"Consolar a quién pierde un hijo durante su gestación", imperdible.
viernes, 30 de octubre de 2015
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La adolescencia, un camino desconcertante
miércoles, 29 de julio de 2015
La adolescencia nos encuentra pretendiendo no depender más emocionalmente de nuestros padres pero sin una organización interna consistente por falta de amparo cuando fuimos niños. Entonces esas ansias de libertad las desplegamos con desprolijidad: A veces consumiendo sustancias (tabaco, alcohol, drogas) que nos dan una falsa sensación de bienestar y otras veces desconectando de nuestro mundo emocional. Coincide con el período en que se nos solicita a los adolescentes que definamos nuestra vocación, pero no estamos en condiciones de apropiarnos de nuestro sí mismo para desarrollar nuestras virtudes. Suele ser una época sufriente a mitad de camino entre el desconcertante deseo propio y el inalcanzable deseo de nuestros padres.
Desde el punto de vista de los padres, recién cuando aparecen problemas de consumo, violencia o apatía en nuestros hijos adolescentes, registramos que algo está pasando. Pretendemos una solución. Pero resulta que nuestros hijos pasaron toda su infancia intentando estar en contacto con sus propios ritmos y desplazando sus necesidades primarias, para complacernos. Hace ya mucho tiempo que dejaron de reconocer sus propias señales y -para no sufrir- han aprendido a desconocerlas.
Es evidente que somos los adultos quienes podemos -con las manos sobre el corazón- reconocer nuestra incapacidad para ofrecerles algo más que quejas o juicios sobre lo que ellos hacen mal, aún con la “urgencia” de un joven en riesgo. Solemos creer que la urgencia se instaló ahora que el síntoma se hizo demasiado evidente, cuando en realidad hace años que ese niño venía pidiendo auxilio. Cuando fue bebe no nos pareció peligroso su llanto desgarrador, ni nos pareció terrorífico su llanto desesperado en la escuela, ni las enfermedades a repetición de ese niño cada vez más debilitado. En ese entonces era urgente la presencia emocional de mamá, era urgente el abrazo contenedor cuando había depredadores por doquier, era urgente la disponibilidad de mamá cuando su cuerpo sangraba, desgarrado de soledad. En cambio -una vez que el adolescente logra incorporar una sustancia cualquiera- ya no hay urgencias. Nos sobra el tiempo para recorrer todos los rincones de nuestra historia personal hasta comprender qué nos ha sucedido y por qué nos ha resultado abrumador dar prioridad a las necesidades acuciantes de nuestros hijos pequeños.
Aunque nos encontremos con un panorama desolador, los adolescentes aún están abiertos. Cuando los adultos estamos dispuestos a dialogar con honestidad aceptando el dolor de las propias limitaciones; logramos atraer la atención de los jóvenes en apariencia apáticos. Podemos jugar las últimas cartas mediante una comunicación sincera, siempre y cuando miremos hacia adentro y compartamos con nuestros hijos aquello que vayamos descubriendo respecto a los encadenamientos trans generacionales de maltratos, violencias y abandonos. En pocos años más -cuando ellos se conviertan en adultos- todo proceso de indagación personal va a depender de la decisión consciente de ellos. Ya no de nosotros.
Laura Gutman
Fuente: http://www.lauragutman.com.ar/adolescentes-en-riesgo/
Imagen: Graciela Rodo Boulanger
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ESTE HOMBRE NOS TOCÓ EL CORAZÓN
domingo, 12 de julio de 2015
Tuvimos la alegría de tenerlo cerca durante tres días. Nos hizo reflexionar, creer, confiar, tener esperanza, llorar, reir. Nos llenó de todo tipo de emociones y sentimientos. Este hombre nos tocó el corazón.
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NO NOS MATEN MÁS!!
miércoles, 3 de junio de 2015
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DÍA MUNDIAL DE CONCIENCIACIÓN SOBRE EL AUTISMO
lunes, 30 de marzo de 2015
Mensaje del Secretario General de la ONU por el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo 2015
Ban Ki-moon
Fuente: http://aspau.blogspot.com/2015/03/mensaje-del-secretario-general-de-la.html
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FELICES FIESTAS PARA TODAS Y TODOS!!!
miércoles, 24 de diciembre de 2014
Feliz Navidad !!
y un próspero Año Nuevo 2015
Con la imagen de un pesebre realizado con artesanía típica de nuestro país, Paraguay, les entregamos con gran cariño nuestros mejores deseos para estas fiestas de Navidad y Año Nuevo.
Que todas nuestras queridas familias, amigos, amigas, padres y madres y sobre todo los niños y niñas reciban toda la dignidad y el respeto que se merecen para seguir su camino de crecimiento en el 2015.
Un abrazo cordial y afectuoso.
