en sus trabajos.
Es importante tener en cuenta que el estudiante con TANV generalmente se de-sempeña bien en un ambiente estructurado y predecible. Por lo contrario, experimentará una tensión extrema ante los cambios forzados o inesperados en la rutina. Debido a que este niño no tiene capacidad de organización interna, va a necesitar ayuda adicional en esta área, como colaboración para los cambios en la rutina y las transiciones. El pánico se establece cuando el niño se siente en “una emboscada” o no sabe qué esperar. Estos niveles elevados de ansiedad pueden atenuarse posibilitándole percibir un ritmo general que lo contenga y una coherencia dentro del programa escolar.
Muy a menudo los niños con TANV podrán experimentar dificultades para seguir instrucciones que conllevan una secuencia de pasos a seguir. "¿Ahora cómo sigo?", puede ser entonces una frase que los maestros escucharán con frecuencia y que podrían malinterpretar como una falta de atención o un problema de audición. En realidad el niño estaba prestando mucha atención y oyó toda la serie de instrucciones, pero es incapaz de “aguantar” tanta información. Aquí convendrá presentar las instrucciones mediante una secuencia más eficaz, partiendo los enunciados en segmentos manejables y presentarlos de a pocos por vez.
Debido a su sensibilidad sensorial, tanto los espacios de la casa como del aula tendrán que brindar un entorno sin factores de estrés, reduciendo las distracciones y situaciones que contribuyen a la sobrecarga sensorial. También será importante que se le hable con una voz clara, precisa y suave.
El trabajo escrito puede ser extremadamente frustrante debido a la combinación de problemas mecánicos relacionados con los retrasos de motricidad fina y las no tan desarrolladas habilidades espacio-visuales. Disminuir la cantidad de escritura y en su lugar permitir la expresión verbal puede facilitar mucho las cosas.
Para los padres también será muy importante hacer del hogar un ambiente de armonía y apoyo en el que el niño se sienta seguro y capaz.
Para minimizar las demandas que ponen de relieve las debilidades de un niño con Trastorno de Aprendizaje No Verbal se deberá observar cuidadosamente su desempeño en situaciones nuevas o complejas para obtener una apreciación de las fortalezas y debilidades y establecer las expectativas en consecuencia con ello.
No está demás reiterar que las expectativas en el progreso de las personas con esta condición son muy buenas si se atienden sus demandas tempranamente. Y quizás una de las mayores claves esté no en la exigencia de capacidades sino en la capacidad del entorno para estimular la gran potencialidad de estos niños".

Luis Eduardo Martínez
Fuente: http://www.elcisne.org/noticia/develando-trastorno-aprendizaje-no-verbal/2879.html

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Etiquetas: Aprendizajes, Artículos, Asperger, Autismo, Autonomía, Comunicación, Conducta, Educación, Habilidades básicas, Inclusión, Sensorial

COMPRENDIENDO LA INTEGRACIÓN SENSORIAL Y EL TRATAMIENTO

jueves, 7 de noviembre de 2013




Este es un artículo muy interesante en relación a la entrada anterior "Como detectar dificultades de integración sensorial" y a modo de esclarecer más el tema que a veces es confuso para los padres.

Una Aproximación a la Terapia en Integración Sensorial. por María Valeria Isaac García, Terapeuta Ocupacional, U de Chile / Traducción de fragmentos del libro "Love, Jean" por Zoe Mailloux
Uno de los aspectos más confusos acerca de tener un hijo con disfunción en integración sensorial (DIS) es que este término se aplica a un grupo diverso de síntomas y patrones de dificultad. Existen muchos tipos de desórdenes sensorio integrativos, y los problemas funcionales asociados a cada uno van a variar de niño en niño. Decir que un niño tiene una disfunción en integración sensorial es un poco como decir que un niño tiene alergia. Algunos niños son alérgicos a los gatos y estornudan al estar cerca de uno, mientras otros podrán desarrollar ronchas en la piel como reacción alérgica al pasto, y otros podrán ser alérgicos a ciertos alimentos que le producen dolores abdominales.

Entendemos que el término "alergias" es bastante amplio y que describe un tipo de problema que aparece en diferentes modalidades y patrones. Algunos niños podrán tener alergias sin presentar otro tipo de problemas asociados, mientras que otros niños con ciertos diagnósticos, como asma, podrán presentar las alergias en conjunto con este trastorno. La misma verdad se aplica a la disfunción en integración sensorial (DIS). Algunos niños tendrán síntomas de disfunción sensorio integrativa sin presentar otro tipo de problemas o diagnóstico, mientras que otros niños tendrán DIS en conjunto con otras dificultades médicas o trastornos del aprendizaje.

