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PDP

"Que gran desafío... Vivir experiencias, procesos, adquirir confianza, expresar emociones, conocer criterios. ¡Que gran desafío construir mi propio camino de crecimiento personal!"

¿Qué es PDP?

El Programa de Desarrollo Psicosocial acompaña el proceso de adquisición e implementación de las habilidades para lograr un equilibrio entre los factores que hacen al entorno de personas con capacidades diferentes.
El PDP pone énfasis en el trabajo de las habilidades conductuales, sociales y adaptativas asi como el entrenamiento funcional para la vida práctica, la autonomía personal y la autogestión


Quienes somos

Somos dos psicologos y terapeutas conductuales, Carmen Ruiz Diana y Rodrigo Julio Peralta, con gran experiencia en la educación y tratamiento de niños, jóvenes y adultos con diversidad funcional, Síndrome de Down, trastornos del espectro autista, TGD, TDAH, trastornos conductuales y emocionales.

Nuestro objetivo y propósito con este blog es dar a conocer y compartir desde la práctica nuestras ideas y experiencias vivenciales, las cuales nos motivan a realizar nuestro programa.

En caso de necesitar información sobre nuestro trabajo en mi perfil obtendrán nuestro correo electrónico, gustosos responderemos. Gracias


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SEÑALES DE ALERTA DE LA DEPRESIÓN INFANTIL

martes, 19 de agosto de 2014

La depresión infantil: cómo detectarla

niño abrazando a su padre


Todos los papás queremos que nuestros hijos sean felices. No nos creemos que un niño pueda tener una depresión, pero ¡si está en la etapa más feliz! Sin embargo, a veces podemos pasar por alto señales que nos están diciendo que algo no marcha bien. Detectarlas a tiempo es fundamental para buscar ayuda y resolver aquello que está alterando el desarrollo de nuestro hijo.

¿Cualquier niño puede sufrir una depresión?


Aunque en sentido estricto, cualquier niño puede sufrir una depresión, se puede decir que existe un mayor riesgo en niños que viven bajo una tensión muy elevada o aquellos que han experimentado una pérdida traumática. El riesgo también es elevado en niños con trastornos psicológicos (de conducta, hiperactividad, dificultades de aprendizaje, etc.) y en niños con discapacidades psíquicas o físicas.

¿Cuáles son las señales de alerta?

Como decíamos al principio, un diagnóstico y tratamiento precoces es la mejor prevención de problemas mayores en el futuro, por lo tanto, en cuanto detectemos los primeros síntomas es importante acudir a un especialista que establezca la intervención más adecuada.
Un aspecto a tener en cuenta es que en los niños la depresión se puede manifestar de forma diferente que en los adultos. Todos relacionamos la depresión con estar triste e incluso llorar todo el tiempo, sin embargo, los niños, con un desarrollo cognitivo y emocional todavía inmaduro, no saben lo que les pasa ni cómo expresarlo, por eso es frecuente que la depresión se manifieste con irritabilidad en vez de con tristeza.
Lo más importante es estar alerta a posibles cambios de comportamiento, es decir, no es tanto que suceda una cosa u otra sino más bien, que observamos un cambio importante en su comportamiento que no sabemos explicar. Algunos de estos cambios pueden ser:
  • El niño deja de jugar con sus amigos y pasa más tiempo solo
  • Ya no le interesan las cosas que antes le gustaban
  • Comienza a comportarse mal en casa, ha dejar de hacer cosas que hacía y a tener más rabietas
  • En la escuela nos informan de que ha comenzado a comportarse mal cuando antes no lo hacía
  • Está triste la mayor parte del tiempo
  • Presenta llanto fácil
  • De repente le cuesta conciliar o mantener el sueño, se despierta a menudo y pasa el día cansado
  • Hay cambios en el apetito, o no tiene ganas de comer o tiene muchas y aparecen los atracones de comida
  • Expresa frases relacionadas con sentimientos de inferioridad y de no ser querido
  • Falta de concentración, se distrae con más facilidad que antes
  • Falta de energía, le cuesta hacer cualquier actividad y parece estar muy cansado siempre
  • Se escapa de casa o fantasea con la idea de hacerlo
Como decía, lo más llamativo suele ser que se produce un cambio y por eso, la importancia de que los papás estemos siempre atentos y escuchemos las inquietudes de nuestros hijos. Según la edad, es posible que nuestro hijo no sepa expresar con palabras lo que siente y lo exprese de otras formas, a través de dibujos, cambios en las cosas que le gustan, rabietas no motivadas, etc. Ante la duda, es mejor preguntar una segunda opinión, preguntar en el colegio por si han observado algún cambio y, si es necesario, solicitar ayuda de un especialista.


Fuente: http://www.serpapas.com/depresion-infantil-como-detectarla/

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Etiquetas: Artículos, Asperger, Autismo, Comunicación, Conducta, Educación, Familia, Inclusión, Informaciones, Síndrome de Down

PODEMOS HACER ESTO Y... MUCHO MÁS!!!

jueves, 20 de marzo de 2014



"Dear Future Mom" se denomina la campaña de concienciación donde niños y jóvenes con síndrome de Down responden a las inquietudes de una futura mamá.

El 21 de marzo se recuerda el Día Internacional del Síndrome de Down una de las condiciones genéticas más comunes con trastornos del desarrollo intelectual. Ante la noticia de que su hijo tendría este síndrome una madre escribe una carta a la fundación italiana CoorDown para informarse sobre la vida futura de su hijo.

La respuesta a la inquietud de esta futura mamá es dada en el siguiente video:


 

  
Según publica el sitio larazon.es, en la campaña  varios niños con síndrome de Down  demuestran que pueden llevar una vida totalmente normal y ser tan felices como los niños que no  tienen esta condición.
En la actualidad, 1 de cada 700 niños nacen con esta condición humana por lo que es importante que los padres estén informados y preparados.

El Síndrome de Down es una alteración genética producida por la presencia de un cromosoma extra -o parte de él- en la pareja cromosómica número 21. Esta diferencia congénita se produce de forma natural y espontánea y sin posibilidad de impedirlo.

En nuestra experiencia de trabajo con  niños, jóvenes y adultos con síndrome de Down nunca terminamos de sorprendernos con las enormes posibilidades y logros alcanzados por ellas y ellos. Desde luego que no es tarea fácil y requiere mucho esfuerzo, trabajo, apoyo y dedicación pero se puede lograr, no solo lo que mencionan en el video sino muchísimo más!!!


Fuente: YouTube.