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importancia del vínculo y apego inicial en niños con dificultades motoras
jueves, 1 de mayo de 2014
Lo ideal sería que los padres puedan comprender y entender que el primer paso a dar en todo el proceso evolutivo es a través del estableciniento de una relación significativa con sus hijos/as a la par de la adquisición de nuevas habilidades. El proceso y el desarrollo de un niño/a, es definitivamente integral. Lo emocional y lo motor no pueden ir separados.
Entre esas habilidades iniciales podemos destacar, las típicas que se tienen que dar en un desarrollo de un niño/a neurotípico: la mirada, el llanto, la regulación, la imitación de algunos gestos, la intencionalidad comunicativa, la sonrisa, las variables temperamentales (permanecer más o menos tiempo dormido, dormirse con facilidad, el umbral de respuesta a la estimulación, la capacidad de mantener la atención sobre los estímulos, etc) y la atención selectiva a la voz de sus propios padres. En pocas semanas se añaden a estas la sonrisa social y las vocalizaciones.
Es probable que los niños/as con discapacidad no puedan manifestar alguna o la totalidad de estas habilidades, condicionando así la respuesta de proximidad del adulto y el establecimiento de la relación entre ambos. Ni que decir, si además el niño/a presenta una gran dificultad a nivel motor donde afecta incluso el diálogo tónico, lo cual la madre de preferencia como referente inicial no puede alzar, acunar, acariciar, alimentar a su propio hijo/a, y si lo hace, lo hace desde su propia capacidad innata. La forma de tocar, para transmitir ternura, puede educarse y aprenderse como toda actitud. El tono en su diálogo es la raíz más profunda del estado emocional, un intercambio y transmisión de sensaciones y emociones agradables tan importante para los niños o niñas.
¿Qué pasa entonces con los padres que no están preparados o bien informados, los padres que aún no han realizado su proceso de duelo, los padres que aún sienten la incertidumbre del cómo hacer?… Todo ello, tendría que ser el primer paso para que estos padres puedan tener mayor contención, información y preparación para iniciar y acompañar el gran proceso…
Si como profesionales, me incluyo, nos detuviéramos en informar bien a la familia creo que todo ello influirá en que a los padres les resulte más o menos fácil y más o menos gratificante la relación con el niño/a; porque, además de tener que “adaptarse” a las dificultades motoras, entre otras, han de adaptarse también a sus propios procesos como padres, por un lado, y por el otro, a la intencionalidad comunicacional que realiza su niño/a en su propio desarrollo evolutivo. Si les informamos bien, los padres tendrían mejor capacidad para “interpretar” cada una de esas intencionalidades como parte inicial básica en un proceso y desde ahí, ellos como padres lograr mantener o aumentar dichas intencionalidades.
Si tenemos en cuenta, por ejemplo; aquellos niños/as que al nacer presentan dificultad motora y además de contacto visual (por nombrar una), podemos entender la angustia de los padres al no poder recurrir al diálogo tónico y al contacto de la “mirada” como medio para la conexión mutua y para entender los estados socioemocionales, posturales y comunicacionales de su propio hijo/a.
Los padres entonces, más que herramientas, necesitan comprender y vivenciar todo el proceso para entender los modos adaptativos comunicacionales de su hijo/a con alguna dificultad y así poder establecer una relación positiva entre ambos. Por eso, en ausencia de la mirada y ante la menor iniciativa del niño/a con dificultades visuales para provocar y responder a la interacción es preciso que los padres aprendan a observar otras respuestas que buscan esa relación o alguna otra intencionalidad del niño/a.
Desde la observación de otras respuestas o conductas comunicacionales, los padres podrán entender dichos códigos iniciales comunicacionales y relacionarse mejor con él o ella, esto incluso posiblemente disminuiría conductas comunicacionales inadecuadas del niño/a, porque establecerían, por ejemplo, pautas de anticipación de la interacción porque se asociarán voz y tacto en los contactos para favorecer su identificación y reconocimiento y facilitarán respuestas vinculares como la emisión de pestañeos o esbozo de sonrisa u otras respuestas voluntarias (movimiento corporal, aumento de tono, etc.) que son muy importantes como inicio de un contacto.
El camino hacia la “aceptación” del niño/a con discapacidad tiene un recorrido personal para cada padre y en ese proceso probablemente influya, el hecho de experimentar la cercanía con su propio niño/a para comprender los significados socioemocionales y la intencionalidad comunicativa como parte importante en el acercamiento inicial.
Todo esta información bien comprendida por los padres, apoyará al estilo relacional que tendrán con su propio hijo/a, facilitando así el proceso vincular y de apego entre ambos. O sea, un apego más seguro.
Material elaborado por Rodrigo Julio Peralta, PDP
Imagen: Rein Odol-madre e hija, Pinturas del Museo J.C.Boveri
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algunas características de las personas con síndrome de williams, un artículo
jueves, 10 de abril de 2014
Cómo es vivir con el síndrome opuesto al autismo

Chris Steel tiene 40 años, es increíblemente amigable y encantador. Su momento más feliz es cuando está es un escenario actuando en obras como "Rebelión en la granja", de George Orwell.