Algunos diagnósticos están mas comúnmente asociados a DIS que otros. Niños con diagnósticos relacionados al déficit atencional con hiperactividad se les ha encontrado una fuerte relación con la DIS.

Los trastornos del aprendizaje son un ejemplo de diagnósticos que suelen conllevar problemas de integración sensorial. Comúnmente la DIS asociada a dificultades en el aprendizaje se debe al ineficiente funcionamiento del sistema "vestibular", un sistema sensorial extremadamente importante que contribuye a muchos aspectos del aprendizaje. Algunos investigadores han estimado que hasta el 50% de niños con trastornos de lectura tienen también problemas de funcionamiento vestibular.

Uno de los diagnósticos que rápidamente ha cobrado importancia es el autismo. Este desorden de base neurológica asociado a trastornos del desarrollo del habla y lenguaje, déficit en las habilidades sociales, y comportamientos bizarros esta también fuertemente asociado a anormalidades en el sistema sensorio-motor. Los niños con autismo suelen tener su fuerte en la percepción visual, pero presentan síntomas de trastornos en el tacto, movimiento, percepción auditiva, esquema corporal, dificultades de planeamiento motor y por sobre todo respuestas a estímulos sensoriales que son inusualmente exageradas o muy pasivas (a esto se le llama problemas de "modulación sensorial".)

Existe otra variedad de trastornos y diagnósticos menos conocidos que tienden a conllevar DIS. Además de los desórdenes de base neurológica y del desarrollo, condiciones inadecuadas en el ambiente tales como exposición a drogas en el periodo pre-natal o la deprivación sensorial, también contribuye a desarrollar problemas de integración sensorial.


* Identificando y comprendiendo el problema:

Profesionales con experiencia y conocimientos en la teoría y práctica de la integración sensorial esperan siempre identificar este tipo de problemas a la más temprana edad posible. Esto se debe a que la DIS está relacionada a la forma en que el sistema nervioso del niño procesa información. Sabemos que el desarrollo y funcionamiento de sistemas nerviosos jóvenes pueden ser influenciados de forma más significativa que aquellos de los adultos. Las partes del cerebro que internalizan información sensorial y le permiten al individuo responder a estos estímulos tienen un mayor desarrollo durante la infancia y tempranas edades.

Sabemos que hay niños que tempranamente han sido deprivados de estímulos sensoriales importantes, tales como sensaciones táctiles y de movimiento, al encontrarse en ambientes no favorables como orfanatos o condiciones de extrema pobreza que carecen de oportunidades para el juego y contacto social positivo. Estudios hechos a animales en condiciones sensoriales desfavorables han demostrado que ocurre un desarrollo atípico en este tipo de situaciones. Sin embargo, incrementando las experiencias sensoriales en el ambiente del niño tiene un efecto positivo en su desarrollo. Esta investigación, al igual que estudios que demuestran que el cerebro es moldeable en edad temprana, proveen las bases para enfatizar en la intervención temprana a niños con DIS lo antes posible.

Si hay sospechas de problemas de integración sensorial en el niño, un terapeuta se basará en una evaluación cualitativa observando cómo responde el niño a sensaciones y cómo se desempeña en varias habilidades motoras. Además complementará su evaluación con tests específicos para medir alteraciones en el sistema sensorial (uno de ellos es el SIPT "Sensory Integration and Praxis Test"). Para administrar este tipo de test se requiere de un entrenamiento especializado por parte del terapeuta, el cual recibe un grado y certificado de administración e interpretación del SIPT.

Las evaluaciones se acompañan de entrevistas a los padres y profesores para reunir toda aquella información significativa para completar la evaluación. Luego el terapeuta podrá determinar si existe un problema y qué tipo de intervención sería la mas apropiada.

Luego de ser determinado que el niño tiene una DIS, las preguntas más comunes de los padres son: "¿Se le irá a pasar?" "¿Cuánto tiempo estará con este problema?" "¿Al madurar con la edad se le pasará?" Cuando los padres se interesan en este tipo de problemas, y se preocupan de preguntar y averiguar, ya han dado comienzo a una intervención exitosa. Es fundamental informarse lo más posible acerca de la DIS para así asistir al niño en todas las áreas posibles. Padres bien informados y al tanto con la terapia son capaces de ayudar mucho a sus hijos, aprenden a reconocer cómo el niño aprende, cómo la DIS los afecta en su comportamiento, desarrollo de habilidades e interacciones sociales.