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Etiquetas: Aprendizajes, Artículos, Autonomía, Celebraciones, Conducta, Derechos, Desafíos, Diversidad, Educación, Familia, Inclusión, Informaciones, Síndrome de Down

ALGUNAS ESTRATEGIAS PARA SUPERAR EL COMPORTAMIENTO DIFÍCIL

viernes, 29 de noviembre de 2013


Crianza de niños jóvenes con problemas de conducta

Algunos niños presentan desafíos especiales para padres. A menudo los etiquetamos "difíciles" o "rebeldes" o "malos". Estos niños no tienen la intención de tratar mal a sus padres, sino que nacen con un temperamento difícil.
Desafortunadamente, la mayoría de los niños con problemas de comportamiento provocan reacciones negativas de los adultos. Estas reacciones tienden a hacer que el comportamiento del niño sea peor, a partir de un patrón nocivo que puede continuar durante toda la vida del niño (Mandal, Olmi, Edwards, Tingstrom, y Benoit, 2000).
Reacciones constructivas, por otro lado, pueden ayudar a los niños a mejorar el comportamiento difícil. Con la ayuda de los investigadores que han estudiado a los niños con comportamientos difíciles, los padres de los niños difíciles pueden aprender a interactuar constructivamente con sus hijos (Forehand y Larga 2002).
 
Temperamento, Padres, y el comportamiento: un ciclo continuo
 
El temperamento de un niño, o las tendencias de comportamiento, es un rasgo innato. Los investigadores Forehand y Long (2002) creen que los problemas de temperamento pueden crear un círculo negativo entre padres e hijos. Un niño con un temperamento difícil se comporta mal, y a su vez sus padres reaccionan con disciplinas ineficaces o incoherentes. Este ciclo tiene que ser roto (Forehand y Long, 2002). A continuación se presentan los hábitos de crianza de los hijos que pueden contribuir positiva o negativamente a este ciclo.
  • Modelado. "Modelado" es aprender observando a otros. Los niños tienden a hacer lo que ven en los demás. Si los padres o los hermanos  modelan mal comportamiento, el niño es probable que se comporten mal de la misma manera.
  • Refuerzo. El  "Refuerzo" está recompensando a un niño por su comportamiento. A veces el comportamiento inaceptable se refuerza involuntariamente. Por ejemplo, los padres a veces se ríen de una mala palabra que su hijo dijo porque parecía lindo o divertido. Pero la risa tiende a reforzar un comportamiento.
  • Castigo. Es fácil castigar a un niño por la ira, pero esta reacción hace más daño que bien. Castigo severo o usar el castigo demasiado a menudo puede crear sentimientos de resentimiento en el niño. También le enseña a obedecer sólo para evitar el castigo en lugar de obedecer, porque entiende el bien del mal (Forehand y Long, 2002).
  • Intensificación recíproca. Esto ocurre cuando los padres se vuelven agresivos hacia su hijo porque el niño se comportó agresivamente. Intensificación recíproca tiende a hacer una mala situación peor (Omer, 2001).
  • Escalada complementaria. Esto ocurre cuando los padres ceden a las exigencias de un niño (Omer, 2001). En lugar de responder de manera apropiada a la conducta agresiva, los padres ignoran lo que puede evitar el conflicto. Por lo general, cuanto más los padres ceden a las demandas de un niño, más exigente y demandante se pondra  el niño (Omer, 2001).
Estrategias para la superación del Comportamiento Difícil
 
Expertos en desarrollo infantil sugieren un método de cinco pasos que los padres pueden utilizar para ayudar a un niño a mejorar el comportamiento difícil. Los pasos se construyen el uno del otro, por lo que cada uno es importante. 

1. Estar atento, asistir
Asistir es simplemente reforzar el comportamiento deseado, describiendo en voz alta con entusiasmo (Forehand y McMahon, 2003), como por ej: "Mira lo alto que estás acumulando tus bloques!". Asistir puede ser una base sólida para el cambio de comportamiento, ya que ayuda a los padres a relacionarse con sus hijos a través de la atención constante positiva. También mejora la relación padre-hijo. (Forehand y McMahon, 2003).
 2. Dar aprobación
Premiar está mostrando una aprobación niño por su buen comportamiento. Premiar no toma el lugar de asistir, sino lo complementa. Como padres describen el comportamiento apropiado de sus hijos, a veces se deben añadir las recompensas y alabanzas (Forehand y Long, 2002).
 3. Ignorar
Haciendo caso omiso de una manera muy eficaz para reducir el comportamiento inaceptable de un niño, y es mucho más fácil de usar que el castigo (McMahan y Forehand, 2003). Pero ignorar nunca debe usarse solo. En cambio, una vez que su hijo deja el comportamiento inaceptable, le recompensa inmediatamente por su comportamiento ahora aceptable (McMahan y Forehand, 2003). Ignorar también no se debe utilizar cuando el comportamiento de un niño es potencialmente peligroso para ellos mismos,  los demás o la propiedad. En su lugar, utilizar medidas más activas, como un tiempo de espera (Forehand y McMahon, 2003). Ejemplos de conductas que pueden ser ignoradas incluyen lloriquear, regañar, rabietas e interrumpir (McMahon y Forehand, 2003, p. 117).
 4. Cómo dar indicaciones
A veces los padres dan direcciones que son difíciles seguir para un niño pequeño. "La dirección en cadena", por ejemplo, es cuando un padre da varias direcciones a la vez (Forehand y Long, 2002). En su lugar, los padres deben dar una dirección a la vez. "Direcciones imprecisas" no son lo suficientemente específicas, tales como "Pórtate bien" o "Hay que ser agradable." En su lugar, los padres deben decir exactamente lo que quieren que su hijo haga, la conducta concreta.
"Direcciones Pregunta" preguntan a un niño más que decirle lo que tienen que hacer (Forehand y Long, 2002). Por ejemplo, "Por favor, podes dejar de saltar en el sofá?" En su lugar, los padres deben entregar su solicitud en la forma de una declaración: "Por favor, deja de saltar en el sofá."
Por último, las direcciones son ineficaces cuando son seguidas por una razón. Por ejemplo, "Recoge tus juguetes porque la abuela va a venir, y que sería bueno si la casa estaba limpia cuando llegue aquí." En su lugar, los padres deben asegurarse  que la dirección es la última cosa que un niño escucha. Por ejemplo, "La tía Laura viene y  sería agradable si la casa esta limpia. Así que por favor recoje tus juguetes." (Forehand y Long, 2002).
 5. Con tiempos de espera
Se necesita tiempo para ayudar al niño a cambiar el comportamiento difícil. Incluso si usted está usando todas las técnicas adecuadas en todas las formas adecuadas, su hijo puede seguir comportándose mal, sobre todo en las primeras etapas de la utilización de un nuevo enfoque. Los tiempos de espera son una consecuencia útil en caso de incumplimiento, en especial cuando se usan consistentemente (Forehand y Long, 2002).
La promoción de cambios en un ambiente positivo
Ayudar a un niño a cambiar no es fácil, puede ser más fácil y más efectivo cuando él o ella tienen un ambiente positivo. Los padres pueden hacer muchas cosas para que el entorno de su hogar sea más positivo. Forehand y Long (2002) sugieren la siguiente:
  • Diviértase con su hijo.
  • Comuniquele "te amo" a menudo.
  • Tenga la estructura y las rutinas.
  • Participe en las tradiciones y rituales familiares.
  • Sea un buen oyente.
  • Solicite retroalimentación de su hijo y tomar turnos para hablar.
  • Trabaje sobre el desarrollo de la paciencia.
  • Construya la autoestima de su hijo.
  • Ayude a su niño a resolver problemas con sus compañeros.
Conclusión
Ayudar a su hijo de carácter fuerte a cambiar su comportamiento no es fácil, pero es muy importante. El progreso puede venir lentamente. Se requiere mucho tiempo y paciencia, y, a veces usted puede sentir como si su comportamiento no mejora. Cuando usted se sienta desanimado, puede ser fácil caer en viejos hábitos de disciplina, pero es importante que se mantenga constante en sus esfuerzos. Si lo hace, es muy probable que ayude a su hijo a mejorar su comportamiento y que fortalecerá su relación con él (McMahan y Forehand, 2003).
 