De niño, su carácter bondadoso lo llevó a la cabecera de la cama de una de las víctimas de la tragedia en el estadio de Hillsborough en Sheffield, ocurrida en 1989, en la que 96 personas murieron aplastadas por una avalancha durante un partido entre los clubes ingleses Liverpool y Nottingham Forest.
Lo hizo con tanta compasión y diligencia que la entonces primera ministra Margaret Thatcher le hizo un reconocimiento.
Pero Steel es incapaz de salir solo, una vez lo hizo y su naturaleza extravertida hacia los desconocidos y la dificultad de entender cuándo está en peligro hizo que le diera su teléfono a un desconocido, que se lo robó.
Sufre de ansiedad severa y necesita que las personas que le rodean lo reconforten constantemente.
"Bueno atrayendo a gente"
Chris tienee del síndrome de Williams (SW), un raro trastorno genético que se crea por la pérdida del material genético del cromosoma 7. Con frecuencia se lo conoce como "el opuesto al autismo".Las personas con SW son empáticas, sociables, amigables y adorables, pero tienden a tener un coeficiente intelectual bajo, lo que hace que tareas como contar dinero sean algo difícil.
Pueden sufrir de ansiedad extrema ante estímulos como el zumbido de una abeja o la textura de las comidas.
En algunos casos la necesidad de que los reconforten hace que estos niños, de hogares donde son queridos, llamen a emergencias para fingir alguna situación, todo por su anhelo de atención de los adultos.
El SW, que se identificó por primera vez en 1961, también puede causar problemas cardíacos, retrasos en el desarrollo y dificultades para el aprendizaje.
La actuación puede ayudar a aliviar los síntomas psicológicos de este síndrome. "Soy bueno atrayendo a gente y representando a distintos personajes", señala Steel.
Chris actúa para la organización benéfica británica Mind the Gap, que reúne a artistas con discapacidades y sin ellas para que intercambien ideas, habilidades y experiencias. Asegura que la obra "La isla del tesoro", de Robert Louis Stevenson, está entre sus favoritas.
Exceso de confianza
Cuando era niño y tuvo que visitar a su padre al hospital, Chris conoció a Tony Bland, quien sufrió de una lesión cerebral grave tras ser aplastado en el desastre del estadio de Hillsborough.Chris se quedó a su lado durante semanas. "Chris puede hablar con cualquiera y no necesita una respuesta", explica su madre Judy.
Judy agrega que su hijo es excelente para llevar a fiestas, pues siempre está dispuesto a presentarse ante un extraño.
Pero hay un lado oscuro de esta sociabilidad. Judy explica que Chris es "muy confiado" y se han aprovechado de eso.
Peligrosa simpatía
También necesita que las personas que le rodean estén felices y lo guíen en las opiniones que debe tener.Las personas con SW hacen contacto visual prolongado y pueden ser demasiado simpáticos, lo que los puede poner en peligro.
También hay aspectos más complejos del síndrome que pueden colocarlos en situaciones comprometidas.
Lizzie Hurts, presidenta de la Williams Syndrome Foundation en Reino Unido, explica que las personas con el trastorno "se comportan de una forma que los hace extremadamente vulnerables".
"No tienen la habilidad cognitiva para coincidir con su edad lingüística. Existe un perfil clásico en el que el SW es el opuesto del autismo. La persona puede evaluar el estado de ánimo de una multitud y adaptarse a la situación sin entender los matices".
Para Hurst, quienes tienen de este síndrome no deberían ser legalmente responsables de ellos mismo. "Diría que no pueden".
Difícil de identificar
Un problema de este trastorno es que los síntomas son difíciles de identificar en bebés y niños.Los rasgos faciales en niños pequeños incluyen una nariz pequeña y respingada, labio superior largo, boca amplia, labios carnosos, barbilla pequeña y un patrón como de encaje blanco en el iris del ojo.
La experta asegura que la ansiedad puede empeorar si no se diagnostica el trastorno, pues la persona se puede sentir más aislada.
"Las personas con SW son tan necesitadas como otras con trastorno mental y en muchas formas necesitan más ayuda y apoyo", agrega Hurts.
Quienes tienen de SW no tienen una baja expectativa de vida, y algunos pueden tener trabajo, con frecuencia como voluntarios debido a que su naturaleza de ayudar puede ser útil.
La doctora Debie Riby, profesora del departamento de psicología de la Universidad de Durham, y quien lleva estudiando desde hace 12 años estudia el trastorno, señala que debido a que este ocurre cuando se borra el cromosoma 7, "cualquiera puede tener un niño con síndrome de Williams".
Para este síndrome no hay un examen prenatal, pero la especialista aclara que con frecuencia los doctores pueden detectar pistas, si el bebé tiene soplos cardíacos así como problemas para ganar peso.