Comúnmente se le dice a la DIS que es una "ineficiencia" de procesos que ocurren en el cerebro. Las funciones de Integración Sensorial generalmente ocurren de manera automática, fluida, y subconscientemente. Algunos padres se alarman al pensar que puede haber un problema en el cerebro de su hijo. Sin embargo, las dificultades de Integración Sensorial no son como los problemas comúnmente asociados con "daño cerebral" o "trauma cerebral". En muchos casos las estructuras del sistema nervioso están intactas. El problema en la DIS está en las conexiones desde una parte del cerebro a otra para mandar "mensajes" (información), ya que éstos no viajan de manera rápida, clara y completa como es esperado.

La investigación documenta que las estructuras y funciones del cerebro y del sistema nervioso son "cambiables", sobre todo en personas jóvenes. La palabra "plástico" o "plasticidad" es usada para describir esta característica del cerebro. El hecho de que el cerebro sea plástico nos permite ser afectados por las experiencias que vivenciamos, especialmente durante el desarrollo temprano, de manera positiva o negativa. Nos referíamos anteriormente acerca de niños cuyo desarrollo estaba siendo afectado por condiciones de deprivación ambiental (por ejemplo en un orfanato) y que estos niños podrían adquirir grandes aptitudes una vez creadas las condiciones y oportunidades para un mas óptimo desarrollo. El mismo principio rige para niños con DIS. Estos niños necesitarán recurridas oportunidades para vivir experiencias que ayudarán a sus sistemas nerviosos enviar e interpretar mensajes (información) de forma más eficiente.

A pesar de la gran importancia de las funciones de integración sensorial, éstas son sólo una parte de lo que determina nuestro éxito o fracaso en la vida. Inteligencia, personalidad, temperamento y persistencia son también características que jugarán un rol importante en lograr que un individuo logre llevar o no una vida productiva y satisfactoria. Lo más importante que puede hacer un padre por un hijo con DIS es procurar de que este problema no interfiera con aquel proceso de alcanzar una vida plena. Esto es logrado a través de una combinación de intervención y entendimiento.


* Comprendiendo el tratamiento:

Existen tres maneras para enfrentarse a problemas de DIS. Una de ellas es desarrollar estrategias para compensar el trastorno. Un ejemplo de esto puede ser visto en un niño el cual es incapaz de aprender a amarrarse los cordones de los zapatos (debido al déficit en habilidades de percepción visual y planeamiento motor.) La estrategia de compensación al problema es comprarle a este niño zapatos sin cordones (con otros sistemas de broche, más sencillos, como velcro.) Esto aliviará al niño y le permitirá ignorar esta dificultad por un tiempo.

Otra manera de enfrentar el DIS es desarrollar una forma estructurada de ejecutar una función especifica y practicarlo varias veces hasta que éste se transforme en automático. Así se le puede enseñar a un niño a amarrarse los zapatos con suficiente práctica, pero el mismo niño necesitará ayuda al tener que atar nudos en objetos distintos, como cintas en un regalo. Por lo tanto, este enfoque ofrece una inmediata solución práctica a un problema específico, pero no la solución al problema en sí para diferentes situaciones.

Un tercer enfoque es proveer terapia que mejore las funciones y aptitudes de base, de manera que el problema actual se vea disminuido hasta desaparecer. Mejorar una función es el enfoque principal de una terapia que utiliza un modelo de integración sensorial. La terapia dirigida a mejorar funciones básicas en el sistema nervioso es posible debido a la característica de "plasticidad" cerebral. Tal como los niños desarrollan habilidades y capacidades a través de las experiencias cotidianas, al tener oportunidades para cierto tipo de desafíos y actividades también pueden tener influencia en su desarrollo. Lo paradojal de este enfoque es que es un proceso complejo que requiere de años de estudio y formación especializada por parte del terapeuta, pero que al suministrarse apropiadamente aparenta una forma de juego.