Escrito por McKenzie Young, Asistente de Investigación y editado por Stephen F. Duncan, profesor de la Escuela de la Vida Familiar, la Universidad Brigham Young

Fuente: http://foreverfamilies.byu.edu/article.aspx?a=54
Imagen: Google

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COMPRENDIENDO LA INTEGRACIÓN SENSORIAL Y EL TRATAMIENTO

jueves, 7 de noviembre de 2013




Este es un artículo muy interesante en relación a la entrada anterior "Como detectar dificultades de integración sensorial" y a modo de esclarecer más el tema que a veces es confuso para los padres.

Una Aproximación a la Terapia en Integración Sensorial. por María Valeria Isaac García, Terapeuta Ocupacional, U de Chile / Traducción de fragmentos del libro "Love, Jean" por Zoe Mailloux
Uno de los aspectos más confusos acerca de tener un hijo con disfunción en integración sensorial (DIS) es que este término se aplica a un grupo diverso de síntomas y patrones de dificultad. Existen muchos tipos de desórdenes sensorio integrativos, y los problemas funcionales asociados a cada uno van a variar de niño en niño. Decir que un niño tiene una disfunción en integración sensorial es un poco como decir que un niño tiene alergia. Algunos niños son alérgicos a los gatos y estornudan al estar cerca de uno, mientras otros podrán desarrollar ronchas en la piel como reacción alérgica al pasto, y otros podrán ser alérgicos a ciertos alimentos que le producen dolores abdominales.

Entendemos que el término "alergias" es bastante amplio y que describe un tipo de problema que aparece en diferentes modalidades y patrones. Algunos niños podrán tener alergias sin presentar otro tipo de problemas asociados, mientras que otros niños con ciertos diagnósticos, como asma, podrán presentar las alergias en conjunto con este trastorno. La misma verdad se aplica a la disfunción en integración sensorial (DIS). Algunos niños tendrán síntomas de disfunción sensorio integrativa sin presentar otro tipo de problemas o diagnóstico, mientras que otros niños tendrán DIS en conjunto con otras dificultades médicas o trastornos del aprendizaje.

Algunos diagnósticos están mas comúnmente asociados a DIS que otros. Niños con diagnósticos relacionados al déficit atencional con hiperactividad se les ha encontrado una fuerte relación con la DIS.

Los trastornos del aprendizaje son un ejemplo de diagnósticos que suelen conllevar problemas de integración sensorial. Comúnmente la DIS asociada a dificultades en el aprendizaje se debe al ineficiente funcionamiento del sistema "vestibular", un sistema sensorial extremadamente importante que contribuye a muchos aspectos del aprendizaje. Algunos investigadores han estimado que hasta el 50% de niños con trastornos de lectura tienen también problemas de funcionamiento vestibular.

Uno de los diagnósticos que rápidamente ha cobrado importancia es el autismo. Este desorden de base neurológica asociado a trastornos del desarrollo del habla y lenguaje, déficit en las habilidades sociales, y comportamientos bizarros esta también fuertemente asociado a anormalidades en el sistema sensorio-motor. Los niños con autismo suelen tener su fuerte en la percepción visual, pero presentan síntomas de trastornos en el tacto, movimiento, percepción auditiva, esquema corporal, dificultades de planeamiento motor y por sobre todo respuestas a estímulos sensoriales que son inusualmente exageradas o muy pasivas (a esto se le llama problemas de "modulación sensorial".)

Existe otra variedad de trastornos y diagnósticos menos conocidos que tienden a conllevar DIS. Además de los desórdenes de base neurológica y del desarrollo, condiciones inadecuadas en el ambiente tales como exposición a drogas en el periodo pre-natal o la deprivación sensorial, también contribuye a desarrollar problemas de integración sensorial.


* Identificando y comprendiendo el problema:

Profesionales con experiencia y conocimientos en la teoría y práctica de la integración sensorial esperan siempre identificar este tipo de problemas a la más temprana edad posible. Esto se debe a que la DIS está relacionada a la forma en que el sistema nervioso del niño procesa información. Sabemos que el desarrollo y funcionamiento de sistemas nerviosos jóvenes pueden ser influenciados de forma más significativa que aquellos de los adultos. Las partes del cerebro que internalizan información sensorial y le permiten al individuo responder a estos estímulos tienen un mayor desarrollo durante la infancia y tempranas edades.

Sabemos que hay niños que tempranamente han sido deprivados de estímulos sensoriales importantes, tales como sensaciones táctiles y de movimiento, al encontrarse en ambientes no favorables como orfanatos o condiciones de extrema pobreza que carecen de oportunidades para el juego y contacto social positivo. Estudios hechos a animales en condiciones sensoriales desfavorables han demostrado que ocurre un desarrollo atípico en este tipo de situaciones. Sin embargo, incrementando las experiencias sensoriales en el ambiente del niño tiene un efecto positivo en su desarrollo. Esta investigación, al igual que estudios que demuestran que el cerebro es moldeable en edad temprana, proveen las bases para enfatizar en la intervención temprana a niños con DIS lo antes posible.

Si hay sospechas de problemas de integración sensorial en el niño, un terapeuta se basará en una evaluación cualitativa observando cómo responde el niño a sensaciones y cómo se desempeña en varias habilidades motoras. Además complementará su evaluación con tests específicos para medir alteraciones en el sistema sensorial (uno de ellos es el SIPT "Sensory Integration and Praxis Test"). Para administrar este tipo de test se requiere de un entrenamiento especializado por parte del terapeuta, el cual recibe un grado y certificado de administración e interpretación del SIPT.

Las evaluaciones se acompañan de entrevistas a los padres y profesores para reunir toda aquella información significativa para completar la evaluación. Luego el terapeuta podrá determinar si existe un problema y qué tipo de intervención sería la mas apropiada.

Luego de ser determinado que el niño tiene una DIS, las preguntas más comunes de los padres son: "¿Se le irá a pasar?" "¿Cuánto tiempo estará con este problema?" "¿Al madurar con la edad se le pasará?" Cuando los padres se interesan en este tipo de problemas, y se preocupan de preguntar y averiguar, ya han dado comienzo a una intervención exitosa. Es fundamental informarse lo más posible acerca de la DIS para así asistir al niño en todas las áreas posibles. Padres bien informados y al tanto con la terapia son capaces de ayudar mucho a sus hijos, aprenden a reconocer cómo el niño aprende, cómo la DIS los afecta en su comportamiento, desarrollo de habilidades e interacciones sociales.