Fuente: LA NACION
http://www.lanacion.com.ar/1678889-como-es-vivir-con-el-sindrome-opuesto-al-autismo
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2 de abril, creando conciencia a través de este maravilloso cuento
martes, 1 de abril de 2014
Justo al revés
Es que Javi y yo somos gemelos. Idénticos. Eso es porque nacimos de un mismo óvulo. Y compartimos, además de nuestro dormitorio, el código de ADN. Mamá dice que en ese código se guarda toda la información de una persona: cuál es su color de pelo, qué estatura tiene, cómo suena su voz. En todo eso, Javi y yo somos iguales. Idénticos.
Pero en muchas cosas no nos parecemos. A mí me gustan las milanesas con puré y Javi las detesta. Yo enseguida me aburro con los lego y él puede pasarse mil horas haciendo torres y helicópteros y tractores. En cambio soy bueno con el básquet y Javi ni siquiera intenta picar la pelota.
Pero por lejos, lo más diferente que tenemos es nuestra forma de pensar. Porque Javi piensa en imágenes. Y entonces le cuesta comunicarse porque algunas palabras son muy difíciles de pensar en imágenes: ilusionarte, sentir, conocer, allá, aquel. Si vos le decís a Javi “corramos”, él tiene que proyectar (como si fuera una película en su cabeza) todas las imágenes y todos los recuerdos que tienen que ver con esa acción. Y esto es algo que le lleva tiempo, claro; aun cuando “correr” es una de sus palabras favoritas.
Por su forma de pensar, a veces Javi no te contesta lo que preguntás, o te interrumpe, o te cambia de tema porque su cerebro todo el tiempo está haciendo conexiones. Puede que vos le digas “corramos” y él solo te conteste “ardilla” porque una vez en el parque corrimos entre los árboles y nos topamos con una. Claro, para mí, que vivo con él, es más fácil entender sus conexiones. Y aun así, no siempre lo hago bien porque yo pienso en palabras y me pasa exactamente lo mismo que a él pero al revés: Javi tiene que esperarme. Tenerme paciencia, para que yo pueda comprender qué es lo que está diciendo.
El caso es que este año, al principio, todos estábamos felices. El doctor Mon le sugirió a mamá que Javi hiciera los talleres por la tarde y que a la mañana, en cambio, fuera conmigo a la escuela. Firmó un montón de papeles que mamá le presentó a la directora y lo anotaron en mi mismo curso, aunque somos hermanos y es antipedagógico, dijeron. Como no entendí esta palabra (ni siquiera cuando la busqué en el diccionario) le pregunté a Javi, por las dudas de que él, con su forma de pensar tan distinta a la mía, entendiera mejor. Pero él tampoco sabía.
Mamá me hizo mil recomendaciones. Era muy importante que yo no lo dejara solo, que lo ayudara a entender cómo funcionaba mi escuela. Me habló del timbre del recreo, del patio, de los baños, del saludo a la bandera. De todas las cosas de las que ya había hablado con la directora pero que no estaba mal recordarme porque a fin de cuentas yo conozco a Javi mejor que nadie y sé perfectamente qué es lo mejor para él.
Los primeros días fueron fáciles. Con Javi nos quedábamos en el aula durante el recreo, igual que muchos de nuestros compañeros que preferían leer o dibujar antes que meterse en el bullicio del patio. Pero un día faltó una goma de borrar y la directora se enojó tanto pero tanto que hizo poner un cartel en la puerta del aula: «Prohibido quedarse durante el recreo».
No importó nada de lo que dijera mamá ni las recomendaciones del doctor Mon ni la promesa de que nunca jamás tocaríamos nada que no fuera nuestro.
─Sin excepciones ─dijo la directora─. Lo siento, pero tengo que ser justa. Si Javier realmente está preparado para asistir a esta escuela, tendrá que tolerar el recreo.
El doctor Mon no se echó atrás, dijo que en una de esas resultaba bien y que a fin de cuentas era un nuevo desafío para Javi y que, de superarlo, estaríamos mil pasos adelante en su terapia.
Y allá fuimos. Javi aguantó seis semanas enteras. Mamá durante esos días se la pasaba cantando, papá no paraba de hacer chistes y Javi empezó a construir, con los lego, el edificio de mi escuela. Todos estábamos felices.
─¿Y cuando toca el timbre, no se pone nervioso?
─¿y si lo empujan no se asusta ?
─¿Los gritos los tolera bien?
Todos nuestros familiares me llenaban de preguntas, contentos de que mi hermano estuviera superando así de bien su enorme desafío. Porque Javi es hipersensible: todos sus sentidos funcionan a máxima potencia. Si está hablando conmigo, su super oído no escucha en primer plano solamente mi voz: también los bocinazos de la calle, los gritos del vecino, el caño de escape de una moto, la radio que está escuchando el kiosquero de la esquina. Las luces de la calle lo enceguecen, los abrazos a veces le pesan en la piel y los rechaza. Los olores más imperceptibles pueden llegar a revolverle el estómago.
