Para poder
clasificar este conjunto de caracterizas los especialistas definieron el
alcance de este trastorno en cuatro áreas de afectación:
-Motora: falta de coordinación, problemas de equilibrio y dificultades con la grafomotricidad).
-Visual-espacial-organizativa:
memoria visual pobre, percepciones espaciales defectuosas, problemas
con las relaciones espaciales y dificultades con la función ejecutiva
(toma de decisiones, planificación, iniciativa, asignación de
prioridades, regulación emocional, inhibición, resolución de problemas,
establecimiento de metas, auto-corrección).
-Social:
falta de capacidad para comprender la comunicación no verbal,
dificultades para adaptarse a las transiciones y situaciones novedosas, y
déficit en el juicio social y de la interacción social.
-Sensorial: sensibilidad exacerbada en cualquiera de las modalidades sensoriales.
A
pesar de conformar un cuadro complejo y difícil de identificar, con el
apoyo y la intervención adecuada, los niños con TANV pueden superar los
obstáculos y alcanzar un óptimo desempeño tanto escolar como en sus
metas personales.
Criterios diagnósticos y características generales
El
Trastorno de Aprendizaje No Verbal se identificó en la década de 1970, a
partir de una investigación que involucró a grupos de niños con
problemas de aprendizaje registrados por las discrepancias entre su
coeficiente intelectual verbal y el rendimiento escolar.
En general,
ha habido un conocimiento inadecuado de las causas subyacentes de las
dificultades que encuentran estos alumnos en la escuela. Actualmente no
se cuenta con los recursos suficientes para brindar un óptimo
acompañamiento escolar al niño TANV. Esto provoca que a menudo sufran la
incomprensión del entorno o que, debido a su conducta inapropiada
frecuente e inesperada, se confunda su condición con una enfermedad
neurológica o de origen emocional.
Si bien es cierto que el TANV y el
Síndrome de Asperger comparten muchas características cognitivas, lo
que ha provocado en los últimos años que se confundan los diagnósticos,
también tienen claras diferencias. Los niños con TANV, en general, no
presentan el patrón de intereses restringidos propio del Asperger u
otros trastornos del espectro autista. Además, en el TANV no es habitual
la presencia de rutinas y rituales comportamentales y las dificultades
visuales y espaciales son más marcadas.
Mientras los trastornos del
aprendizaje verbal han demostrado tener un fuerte componente de origen
genético, la herencia no se ha relacionado hasta ahora con el TANV, sino
que implica procesos de rendimiento asociados neurológicamente con el
desempeño del hemisferio cerebral derecho, que se especializa en el
procesamiento verbal. Esto se ha podido comprobar a través de estudios
de escaneo.
Aunque el origen de este trastorno no está del todo
aclarado, se sabe que las deficiencias en el funcionamiento del
hemisferio derecho del cerebro juegan un papel importante. El hemisferio
derecho puede integrar información de varias modalidades sensoriales a
la vez (puede interpretar la información visual y verbal, explicando así
cómo una expresión facial puede cambiar el significado de un mensaje
verbal) y es más apto para el procesamiento de información novedosa. El
hemisferio izquierdo procesa la información presentada en una manera
“paso a paso”. Las deficiencias en el funcionamiento del hemisferio
derecho observadas en los niños con NVLD, podría sugerir a través de
diversas vías que existe alguna interrupción temprana en el desarrollo
del sistema nervioso central que provocaría que el hemisferio derecho no
logre un óptimo desempeño.
Generalmente el disparador para las
primeras consultas es la preocupación de los padres ante actitudes del
niño donde suele parecer torpe o mal coordinado tanto en las habilidades
motoras finas y gruesas. En los primeros años el niño puede mostrar
signos de confusión para orientarse y esto llega a desorientar a los
padres, ya que es muy probable que tal actitud no se corresponda con el
nivel de inteligencia, la gran capacidad de memorización (habilidad
calificada como compensatoria) y el desenvolvimiento verbal de su hijo.
Dr.
Byron P. Rourke de la Universidad de Windsor y sus colaboradores han
encontrado que las disfunciones asociadas con TANV son “menos aparentes a
la edad de 7 u 8 años que entre los 10 a 14 años”, y que llegan a ser
“cada vez más evidentes y más debilitantes a medida que se acerca la
edad adulta”.
A edad temprana los primeros síntomas suelen estar
asociados a un cierto desinterés o torpeza para utilizar juguetes o la
falta de orientación entre su cuerpo y su espacio circundante, lo cual
les provoca continuos golpes y caídas. También pueden mostrar una mayor
lentitud que otros niños de su edad para alimentarse, asearse y vestirse
de manera independiente. La torpeza motora suele ser, precisamente, la
primera preocupación de sus padres.
El niño con TANV generalmente
posee una historia de coordinación psicomotora bastante pobre,
presentando una diferencia apreciable entre los lados dominante y no
dominante de su cuerpo, con problemas más notables en el lado izquierdo.