Comúnmente se le dice a la DIS que es una "ineficiencia" de procesos que ocurren en el cerebro. Las funciones de Integración Sensorial generalmente ocurren de manera automática, fluida, y subconscientemente. Algunos padres se alarman al pensar que puede haber un problema en el cerebro de su hijo. Sin embargo, las dificultades de Integración Sensorial no son como los problemas comúnmente asociados con "daño cerebral" o "trauma cerebral". En muchos casos las estructuras del sistema nervioso están intactas. El problema en la DIS está en las conexiones desde una parte del cerebro a otra para mandar "mensajes" (información), ya que éstos no viajan de manera rápida, clara y completa como es esperado.

La investigación documenta que las estructuras y funciones del cerebro y del sistema nervioso son "cambiables", sobre todo en personas jóvenes. La palabra "plástico" o "plasticidad" es usada para describir esta característica del cerebro. El hecho de que el cerebro sea plástico nos permite ser afectados por las experiencias que vivenciamos, especialmente durante el desarrollo temprano, de manera positiva o negativa. Nos referíamos anteriormente acerca de niños cuyo desarrollo estaba siendo afectado por condiciones de deprivación ambiental (por ejemplo en un orfanato) y que estos niños podrían adquirir grandes aptitudes una vez creadas las condiciones y oportunidades para un mas óptimo desarrollo. El mismo principio rige para niños con DIS. Estos niños necesitarán recurridas oportunidades para vivir experiencias que ayudarán a sus sistemas nerviosos enviar e interpretar mensajes (información) de forma más eficiente.

A pesar de la gran importancia de las funciones de integración sensorial, éstas son sólo una parte de lo que determina nuestro éxito o fracaso en la vida. Inteligencia, personalidad, temperamento y persistencia son también características que jugarán un rol importante en lograr que un individuo logre llevar o no una vida productiva y satisfactoria. Lo más importante que puede hacer un padre por un hijo con DIS es procurar de que este problema no interfiera con aquel proceso de alcanzar una vida plena. Esto es logrado a través de una combinación de intervención y entendimiento.


* Comprendiendo el tratamiento:

Existen tres maneras para enfrentarse a problemas de DIS. Una de ellas es desarrollar estrategias para compensar el trastorno. Un ejemplo de esto puede ser visto en un niño el cual es incapaz de aprender a amarrarse los cordones de los zapatos (debido al déficit en habilidades de percepción visual y planeamiento motor.) La estrategia de compensación al problema es comprarle a este niño zapatos sin cordones (con otros sistemas de broche, más sencillos, como velcro.) Esto aliviará al niño y le permitirá ignorar esta dificultad por un tiempo.

Otra manera de enfrentar el DIS es desarrollar una forma estructurada de ejecutar una función especifica y practicarlo varias veces hasta que éste se transforme en automático. Así se le puede enseñar a un niño a amarrarse los zapatos con suficiente práctica, pero el mismo niño necesitará ayuda al tener que atar nudos en objetos distintos, como cintas en un regalo. Por lo tanto, este enfoque ofrece una inmediata solución práctica a un problema específico, pero no la solución al problema en sí para diferentes situaciones.

Un tercer enfoque es proveer terapia que mejore las funciones y aptitudes de base, de manera que el problema actual se vea disminuido hasta desaparecer. Mejorar una función es el enfoque principal de una terapia que utiliza un modelo de integración sensorial. La terapia dirigida a mejorar funciones básicas en el sistema nervioso es posible debido a la característica de "plasticidad" cerebral. Tal como los niños desarrollan habilidades y capacidades a través de las experiencias cotidianas, al tener oportunidades para cierto tipo de desafíos y actividades también pueden tener influencia en su desarrollo. Lo paradojal de este enfoque es que es un proceso complejo que requiere de años de estudio y formación especializada por parte del terapeuta, pero que al suministrarse apropiadamente aparenta una forma de juego.

No existe un protocolo o régimen prescrito para la terapia dirigida a mejorar funciones de integración sensorial. Cada niño es diferente y por esto requiere de interacciones diferentes. Se podría hacer una comparación con el "ser padre". Padres que conocen a sus hijos aprenderán a interpretar sus "signos y señales" y saber qué cosas hacer para ayudar a que sus hijos respondan, se comporten y aprendan de la mejor manera posible. Es similar para los terapeutas. Armados de conocimiento de cómo el sistema nervioso responde y desarrolla funciones, los terapeutas se esforzarán para conocer a cada niño de tal manera que les permita la selección efectiva de actividades elegidas sólo para ese niño en particular. Un niño que disfruta de lo que está haciendo, estará mas motivado y persistirá durante momentos de mayor desafío en la terapia. Un ambiente de juego es la principal característica de este tipo de terapia.

Los sentimientos de placer y satisfacción de una participación exitosa en estas actividades significativas pueden hacer que un niño se sienta feliz, organizado y completo. Se suelen oír comentarios de muchos niños diciendo cosas como, "No quiero irme nunca de aquí" o "Desearía que esta terapia no termine jamás".


* Efectos de la terapia:

Como el principal enfoque de la terapia que utiliza una aproximación de integración sensorial es cambiar e influenciar el desarrollo de funciones neurológicas básicas, el progreso no es siempre evidente en forma inmediata. Sin embargo, las experiencias sensoriales pueden ser poderosas y a veces los niños podrán demostrar notorios cambios durante e inmediatamente después de una sesión de terapia.

Mientras que algunas actividades terapéuticas de integración sensorial puedan tener efectos inmediatos sobre áreas como la atención, estados de ánimo, producción del lenguaje, postura y habilidades de organización, lo más probable que un padre note en su hijo es que éste disfruta y espera con ansias sus próximas sesiones. Estar en una situación en donde se es comprendido y apoyado, al igual que ayudado a ser exitoso, es a menudo una experiencia fortalecedora para niños con DIS.

La mejor manera de determinar si la terapia está verdaderamente produciendo cambios es estableciendo objetivos específicos orientados hacia el alcance de las habilidades que son importantes para el niño y la familia. Por ejemplo, para un niño con un problema sensorio integrativo que involucra una hiper-sensibilidad al tacto, su objetivo especifico puede ser adquirir la habilidad de tolerar un corte de pelo y un lavado de cara sin mostrar signos de incomodidad. Para otro niño con una pobre habilidad para coordinar ambos lados del cuerpo, su objetivo especifico podrá ser lograr pedalear una bicicleta. Por la razón de que este tipo de cambios suelen suceder gradualmente con el tiempo, es importante documentar los asuntos a tratar a través de estos objetivos propuestos para así poder medir los cambios a futuro.

La efectividad de la terapia dirigida a mejorar funciones de integración sensorial es difícil de medir con puntajes. Familias comentan comúnmente cosas como, "la vida nos parece menos estresante ahora," "le va mejor en la escuela," "mi hijo y yo nos sentimos menos frustrados que antes," y "ahora mi hijo tiene amigos." Este tipo de cambios cualitativos en el diario vivir son el objetivo general de este enfoque terapéutico.