A pesar de esto, Javi toleró los recreos seis semanas completas. Se sentaba en una esquina, un poco más allá del patio, donde estaba la puerta de la biblioteca. Desde allí miraba el mástil y la bandera flameando. No hacía otra cosa que ver hacia arriba durante todo el recreo, como si no hubiera ningún chico corriendo en el patio, como si nadie se agolpara frente al kiosquito de Miguel ni se sintiera el olor de las pizzetas aceitosas, ni los latigazos de la soga con la que siempre jugaban las nenas de quinto B. Javi solamente miraba hacia arriba, concentrado, más que seguro deseando que el recreo se terminara de una buena vez.
Y si no fuera por la Feria de Ciencias, todo habría seguido así de bien. Pero pusieron una pantalla gigante justo sobre la pared de la biblioteca; justo en el rincón de Javi. Y bajaron la bandera para poder izarla después, durante la apertura. Ocho hileras de bancos se colocaron al frente de la pantalla. El patio, así, nos quedó recortado: los mismos chicos haciendo los mismos juegos en un espacio menor. Y no sé, exactamente, cómo pasó.
Solo que hubo una soga. Y un tropezón. Y dos cabezas que chocaron y una hilera de sillas despatarradas. Y lo peor, lo peor de todo, una enorme pantalla que se vino a abajo.
Si todo ese barullo me asustó a mí, que tengo unos sentidos de lo más ordinarios ¡ni puedo imaginarme lo que sintió Javi! Para peor, todo lo que él tenía para mantener la calma ya no estaba en el patio: ni su rincón, ni la bandera.
Nada de lo que dije lo consoló. Y comenzó a balancearse. Mientras las maestras intentaban formarnos y el portero tocó el timbre y todos preguntaban qué pasó, mi hermano se balanceaba. Y de a poco nos fuimos quedando solos, él y yo, en esa parte del patio; y la directora se puso seria y yo que no sabía cómo decirle que no, que no éramos desobedientes; que sí, que claro que yo la había escuchado, pero que no podíamos, no podíamos ir a formar ahora. Y hubiera querido avisarle también que lo dejara, que a Javi no hay que tocarlo cuando se pone así.
¡Pero todo pasó tan rápido! Y lo peor, lo peor que podía pasar en mi escuela, que Javi tuviera una de sus crisis, pasó. Cuando Javi se pone así todos sus sentidos se bloquean, sus ojos dejan de mirar, sus oídos no escuchan nada, y si lo tocás o querés calmarlo empieza a gritar y a pegar patadas. No mira a quién. No sabe qué es lo que pasa. Es como si él mismo no estuviera ahí, como si su mente se hubiera desconectado para dejar de sentir y de tener miedo.
Cuando eso pasa hay que esperarlo. Estar atentos para que no se lastime, pero esperarlo. Porque con Javi son importantes las pausas. Con Javi hay que olvidarse del tiempo y, cuando por fin se calma, olvidarse también de la crisis que pasó y de la que vendrá. Con Javi siempre hay que concentrarse en el aquí y ahora. Por eso, porque la directora ni las maestras supieron qué hacer, yo me senté en el piso, al lado, a esperarlo.
Cuando estuvo listo, me miró. Y la directora, como vio que conmigo se calmaba, me dejó entrar con él a la dirección. La escuché cuando llamó a mamá. Escuché cuando dijo que lo sentía, que Javi no estaba listo para la escuela. Cuando dijo que era difícil hablar con él porque no miraba, porque no escuchaba nada de lo que dijeran. Que para marcar disciplina ella tenía que poner pautas y que Javi no podía seguir ninguna pauta. Que no podía hacer excepciones, y lo sentía muchísimo, de verdad, pero que estaba segura de que Javi estaría muy bien en otra escuela. Que hay escuelas para chicos así, como Javi. Si ni siquiera parecía darse cuenta de dónde estaba, si no hablaba con nadie, si estaba claro que no tenía ningún tipo de pertenencia a esta escuela. Y que no, que no dudaba de su nivel intelectual, que había leído sobre las aptitudes de estos chicos para las matemáticas, sobre su excepcional memoria fotográfica, pero que es antipedagógico –antipedagógico, dijo—obligarlo a estar en un lugar al que claramente no pertenece. Porque Javi no estaba listo. No estaba listo. Y cortó.
Cuando salió de su oficina, se acercó a nosotros. A mí me acarició la cabeza y por encima de los anteojos vio el dibujo que estaba haciendo Javi.
Era el patio. Con su rincón al lado de la biblioteca. Con la bandera flameando y el kiosquito de Miguel. Con las de quinto saltando a la soga, y un montón de chicos en el recreo y detalles geniales como los zócalos y la cortina de pintitas de sala de maestros.
–Sí sabe donde está –le dije–. Esta es su escuela.