Una vez comenzada la etapa escolar, se pueden presentar problemas
como disgrafía y deterioro de las habilidades táctiles, incluyendo la
agnosia digital, es decir la incapacidad de designar en orden los
diferentes dedos de su propia mano o de la de un examinador. A su vez la
falta de control motor puede conllevar la falta de participación
social, ya que este niño está constantemente “en el camino”, se choca
con otros compañeros y objetos, y en general no es consciente de la
posición que su cuerpo abarca en el espacio, lo que además lo pone en un
mayor riesgo de lesiones. Para compensar este déficit, el niño buscará
explorar su entorno de manera verbal, haciendo preguntas y buscando
siempre el encuentro desde el diálogo.
Luego de estar mucho tiempo sentado o acostado, el niño con TANV
necesitará un pequeño periodo de adaptación para recuperar el equilibrio
tras haberse incorporado. Como esta función del sistema nervioso
central no está integrada a través del hemisferio derecho, su cuerpo no
reanudará automáticamente una posición de equilibrio. Esto lo obliga a
“recordar” una experiencia anterior de equilibrio, con la consiguiente
reestructuración de la memoria cognitiva para alcanzar una posición de
equilibrio corporal. Esto sería similar a lo que le sucede a una persona
sin este trastorno que ha pasado varias horas navegando y al volver a
tierra firme necesita reordenar su experiencia de equilibrio.
En el
área visual-espacial-organizativa surgen distintos problemas con la
percepción espacial, las relaciones espaciales, el reconocimiento, la
organización y la síntesis de información visual-espacial, la
discriminación y el reconocimiento de detalles visuales y plásticos y
con la memoria visual. Los niños con este trastorno tienen dificultades
para formar imágenes visuales y por lo tanto no puede revisualizar algo
que han visto anteriormente, siendo que centran su atención en los
detalles y no alcanzan a captar la imagen total.
Aquí también será lo
verbal el puente para equilibrar las deficiencias. Es común que los
niños con TANV nombren todo lo que sucede a su alrededor con el fin de
memorizar y tratar de comprender las circunstancias que los rodean y
atraviesan. Las experiencias se almacenan en su memoria por sus
“etiquetas verbales” y no por medio de imágenes visuales o a través de
su sensibilidad propioceptiva. Las referencias espaciales carecen para
ellos de cualquier sustento.
Ya en la etapa escolar, sus
dificultades en áreas como la aritmética pueden leerse como resultado de
deficiencias en el razonamiento visual-espacial y perceptivo visual.
En
cuanto a la escritura, sus limitaciones en la motricidad fina pueden
agravarse ante la dificultad para recordar las formas de las letras.
Esto provocará que las tareas de escritura sean arduas y lentas y que
los trabajos donde tenga que copiar de manera exacta una figura puedan
ser agobiantes.
Por último, en el área social, si bien son niños que
se encuentran motivados para participar y adaptarse socialmente, suelen
percibir e interpretar erróneamente las situaciones sociales, lo cual
los mal cataloga como niños problemáticos, tercos o desafiantes, pero
estos incidentes tienen su origen en su incapacidad para discernir y
procesar correctamente los signos comunicativos no verbales.
Así
como les resulta complejo interpretar y decodificar gestos y posturas,
tampoco logran distinguir el tono o el énfasis en el habla. Al igual que
sucede con otros trastornos, en el TANV los niños están más expuestos a
realizar traducciones literales de los mensajes que reciben y les
resulta muy difícil desentrañar dobles lecturas o metamensajes. De allí
que sus relaciones sociales tiendan a ser rutinarias y estereotipadas,
todo lo miden en términos de blanco o negro.
Como se mencionó
anteriormente, a pesar de estas problemáticas, los niños con Trastornos
del Aprendizaje No Verbal pueden tener un buen desempeño escolar en los
primeros años de escuela, ya que su capacidad para memorizar conceptos y
desarrollarse verbalmente estará muy avanzada. Pero a medida que avance
en los grados más altos, donde el aprendizaje se vuelve más conceptual y
abstracto, sin tantos enunciados, necesitará desarrollar nuevas
compensaciones a través del apoyo en adaptaciones, modificaciones y
estrategias curriculares y pedagógicas.
Estrategias, abordajes y calidad de vida
Hasta no
dar con un diagnóstico preciso, a menudo los padres se sienten
culpables por lo que creen que es un fracaso en su rol. Por otra parte,
el niño con TANV será regularmente regañado y exigido por circunstancias
que no puede evitar, lo cual también puede sumirlo en una sensación de
fracaso personal y un consecuente deterioro en su autoestima.
Estas
situaciones pueden arrastrarse durante años, acumulando frustración y
angustia, con el riesgo de derivar en signos clínicos de ansiedad
severa, depresión, retracción social, problemas de atención y
preocupaciones obsesivas.
Debido a estos riesgos, que pueden
desencadenar serios problemas en la adolescencia como adicciones o
incluso el suicidio, se manifiesta la importancia de identificar y
atender las problemáticas de estos niños lo más temprano posible.