* Que hacer para ayudar a la terapia:

Aparte de entender y apoyar a los hijos durante el proceso de la terapia, los padres deben comprometerse a mantener una consistencia en el tratamiento, es decir, llevar al niño a todas sus sesiones.

Además deberán mantenerse lo más informados posibles acerca de lo que está ocurriendo en la terapia. Mientras más un padre entienda los desafíos y dificultades de su hijo, más será la ayuda que podrá proporcionarle. Es importante que un padre comprenda de qué maneras el problema de DIS le está afectando a su hijo en su diario vivir y en qué áreas. Mantener una buena comunicación con el terapeuta le permitirá llevar lo aprendido a la casa, colegio y comunidad, y continuar aplicando estos conocimientos en el diario vivir de su hijo y ayudarlo a experimentar formas de sentirse más cómodo y exitoso.
La aplicación de los principios terapéuticos, conceptos y actividades en la casa, el colegio y comunidad proveerá los mejores resultados posibles de la terapia para cualquier niño.


Fuente: http://www.ceril.cl/index.php/profesionales-2?id=29
Imagen: Emile Munierb

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COMO IDENTIFICAR DIFICULTADES DE INTEGRACIÓN SENSORIAL EN LOS NIÑOS

martes, 29 de octubre de 2013


Dificultades de Integración Sensorial
La Integración Sensorial
La integración sensorial es un proceso neurológico en el que el sistema nervioso central recibe información que proviene del cuerpo (sonidos, luz, objetos, texturas, etc.), la organiza, la integra con otros estimulantes y produce una respuesta apropiada a cada sensación, permitiendo así la recuperación efectiva de una variedad de ocupaciones. Nuestros sistemas sensoriales (táctil, auditivo, visual, propioceptivo y vestibular) son los encargados de transmitir estas sensaciones al sistema nervioso central. La interacción constante de un individuo con su medio ambiente crece en complejidad creando una base sobre la cual se desarrollan nuevas destrezas de desarrollo (motoras, cognitivas, social-emocionales, de interacción, sociales, etc.).

Cuando el sistema nervioso central no registra información, la registra de manera desproporcionada (híper-respuesta) o no puede discriminarla, altera nuestra capacidad de responder efectivamente a la actividad que afecta nuestras destrezas, como vestirse, comer, escribir, participar en clases, auto-regular emociones, relacionarse con otros niños, hablar y coordinar movimientos entre otras.

Importancia de la identificación temprana
Lo importante es identificar si los problemas que se están presentando en el niño/a están afectando su capacidad de aprender o desarrollarse. En ese momento es importante buscar ayuda para poder identificar cuáles son los aspectos que están limitando el progreso del niño/a y proporcionar el apoyo que él o ella necesita.

Si el niño/a no recibe ayuda a tiempo, esto con frecuencia puede afectar su autoestima, o los niños tienden a retirarse y aislarse del ambiente que los rodea, o tienden a desarrollar otras maneras de ganar control. Podrían desarrollar una conducta desajustada – una conducta de oposición o agresiva.

Señales de problemas de integración sensorial
El niño puede presentar uno o varios de los siguientes comportamientos:
  • Dificultad para autorregularse o calmarse
  • Irritabilidad
  • Incapacidad para mantener patrones regulares de sonidos
  • Problemas para comer
  • Demoras en el lenguaje
  • Él/ella evita nuevas situaciones o ambientes
  • Tiene una exploración limitada del ambiente que los rodea o de otros objetos
  • Tiene dificultad para manipular objetos
  • Tiene dificultad para establecer nuevas relaciones sociales
  • Es torpe
  • Incapacidad para mantener sus pertenencias organizadas
  • Problemas para prestar atención
  • Sensibilidad a sonidos o texturas
  • Rudeza
  • Tendencia a trabajar con los mismos juguetes
  • Es extremadamente aventurero o no tiene sentido del peligro
  • Se mantiene en constante movimiento aunque esté sentado (en un escritorio o mesa)
  • Evita lugares altos, patios de recreo, jugar en la arena o evita ensuciar las manos
  • Problemas para escribir y sostener un lápiz
  • Demuestra una tendencia marcada para recostarse sobre escritorios
Diagnóstico
Un niño/a es diagnosticado a través de una evaluación realizada con una terapeuta ocupacional que se especializa en integración sensorial. Usamos cuestionarios para los padres, observaciones clínicas estructuradas que son especializadas. También existe una prueba llamada SIPT para niños entre las edades de 4 a 6 años.

Venciendo los retos de la integración sensorial
Los niños pueden aprender a integrar información cuando reciben una intervención especializada que ha identificado el problema específicamente, de tal forma que ellos puedan responder de manera adaptativa a las exigencias de su ambiente. Sin embargo, es importante saber que muchos de nosotros hemos presentado nuestras propias características y problemas, pero hemos sabido responder a las exigencias de nuestro ambiente.

Si usted sospecha que su niño/a tiene un problema de integración sensorial o cualquier otro problema, es importante referirlos a una terapeuta ocupacional especializada en integración sensorial para que les haga una evaluación. 
Juliana Gutiérrez Faccini
Terapeuta ocupacional 
Fuente: http://www.losninosensucasa.org/question_detail.php?id=668
Imagen: Emile Munier

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CONSIDERACIONES SOBRE EL ANÁLISIS CONDUCTUAL APLICADO. ACA

jueves, 30 de mayo de 2013




El análisis conductual aplicado actúa a través de modificaciones, para lograr un mejoramiento en conductas socialmente significativas.

El objeto de estudio del análisis conductual aplicado, es la CONDUCTA. ¿De quién?, del niño o la niña en observación. La conducta es algo que nosotros podemos OBSERVAR y MEDIR a través de frecuencia, intensidad y duración. La conducta es algo que se reproduce, no es lo que nosotros creemos que la niña o el niño esta haciendo. Ahora, podemos inferir cosas, ideas (que la niña o el niño esta triste, cansado, aburrido) pero esto son inferencias.
Al análisis conductual aplicado le interesa la CONDUCTA, lo OBSERVABLE, no las inferencias.

Por lo tanto, toda conducta es aquello que tiene las siguientes características; se puede observar, medir y cuantificar. Observar es diferente a ver. Observar es diferente porque tomo REGISTROS, IDENTIFICO COSAS, SOY MAS CUIDADOSO, porque aprendo con la observación a medir y obtener un repertorio conductual individual del niño o la niña observado dentro de un contexto.
La idea del análisis conductual aplicado es que proporciona tratamientos efectivos si son elaborados con mucho cuidado, con una buena observación y con mucha ética para que se pueda aplicar cuando sea necesario o cuando se requiera. Además, la idea es que tenemos que creer y entender que estos tratamientos son individuales, no son recetas que para todos resultan de la misma manera.
Se trabaja con el repertorio individual más el entorno. Por eso siempre medimos el repertorio en relación al niño o la niña no lo comparamos con otros registros similares. Siempre estaremos midiendo el repertorio del niño o la niña en relación a sí mismo o a sí misma.