Y le aclaré también todos sus errores. Uno por uno. Porque Javi sí entiende y sí mira a los ojos y sí sigue las pautas de la escuela. Porque Javi no es tan bueno en matemáticas y aunque juega muy bien al memotest no siempre gana. Así que le dije, también, que yo no sabía dónde había leído sobre “chicos así, como Javi” pero que seguro la información estaba mal, porque Javi no es igual a ningún otro. Que es hipersensible, sí. Que tiene gustos medio raros, también (nunca entendí esa rara manía suya de quedarse mirando el lavarropas). Que su forma de pensar es bastante peculiar, pero que dice el doctor Mon que no es así con todos. Que algunos no soportan los abrazos, o nunca sonríen o nunca dicen nada. Que Javi, en cambio, es cariñoso; que se ríe todo el tiempo y cada vez habla más. Que algunos se balancean, o agitan los brazos, o cierran los ojos o se tiran al piso. Que Javi solo lo hace algunas veces:
─Solo cuando el mundo lo lastima. O no lo entiende. Como hoy.
La directora se refregó los ojos, como si acabara de terminar de ver una película de esas que hacen llorar. Le acarició la cabeza a Javi y él, con una sonrisa, le dio el dibujo:
─Antipedagógico ─le dijo.
La directora sonrió. Y, aunque parezca increíble, hizo una pausa larga antes de contestar:
─No. No es antipedagógico. Es que las directoras también nos equivocamos.
Y entonces lo que pensé que iba a ser la historia de mi hermano, pasó a ser la historia de mi escuela. Porque Javi estaba listo para la escuela. A él no tuve que explicarle nada: ni del timbre, ni de los recreos, ni del saludo a la bandera. Con la escuela pasó justo al revés. A la escuela tuve que explicarle todo. La escuela tuvo que aprender un montón de cosas sobre mi hermano. Y aunque le llevó tiempo estar lista, con Javi sabemos hacer pausas. Así que no tuvimos problema: ¡la esperamos!
Fuente:
Mi ventana al mundo, blog de Sol Silvestre
Ilustración de Santiago Ogazón
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IGUALDAD Y NO DISCRIMINACIÓN PARA LAS MUJERES
sábado, 8 de marzo de 2014
"Su familia no puede pagar, así que vayan y diviértanse
con la mujer", habría dicho el jefe tribal a los hombres, según la
denuncia que hizo la familia de ésta. La mujer, de 20 años, se encuentra
hospitalizada y en estado crítico.
Condenados por enamorarse
El novio -que reside en una comunidad vecina- y la
mujer habían sido novios desde hace cinco años, pero este lunes el
hombre la visitó en su casa y le propuso matrimonio. Los jefes tribales
al saber de la proposición convocaron a un tribunal de la comunidad para
juzgarlos.
Durante el "juicio", los jefes tribales forzaron a los
novios a presenciar el proceso sentados y con las manos atadas. El
tribunal los condenó al pago de una multa de US$400 por haberse
enamorado desobedeciendo las reglas de la comunidad.
El hombre pagó la multa, pero la familia de la mujer no
tiene los recursos para pagarla. El principal jefe tribal, que según la
policía es un familiar lejano de la mujer, ordenó entonces la violación
grupal.
La condena se basó en el hecho de que la mujer pertenece a una tribu y él no, y además residen en localidades diferentes.
La policía arrestó a los 12 hombres y al jefe del consejo tribal. Todos ellos comparecieron este jueves ante los tribunales.
Los tribunales tribales
Los Consejos tribales como el que condenó a la mujer
son comunes en India y por lo general tienen gran poder en las zonas
rurales.
En 2010, jefes tribales en la comunidad de Birbhum, en
Bengala Occidental, condenaron a tres mujeres a desfilar desnudas por la
comunidad en frente de multitudes.
Hace dos años, una comunidad de Uttar Pradesh prohibió
los matrimonios por amor y dispuso que las mujeres menores de 40 años no
debían salir solas de compras o usar teléfonos móviles.
El incidente ha causado estupor en India, donde muchos lo describen como un "acto inhumano y completamente atroz".
“Hay
más mujeres trabajando. Hay más niñas que van a la escuela. Hay menos
mujeres que mueren durante el embarazo y el parto. Y hay más mujeres en
puestos de liderazgo. Pero ningún país del mundo ha logrado la igualdad
entre mujeres y hombres ni entre niñas y niños, y las violaciones de los
derechos de las mujeres y niñas siguen siendo un ultraje. Por ello,
tenemos que aprovechar las lecciones aprendidas y la certeza de que la
igualdad a favor de las mujeres conlleva el progreso para todas y todos”, reza una parte del mensaje emitido por Phumzile Mlambo-Ngcuka, secretaria general adjunta de las Naciones Unidas y directora ejecutiva de ONU Mujeres.
Sin embargo, a pesar de los avances, resaltan que una niña que nazca
hoy, sin importar el lugar del mundo donde esté, tendrá que luchar desde
un principio contra la desigualdad y la discriminación, por lo cual
queda mucho trabajo por hacer".