No existe un protocolo o régimen prescrito para la terapia dirigida a mejorar funciones de integración sensorial. Cada niño es diferente y por esto requiere de interacciones diferentes. Se podría hacer una comparación con el "ser padre". Padres que conocen a sus hijos aprenderán a interpretar sus "signos y señales" y saber qué cosas hacer para ayudar a que sus hijos respondan, se comporten y aprendan de la mejor manera posible. Es similar para los terapeutas. Armados de conocimiento de cómo el sistema nervioso responde y desarrolla funciones, los terapeutas se esforzarán para conocer a cada niño de tal manera que les permita la selección efectiva de actividades elegidas sólo para ese niño en particular. Un niño que disfruta de lo que está haciendo, estará mas motivado y persistirá durante momentos de mayor desafío en la terapia. Un ambiente de juego es la principal característica de este tipo de terapia.

Los sentimientos de placer y satisfacción de una participación exitosa en estas actividades significativas pueden hacer que un niño se sienta feliz, organizado y completo. Se suelen oír comentarios de muchos niños diciendo cosas como, "No quiero irme nunca de aquí" o "Desearía que esta terapia no termine jamás".


* Efectos de la terapia:

Como el principal enfoque de la terapia que utiliza una aproximación de integración sensorial es cambiar e influenciar el desarrollo de funciones neurológicas básicas, el progreso no es siempre evidente en forma inmediata. Sin embargo, las experiencias sensoriales pueden ser poderosas y a veces los niños podrán demostrar notorios cambios durante e inmediatamente después de una sesión de terapia.

Mientras que algunas actividades terapéuticas de integración sensorial puedan tener efectos inmediatos sobre áreas como la atención, estados de ánimo, producción del lenguaje, postura y habilidades de organización, lo más probable que un padre note en su hijo es que éste disfruta y espera con ansias sus próximas sesiones. Estar en una situación en donde se es comprendido y apoyado, al igual que ayudado a ser exitoso, es a menudo una experiencia fortalecedora para niños con DIS.

La mejor manera de determinar si la terapia está verdaderamente produciendo cambios es estableciendo objetivos específicos orientados hacia el alcance de las habilidades que son importantes para el niño y la familia. Por ejemplo, para un niño con un problema sensorio integrativo que involucra una hiper-sensibilidad al tacto, su objetivo especifico puede ser adquirir la habilidad de tolerar un corte de pelo y un lavado de cara sin mostrar signos de incomodidad. Para otro niño con una pobre habilidad para coordinar ambos lados del cuerpo, su objetivo especifico podrá ser lograr pedalear una bicicleta. Por la razón de que este tipo de cambios suelen suceder gradualmente con el tiempo, es importante documentar los asuntos a tratar a través de estos objetivos propuestos para así poder medir los cambios a futuro.

La efectividad de la terapia dirigida a mejorar funciones de integración sensorial es difícil de medir con puntajes. Familias comentan comúnmente cosas como, "la vida nos parece menos estresante ahora," "le va mejor en la escuela," "mi hijo y yo nos sentimos menos frustrados que antes," y "ahora mi hijo tiene amigos." Este tipo de cambios cualitativos en el diario vivir son el objetivo general de este enfoque terapéutico.


* Que hacer para ayudar a la terapia:

Aparte de entender y apoyar a los hijos durante el proceso de la terapia, los padres deben comprometerse a mantener una consistencia en el tratamiento, es decir, llevar al niño a todas sus sesiones.

Además deberán mantenerse lo más informados posibles acerca de lo que está ocurriendo en la terapia. Mientras más un padre entienda los desafíos y dificultades de su hijo, más será la ayuda que podrá proporcionarle. Es importante que un padre comprenda de qué maneras el problema de DIS le está afectando a su hijo en su diario vivir y en qué áreas. Mantener una buena comunicación con el terapeuta le permitirá llevar lo aprendido a la casa, colegio y comunidad, y continuar aplicando estos conocimientos en el diario vivir de su hijo y ayudarlo a experimentar formas de sentirse más cómodo y exitoso.
La aplicación de los principios terapéuticos, conceptos y actividades en la casa, el colegio y comunidad proveerá los mejores resultados posibles de la terapia para cualquier niño.


Fuente: http://www.ceril.cl/index.php/profesionales-2?id=29
Imagen: Emile Munierb

Publicado por Programa de Desarrollo Psicosocial 2 comentarios  

Etiquetas: Artículos, Asperger, Autismo, Comunicación, Conducta, Familia, Habilidades básicas, Habilidades motoras, Habilidades Sociales, Hiperactividad, Sensorial, Síndrome de Down, Terapias

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