Por eso es importante hacer una LINEA DE BASE. La línea de base es observar y registrar (frecuencia y duración) la conducta o conductas del niño o niña observado/a. Dentro de la línea de base tenemos; la simple, cuando observamos una conducta. La combinada, cuando registramos la misma conducta que emite en diferentes situaciones o cuando emite dos o más conductas a la vez. La línea de base nos ayuda para registrar el repertorio conductual individual. Y como base para determinar si EXTINGE o MANTIENE dicha o dichas conductas.

¿COMO ELABORO UN PLAN CONDUCTUAL INDIVIDUAL?

1. Indicar los posibles cambios a nivel de apoyo y contexto.
2. Identificar el o los problemas conductuales del niño o la niña.
3. Hacer una Línea de Base (evaluación funcional) y registro (frecuencia - intensidad – duración) de la o las conductas inadecuadas.
4. Identificar los antecedentes y reforzadores que hacen que la conducta inadecuada aparezca,  mantenga y no se extinga.
5. Implementar la técnica a aplicar y Evaluar.

A la hora de elaborar un plan conductual individual tenemos que tener en cuenta los siguientes puntos: a) Tiene que indicar qué y cómo cambiará el contexto, y no sólo qué conductas tienen qué cambiar en el niño o la niña, b) se basa en los resultados obtenidos por la evaluación funcional (línea de base), c) está dirigido a hacer que la conducta inadecuada se extinga o disminuya y d) tiene que tener en cuenta los valores, recursos y habilidades del equipo de apoyo que va a llevar a cabo el plan conductual.
Una vez realizada la evaluación funcional (línea de base) tenemos que realizar un resumen de los datos obtenidos. Este resumen nos proporcionará las bases para el diseño del plan, es decir, todos los procedimientos que allí se definan tienen que estar basados en los resultados de la evaluación.
Por lo general, se suele actuar frente a una conducta inadecuada cuando, en realidad, la niña o el niño manifiesta varias. A menudo conductas que son de menor intensidad o no "molestan" demasiado (como por ejemplo lloriquear o negarse a participar en actividades), son disimuladas por otras conductas de mayor intensidad como pueden ser agresiones o autolesiones. Mediante la línea de base sabemos si las conductas inadecuadas que presenta el niño o la niña tienen funciones diferentes, si son independientes (es decir, suceden bajo condiciones específicas) o pertenecen a una cadena de conductas que van aumentando en intensidad, en cuyo caso podemos prevenir la de mayor intensidad actuando cuando se presenten las conductas de menor intensidad. Para llevar a cabo un plan conductual efectivo tenemos que considerar y definir todas las conductas inadecuadas que manifiesta la niña o el niño. 
Sin embargo aunque un plan se elabora para modificar las conductas inadecuadas, el proceso implica cambios en el ambiente que rodea a la niña o al niño (personal de apoyo, contexto…). Un plan conductual o de apoyo tiene que especificar los cambios que tendrán lugar en la conducta de la maestra, en el contexto, en la medicación (si la hay), en las rutinas diarias, cambios en la metodología y enseñanza, en los reforzadores, etc.
La línea de base además de ayudar a comprender la función que mantiene una conducta inadecuada permite saber los contextos donde habitualmente suele o no aparecer dicha conducta. Un plan de apoyo va dirigido a más de un contexto, situación o momento puntual. Tiene que desarrollarse en todos los contextos relevantes y a lo largo de todo el día. Por ello, una única estrategia no puede aplicarse a todo, es necesaria una intervención basada en múltiples estrategias. En un determinado contexto puede utilizarse la estrategia de modificar las tareas a realizar (actividades), mientras que otros es necesario enseñar habilidades sociales, de relacionamiento, de resolución de problemas, etc. A través de la línea de base (evaluación funcional) sabemos los contextos específicos donde tiene lugar dicha conducta, al igual que aquellos contextos donde la niña o el niño se desenvuelven con éxito. De este modo características de determinados lugares o momentos donde es menos probable que se manifieste la conducta inadecuada ayudará a elaborar estrategias para evitar o prevenir la conducta inadecuada o animar a que tenga lugar la conducta alternativa o más adaptativa.
El plan de apoyo más que indicar las conductas inadecuadas, tiene que hacer hincapié en las conductas adecuadas que tiene que presentar en cada situación. Estas conductas más adaptativas o adecuadas tienen que aumentar en relación a las conductas inadecuadas. Para lograr que dicha conducta adecuada aumente tiene que cumplir la misma función que la conducta inadecuada (principio de equivalencia funcional), cada vez que haya un intento o modificación de la conducta inadecuada por alguna más adecuada reforzar y hacer que la conducta inadecuada se extinga o disminuya. Por eso es importante utilizar medios de comunicación aumentativa (fotografías, tableros comunicacionales-conductuales, reforzadores adecuados, etc.) de modo que ayude a disminuir la conducta inadecuada y aumentar la conducta adecuada.