Fuente:http://www.lanacion.com.ar/1657830-una-mujer-india-fue-condenada-a-violacion-en-banda-por-12-hombres
http://www.abc.com.py/nacionales/dia-internacional-de-la-mujer-1222202.html
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POR UNA NAVIDAD LLENA DE REENCUENTROS!!!
lunes, 23 de diciembre de 2013
Hemos finalizado el año laboral, un año intenso como siempre. Con muchos logros y alegrías y también desencuentros como en todo trabajo, como en toda familia. Queríamos dar las gracias a todas las madres y a todos los padres de nuestros/as niños y niñas por confiar en nuestro trabajo. A las instituciones con las que trabajamos por la oportunidad de compartir y crecer juntos. A nuestros familiares. Y también a la gran cantidad de amigas y amigos de este blog agradecerles por tanto apoyo. Con este artículo de Laura Gutman finalizamos la actividad del blog de este año.
Nos reencontramos próximamente en el 2014 y Felices Fiestas para todas y todos!!
Dos mil años más tarde festejamos los anuncios de Jesús afiebrados por el consumo, agotados por la sobredosis de reuniones sociales y desmembrados por los intereses y exigencias de las familias ascendentes. Más allá de la connotación religiosa que estas fechas puedan tener para cada uno de nosotros, es obvio que se han convertido en un período de múltiples obligaciones familiares. Sin darnos cuenta, las fiestas devinieron ámbitos de desencuentro. Con frecuencia las parejas discutimos frente a la decisión de con cual de las dos familias conservamos compromisos y no podemos negarnos a participar. En qué hogar hay un familiar a quien no podemos defraudar. O qué es lo que corresponde comprar para que nadie se ofenda. Compras, regalos, comida, bebida, más regalos y niños arrastrados a altas horas de la noche, para participar en festejos en los que –contrariamente a nuestras intenciones- los más chiquitos quedan relegados. ¿Qué podemos hacer?
Si tenemos niños pequeños, es una buena oportunidad para tomar decisiones permitiendo que se acerquen a nosotros. ¿Cómo? Observándolos y registrando dónde, cómo, con quiénes, en qué horarios y bajo qué condiciones los niños pueden disfrutar las celebraciones, si es que necesitan festejar algo. Dialoguemos entre adultos y decidamos lo que sea en libertad, pero tomando en cuenta el confort y el bienestar de los niños. Ellos tienen la prioridad".
Laura Gutman
Fuente: www. LauraGutman.com.ar
Imagen: Google
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Los niños necesitan apoyo psicosocial para afrontar sus recuerdos.
jueves, 18 de julio de 2013
Miles de niños han huído de Siria por la situación de conflicto que afronta
su país. Todos esos niños han dejado atrás su hogar, su vida, sus juguetes, sus
amigos.
Ahora se enfrentan a un duro invierno en el que carecen de lo mínimo, apenas
se pueden mantener calientes, no tienen acceso a agua caliente, y además,
tienen en su memoria las imágenes de los enfrentamientos, el sonido de los
tanques y los bombardeos.
UNICEF cada día lucha por ayudarles a buscar una normalidad que está muy lejos.
Fuente:
http://www.humania.tv/noticias/los-nios-necesitan-apoyo-psicosocial-para-afrontar-sus-recuerdos
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VIVIR Y RECORDAR, ALGUNAS REFLEXIONES
martes, 9 de julio de 2013
Aquí tenemos un problema importante porque la conciencia sólo recuerda lo que es nombrado. Esto significa que, si nos acontece algo que nadie nombra, no lo recordaremos. Por ejemplo, podemos haber padecido abusos sexuales en nuestra infancia. Obviamente nadie dijo nada, en principio porque todos los adultos que había alrededor miraban para otro lado. Nadie nunca dijo: “están abusando de ti y eso es un horror”. Al contrario, lo que se dijo es “mamá tiene muchos problemas y no hay que hacer nada que la preocupe aún más”. O bien, “esto es un secreto, tienes suerte porque te amo, eres el más dulce de los niños del universo y por eso te he elegido”. Por lo tanto, incluso si nos ha acontecido algo bien concreto, algo doloroso, sufriente, lastimoso o hiriente; la conciencia no lo recordará. Porque no hubo palabras. Entonces tampoco hubo una “organización” del pensamiento. No fue posible “acomodarlo” en ningún estante mental ni emocional. Nos pasó algo pero es como si nunca hubiera pasado. Podemos tener sensaciones borrosas o confusas, pero recuerdos concretos, no. Luego crecemos y como “eso” nadie lo nombró, y uno mismo al ser niño tampoco sabía “con qué palabras explicarlo”, entonces “eso” dejó de existir.
Esto que parece inverosímil....es algo común y corriente. Podemos haber vivido algo y no recordarlo. Y al revés: podemos no haber vivido algo, y sin embargo, si ha sido nombrado por alguien importante durante nuestra infancia, recordarlo como si fuera una verdad incuestionable. Moraleja: nuestras opiniones no son confiables, sobre todo si son prestadas".