Probablemente
el área de mayor preocupación para los padres sea la social. Con la
ayuda de profesionales especializados en esta condición, la familia y
los maestros pueden brindar una gran ayudar a los niños con TANV para
ayudarlos a aprender y a incorporar habilidades sociales más eficaces
concientizando y estableciendo reglas sociales a través de actividades
cotidianas y el juego.
De igual importancia a las tareas coordinadas
con el especialista serán el aliento y el reconociendo por su esfuerzo
que pueda recibir de parte de su entorno, ayudándolo a construir el
sentido de sí mismo, desarrollar autoestima, estructurar su yo, aprender
a tener iniciativas, desarrollar el control interno y la motivación.
Promover
la práctica de deportes y actividades de movimiento puede ser una
manera de crear espacios para una interacción social sin demasiadas
presiones y a la vez una manera de trabajar con la imagen corporal, los
déficits motores y la relación cuerpo-espacio. Las actividades lúdicas y
deportivas son un excelente marco para enseñar a los niños a
interpretar y responder adecuadamente a los gestos y los sentimientos de
los demás, respetar los turnos de acción y conversación, etc.
En
tanto a la escuela, los maestros y profesores pueden ser grandes aliados
a la hora de ayudar a los niños TANV a sentirse seguros y exitosos en
la escuela, pero tendrán que asegurarse de que tienen todo el
conocimiento que necesitan para ayudarlos. Un programa educativo
apropiado para el estudiante con TANV debe tener en cuenta los procesos
cognitivos de cada niño y aprovechar sus fortalezas para asegurar un
resultado exitoso. Un programa adecuado buscará reconocer las áreas de
deterioro neurológico que obstaculizan el rendimiento y tratar de
proporcionar estrategias compensatorias con el objetivo de hacer frente a
estas debilidades. Esto puede llevarse a cabo fraccionando las tareas
complejas en series de tareas más pequeñas, secuenciando los pasos,
usando la participación y el debate para desarrollar e integrar ideas y
por sobre todo utilizando las fortalezas de los niños para aprender de
memoria, ayudándolos a desarrollar hábitos y rutinas para organizarse en
sus trabajos.
Es importante tener en cuenta que el estudiante con
TANV generalmente se de-sempeña bien en un ambiente estructurado y
predecible. Por lo contrario, experimentará una tensión extrema ante los
cambios forzados o inesperados en la rutina. Debido a que este niño no
tiene capacidad de organización interna, va a necesitar ayuda adicional
en esta área, como colaboración para los cambios en la rutina y las
transiciones. El pánico se establece cuando el niño se siente en “una
emboscada” o no sabe qué esperar. Estos niveles elevados de ansiedad
pueden atenuarse posibilitándole percibir un ritmo general que lo
contenga y una coherencia dentro del programa escolar.
Muy a menudo
los niños con TANV podrán experimentar dificultades para seguir
instrucciones que conllevan una secuencia de pasos a seguir. "¿Ahora
cómo sigo?", puede ser entonces una frase que los maestros escucharán
con frecuencia y que podrían malinterpretar como una falta
de atención o un problema de audición. En realidad el niño estaba
prestando mucha atención y oyó toda la serie de instrucciones, pero es
incapaz de “aguantar” tanta información. Aquí convendrá presentar las
instrucciones mediante una secuencia más eficaz, partiendo los
enunciados en segmentos manejables y presentarlos de a pocos por vez.
Debido
a su sensibilidad sensorial, tanto los espacios de la casa como del
aula tendrán que brindar un entorno sin factores de estrés, reduciendo
las distracciones y situaciones que contribuyen a la sobrecarga
sensorial. También será importante que se le hable con una voz clara,
precisa y suave.
El trabajo escrito puede ser extremadamente
frustrante debido a la combinación de problemas mecánicos relacionados
con los retrasos de motricidad fina y las no tan desarrolladas
habilidades espacio-visuales. Disminuir la cantidad de escritura y en su
lugar permitir la expresión verbal puede facilitar mucho las cosas.
Para
los padres también será muy importante hacer del hogar un ambiente de
armonía y apoyo en el que el niño se sienta seguro y capaz.
Para
minimizar las demandas que ponen de relieve las debilidades de un niño
con Trastorno de Aprendizaje No Verbal se deberá observar cuidadosamente
su desempeño en situaciones nuevas o complejas para obtener una
apreciación de las fortalezas y debilidades y establecer las
expectativas en consecuencia con ello.
No está demás reiterar que
las expectativas en el progreso de las personas con esta condición son
muy buenas si se atienden sus demandas tempranamente. Y quizás una de
las mayores claves esté no en la exigencia de capacidades sino en la
capacidad del entorno para estimular la gran potencialidad de estos
niños".
Luis Eduardo Martínez
Fuente: http://www.elcisne.org/noticia/develando-trastorno-aprendizaje-no-verbal/2879.html