ANTES DE LA INTERVENCIÓN CONDUCTUAL

Buscar ser adultos significativos: ¿Qué significa ser un adulto significativo? Son las personas que proporcionan un vínculo confiable, que les sostienen en su vida cotidiana, y que tienen gran significado  para el niño o la niña, es la persona que está presente, guía, enseña y resuelve, por lo tanto la que pone pautas y  permite o no. El niño o la niña, sabe cuál es la persona. Es muy importante llegar a ser un adulto significativo para el niño o la niña. ¿Cómo se logra? Lograr en el niño o la niña desde los primeros contactos iniciales las capacidades necesarias para su desarrollo. Incluye ayudarlo o ayudarla a adquirir la habilidad de cómo atender y permanecer tranquilo o tranquila, a relacionarse con sus pares y adultos, a iniciar y responder a todos los tipos de comunicación, empezando con gestos sociales y emocionales, a vincularse  en resolución de problemas sociales compartidos que involucren muchas interacciones consecutivas, usando ideas para comunicar necesidades, a jugar y pensar creativamente y a combinar ideas para pensar lógicamente en sucesivos niveles de complejidad para disfrutar las relaciones con pares y lograr habilidades académicas. Relacionarse con ella o él en base a las diferencias individuales, para permitirle progresar en el logro de estas capacidades básicas.
También, el adulto significativo tiene que lograr que el niño o la niña adquieran las habilidades básicas. Las habilidades básicas son; ATENCIÓN, IMITACIÓN, SEGUIMIENTO DE ÓRDENES Y DISCRIMINACIÓN. Estas habilidades son los requisitos que van habilitando al niño o a la niña a adquirir destrezas más complejas como por ejemplo; establecer el contacto ocular, lograr la identificación propia, la atención necesaria para sus contactos sociales, imitar acciones simples, seguir instrucciones u órdenes de sus pares o adultos, etc.
Estas habilidades básicas son necesarias para iniciar el proceso educativo. Una vez que adquieran estas habilidades, estos repertorios conductuales se convierten a su vez en básicos para promover destrezas más complejas. Así se van desarrollando las conductas intermedias como el seguimiento de instrucciones más complejas, discriminaciones y reconocimientos de todo tipo, ejecuciones de acciones que tienen que ver con las coordinaciones visomotoras, motora gruesa, motora fina y otras.
El proceso se va dando desde las habilidades básicas iniciales; pasando por las habilidades intermedias hasta llegar al logro de habilidades más avanzadas. Trabajar las habilidades básicas es muy importante ya que por ejemplo si no fuera por la discriminación el niño o niña generalizaría conductas inadecuadas a una gran variedad de situaciones, sin embargo lo que queremos es que discrimine y generalice conductas más adaptativas y adecuadas.
Al trabajar cada área, aparte de trabajar los objetivos propios de la misma podemos estar lidiando con conductas inadecuadas, la misma falta de habilidades básicas puede ser una conducta inadecuada, la autoestimulación física, vocal, hiperactividad, resistencias, interés restringido, etc. y estas conductas se pueden dar en cualquier situación e intervienen en el proceso de aprendizaje. Las conductas inadecuadas que interfieren en el aprendizaje y en el logro no pueden dejar de intervenirse. Por eso es necesario tener un conocimiento básico de cómo funciona el reforzamiento para seleccionar los procedimientos adecuados a cada caso.
Los niños o niñas que presentan dificultades a nivel de ejecución o ciertos trastornos a nivel conductual son más vulnerables, más propensos a manifestar entre sus comportamientos conductas inadecuadas y/o conductas estereotipadas que tanto nos llaman la atención. Nos lleva a considerar que dichas conductas no son fruto necesario de un síndrome sino que, están estrechamente relacionadas con el entorno en el que se producen. Y este es el motivo de que los llamados problemas de conducta pasen a ser considerados como comportamientos/conductas desafiantes.
La presencia de esas conductas desafía al contexto, al entorno, a diseñar soluciones, a proponer alternativas y modificaciones en ese mismo entorno, y no solo, no tanto, a proponer acciones dirigidas al niño o niña que las realiza. No es tanto la modificación del niño o niña como la modificación del entorno lo que plantea este concepto de conductas desafiantes. Creo que esto no tiene que ser solo un cambio en el concepto. Implica necesariamente un cambio de actitud. Implica, por ejemplo, no ver a los niños o niñas que realizan dichas conductas como personas “culpables” sino como niños o niñas que requieren procesos de ajuste al contexto en el que desenvuelven, y, recíprocamente, que necesitan que ese contexto se ajuste a sus condiciones individuales y, por tanto, únicas.
Este planteamiento lleva consigo el que no necesariamente una conducta ha de ser considerada objeto de intervención por el hecho de ser una conducta inadecuada, o una estereotipia. La intervención se decidirá, por tanto, no solo por criterios basados en las formas que revisten las conductas sino, principalmente, por criterios basados en las funciones que cumplen dichas conductas en el contexto realizado. Así como  riesgo de daño físico para el niño o la niña que realiza esa conducta o para las personas y/o objetos de su alrededor.
Este es un criterio generalmente evidente de determinación de una conducta como desafiante y necesitada de intervención. Pero dicha intervención no tiene que ser meramente la implantación de mecanismos de restricción que imposibiliten físicamente la realización de la conducta. Por ejemplo, si a una persona que se autolesiona mordiéndose las manos le colocamos una férula en los brazos (lo que le impide doblarlos), le va a resultar imposible, mientras esté con esa tablilla, morderse las manos, pero eso no habrá resuelto en modo alguno el problema, lo mismo si le sacamos del lugar para que no lastime a otros sin una explicación y sin una evaluación funcional.
Lo que propicia soluciones más efectivas y a largo plazo, tiene que ser un conjunto de intervenciones que impliquen prevención y educación, que impliquen, en definitiva, el dotar al niño o a la niña que realiza esas conductas, de autocontrol sobre la propia conducta.
Ya no se plantea que la conducta "problema" sea un "problema" del niño o niña, ni una consecuencia absolutamente predeterminada de la patología que presenta, sino, al contrario, esa conducta se analiza como una respuesta dada en la interacción entre la persona y el entorno físico y social. Por lo tanto, la respuesta a esa conducta, proviene de un análisis de ese contexto de interacción, y de todos sus componentes. Es necesario entonces la modificación y adaptación del entorno para propiciar un mejor ajuste personal.
O sea, “un niño o niña con conductas inadecuadas quizá es más vulnerable en cuanto que determinadas condiciones del contexto provocan, por la condición patológica y por otras condiciones personales no asociadas a la patología, una mayor tendencia, un riesgo mayor de manifestación de dichas conductas”.
Eso indica que una disposición contextual adaptada a ese grado de vulnerabilidad puede inhibir en gran medida esas manifestaciones conductuales, propiciando mayores grados de ajuste personal.
La intervención ante las conductas inadecuadas tiene que basarse en la interacción del niño o la niña con el entorno físico, educacional y social. Poner especial cuidado en la adaptación del entorno para facilitar el ajuste al mismo, y promover habilidades específicas para la regulación, control y ajuste del entorno físico, educacional y social por parte del niño o niña. Para eso es muy importante la función de la institución brindar estructuras y sistemas comunicacionales y funcionales que permitan a estos niños o niñas con estas características a la información anticipada y a la información de lo realizado. Utilizar estrategias para que ese niño o niña haga la reflexión frente a la conducta inadecuada. Un gran porcentaje de conductas inadecuadas se debe a la falta de habilidades de comunicación, entonces hay que tener en cuenta que prácticamente que la mayoría de esas conductas inadecuadas cumplen un propósito y que la mayoría de las veces ese propósito reviste carácter “comunicativo”

MANEJO CONDUCTUAL

Para el manejo conductual podemos usar procedimientos para diseñar el ambiente general o individual, dirigido a estos aspectos:
-  Creación de nuevas conductas más adaptativas.
-  Aumento de la frecuencia o mantenimiento de las existentes.
- Extinción o disminución de conductas inadecuadas.

Para preparar el ambiente operamos a través de estímulos discriminativos y reforzadores que producen una consecuencia agradable o no.
Los estímulos discriminativos controlan la conducta por que siempre están presentes cuando una respuesta es reforzada, aprendemos a discriminar correctamente si nuestra conducta es reforzada en una situación de estímulo y no en otra. Esto explica por qué un niño o niña actúa de una forma con un adulto y con otra no. El reforzamiento diferencial ayuda al niño o a la niña a discriminar las situaciones en que emitirá determinadas conductas
Recordemos la importancia de una buena EVALUACION Y OBSERVACIÓN para determinar qué conducta queremos cambiar, bajo qué condiciones la adquirió o qué factores la mantienen y buscar el medio o técnica para cambiarla.
Como el tratamiento no solo se usa para extinguir o cambiar conductas es necesario conocer las habilidades básicas, sociales, adaptativas, académicas para potenciarlas y mantenerlas además de crear nuevas.
Una vez iniciada la intervención individual del niño o la niña tenemos que unificar criterios con la INSTITUCIÓN EDUCATIVA Y LA FAMILIA para la aplicación unificada de sugerencias.