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UN ABRAZO DE PAPÁ
sábado, 15 de junio de 2013
16 de Junio, día del padre. Sigue siendo dificil recordar esta fecha. Cada vez son menos los papás en mi familia. Mi padre, mi hermano y ahora mi cuñado, también un hermano, ya no están.
Los padres indudablemente son muy importantes para los hijos e hijas, una persona de gran significación, un modelo a imitar, alguien a quien escuchar, confiar, amar y querer. Tienen como la mamá la capacidad emocional para guiar, cuidar y nutrir a los hijos e hijas. Un papá puede brindar atención, contacto, vínculo emocional y no solo bienestar material. La nutrición emocional no es privativa de un género.
Un niño/a, necesita constatar a través del contacto o la vivencia con ambos padres que todo lo que hace al cariño, la atención, nutrición y apoyo pueden expresarse de manera distinta depende de quien provenga. Ya sea de ellos juntos o separados, aunque esten cerca o lejos, esten presentes o no. Un gesto, un recuerdo, una foto, el solo hecho de saber que existe aunque no se le conozca es válido. Toda enseñanza queda, suma y hace que los niños y niñas vayan aprendiendo a enriquecerse desde muy pequeños/as y durante su desarrollo a convivir en la diversidad asumiendo la realidad única y personal a veces muy dura y otras no.
Un abrazo de papá no tiene precio para un niño/a, un/a adolescente, un/a joven.
Un abrazo de papá es importante también para un adulto. Solo que a veces no nos damos cuenta.
Un abrazo de papá se extraña mucho.
Y todo nuestro cariño.
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LA EXPERIENCIA TRAUMÁTICA DEL ABUSO SEXUAL
jueves, 6 de junio de 2013
El abuso específicamente sexual, es una forma más: ni la única ni la peor. A mí me llama la atención que nos sorprendamos tanto cuando aparece periódicamente en los medios de comunicación, algún que otro caso resonante tanto como el aparente “revuelo” que causa en la opinión pública, como si no fuera un hecho banal, cotidiano, y que nos atraviesa en alguna medida, a todos. Los abusos sexuales están presentes dentro de las relaciones afectivas familiares. Con increíble frecuencia, se trata de un adulto que somete a un niño, intramuros.
¿Por qué los adultos haríamos algo así? Se trata de desesperación primaria. El abuso –sexual o emocional- sigue la misma línea del orden “dominador-dominado”. Simplemente hay modalidades aprendidas desde la primera infancia que luego se perpetúan: es la necesidad infantil de consumir amor, afecto, cuerpo, ternura, o lo que sea con tal de no seguir soportando el vacío. Los abusos no los cometemos las personas de mente atormentada. No. Somos personas como casi todos, un poco más hambrientos o un poco más necesitados de amor. Al fin y al cabo lo único que hacemos es tratar de nutrirnos. El niño se convierte en nuestro bocado perfecto. Nuestra capacidad emocional se estancó durante nuestra niñez. Ahora vivimos dentro de un cuerpo de adulto pero tenemos organizadas las emociones como si fuéramos niños hambrientos.
¿Los abusadores nos damos cuenta que estamos haciendo algo malo? Depende. Podemos percibir que es una relación socialmente condenable. Pero honestamente, también es condenable que nuestra infancia haya sido horrible y que nadie se haya ocupado de nosotros. ¿Qué es lo que está bien y qué es lo que está mal? Desde nuestro punto de vista de adultos con emocionalidad de niños…sólo tratamos de satisfacer nuestro vacío. Intentamos amar y ser amados, confiamos en que lograremos saciar años de soledad y por otra parte hay un cuerpo blando de niño que está disponible. ¿Pero acaso no es algo aberrante? Por supuesto que las consecuencias para el niño son nefastas. Sin embargo es preciso que comprendamos las dinámicas completas. Porque rasgarnos las vestiduras proclamando que el abuso sexual es algo horrible e inhumano y que todos los violadores tienen que ir a la cárcel, está muy bien pero no sirve para nada. Miremos de frente la realidad. Mucho más espantoso es el desamparo cotidiano e invisible que hemos vivido siendo niños, y que nos ha obligado a arrojarnos en brazos de quien sea, buscando amor. ¿Qué pasa cuando los niños que hemos sufrido abusos sexuales nos convertimos en adultos? Es posible que recordemos el abuso sexual como una experiencia terrible, pero lamentablemente no tendremos conciencia de la entrega de nuestra madre o de quienes tenían que cuidarnos. Al contrario, nos convertiremos en los más firmes defensores de quienes nos lanzaron a la fosa de los leones. Por supuesto, el niño nunca es responsable. El adulto siempre es responsable.
¿Qué podemos hacer ahora? Encarar una indagación honesta y dolorosa sobre la propia sombra -es decir sobre el alcance real de las experiencias que hemos sufrido desde la primera infancia- caso contrario, seremos reproductores involuntarios de más abusos".
Fuente: Newsletter
Imagen: La noche de los pobres de Diego Rivera
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