A la conducta le preceden situaciones previas antecedentes y situaciones posteriores, consecuencias, por lo tanto podemos utilizar acciones preventivas y remediales.
LAS PREVENTIVAS: Organizar el ambiente, teniendo en cuenta la ubicación del grupo, intereses, personalidades, pares positivos, ambiente y salón o lugar cómodo, ordenado, materiales adecuados, mobiliario adaptado. Instrucciones claras adecuadas al nivel del participante, volumen de voz, entonación, motivación. Lenguaje corporal del instructor, gestos y voz coherente con lo verbal, modelamiento de lo deseado en forma intencional.
LAS REMEDIALES: Suministrar estrategias. Estas tienen que ser sí o sí positivas que dan a largo plazo; excelente y duraderas relaciones entre el adulto y el niño o la niña que hacen que respondan por afecto. Otras estrategias solo pueden ser aplicadas por profesionales preparados de común acuerdo con la familia y solo para casos que impliquen riesgo físico tanto para el niño o la niña como para el entorno.

RECOMENDACIONES PARA EL ADULTO
-Recordar que es necesario hacer un vínculo relacional con el niño o la niña antes de empezar a intervenir en las conductas inadecuadas.
-Aprender a discriminar entre el repertorio conductual individual del niño o la niña, cuál o cuáles son las conductas inadecuadas y adecuadas.
-Discriminar y reconocer en el niño o niña cuál son sus habilidades, limitaciones y conductas adecuadas.
-Aprender a observar qué conductas inadecuadas aparecen ante qué situación, estímulo o contexto.
-Lograr que el niño o la niña adquieran o mantenga las habilidades básicas (atención, seguimiento de órdenes, inhibición de las conductas inadecuadas, discriminación situacional, imitación).
-Lograr ser un adulto significativo para el niño o la niña.
-Hacer una evaluación funcional (línea de base) y un plan conductual antes de intervenir.
-Consultar una vez realizado el plan conductual con el equipo técnico Institucional la/s técnica/s a implementar.
-Unificar criterios con el entorno Institucional Escolar y Familia.
-Aplicar tal cuál la técnica a utilizar las veces que sea necesario. Ser asertivo, consistente y sistemático.
-Nunca permitir que la frustración o desesperación gane.
-Saber que la conducta aumenta y empeora a veces.
-Entender que la sola intervención no es suficiente.
-No esperar que a la primera el niño o la niña deje de hacer la conducta inadecuada, esto requiere tiempo y paciencia.
-Si  estamos enojados o no nos sentimos bien, es conveniente analizar la situación antes de intervenir. Lo más probable que la intervención no sea lo más asertiva.
-Cada niño o niña tiene estilos personales de aprendizaje, de interacción, percepción y tenemos que respetarlos.
-Cuantas más habilidades, control de su entorno, relaciones significativas y/o oportunidades de participación social tenga el niño o la niña menos conductas inadecuadas presentará.


Material elaborado por el Programa de Desarrollo Psicosocial 
Imagen: José con el terapeuta del programa

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CONOCIENDO MÁS SOBRE SOMATODISPRAXIA

jueves, 23 de mayo de 2013



SOMATODISPRAXIA


Cuando se observa a un niño que tiene dificultades en interactuar con su medio ambiente físico, en torno a planear y ejecutar acciones, puede llegar a presentar dificultades en sus capacidades sensorio motrices, mas exactamente en su discriminación “input-táctil-propioceptivo”, es un tipo de dispraxia que Ayres denominó somatodispraxia.
Una praxia, definida por Ayres es la capacidad o habilidad que tiene el cerebro, para organizar y ejecutar acciones desconocidas. Ayres (1979,p. 183)


Cuadro descriptivo del “Proceso Circular de Desarrollo Cognitivo”

Todo plan de acción motriz es coordinado en tres pasos secuenciales:


- Ideación o conceptualización de una acción.
- El planeamiento o elección de una estrategia de acción.
- La ejecución motora de la acción.
Una acción motora comprende entonces: - La idea, - el plan y - la implementación del mismo.
La simple toma de una cuchara para comer, es en definitiva, tanto un proceso sensorial como cognitivo, no siendo sencillo sino más bien complejo ya que tiene diversos componentes:
1. Imitación: Por ejemplo el juego de los bebes con los padres, cuya base es la imitación.

 2. Ideación: Aparece cuando el niño no solamente actúa por imitación sino generando ideas propias. 
3. Construcción: Aquí la construcción en el esquema espacial y la conservación del mismo es predominante, ejemplo: organizar un cajón con juguetes, poner elementos en una bolsa o en una valija, etc. 
4. Feed-Back: Ejemplo: caminar sobre una línea, o sobre una hilera de cubiertas, tratando de conservar el equilibrio. El niño recibe la información visual o cenestésica teniendo constantemente que reequilibrar su postura.
5. Transformación motriz: Cuando puede variar la duración, velocidad, intensidad, ritmo o espacio del movimiento. Ejemplo: los juegos de persecución.
6. Destreza: movimientos que pueden ser coordinados en tiempo y en espacio. Ejemplo: correr, saltar y girar; conejito y rol adelante; correr en zigzag, etc.
 Los niños con somatodispraxia tienen dificultad para planear, ejecutar y resolver planes de acción, debido a un problema de discriminación sensorial del “input táctil-propioceptivo”. (Estudios realizados por Ayres que llevo a cabo 1972 y en 1989, y confirmados por los estudios de Mulligan en 1998)
Resumiendo, estos niños no pueden discriminar sensaciones que impactan en el esquema corporal, que son la base de la praxis.


Algunas características observables en niños con somatodipraxia:
  -Signos de torpeza motriz.
  -Sensación de cansancio continuo.
  -Baja actividad física.
  -Lentitud en el aprendizaje de actividades cotidianas.
  -Dificultades en la motricidad gruesa.
  -Problemas en la manipulación de lápices al dibujar.

  -Cometen muchos errores al momento de ejecutar una acción.
  -Resuelven problemas siempre con un mismo patrón de ejecución.
  -Suelen mirar y simplemente copiar.
  -Suelen “hablar” sus acciones, las comentan pero no las realizan.


Algunas evaluaciones estandardizadas son:
  -Flexión supina inadecuada.
  -Dificultad en el toque secuencial de dedos (Pulgar-dedos),
  -Déficit en la coordinación motora bilateral (ejemplo: saltar con los pies juntos, etc.),
  -Déficit en la localización del estimulo táctil, kinestesia (toque dedo-nariz).

Otras características a considerar son déficit en el equilibrio y en la estabilidad articular, como así también presencia de un tono muscular bajo (hipotonía).Detectados los síntomas, además de trabajar interdisciplinariamente, hay que orientar el trabajo desde la perspectiva de Integración sensorial.


Sugerencia de actividades:
- Ir de acciones simples a acciones más complejas. Diferenciando cualidades de una misma habilidad motriz.
Ej.: caminar:
  -Caminar en punta de pié
  -Caminar con los talones.
  -Caminar hacia atrás.
  -Caminar con pasos cortos.
  -Caminar con pasos largos.
  -Caminar con inversión del pié.
  -Etc.


Actividades graduadas que requieran la acción de todo el cuerpo hacia la acción de partes del cuerpo con inhibición de otras.
- Dibujar con una mano luego, luego proponer hacerlo con la otra.
- Patear una pelota
- Pegarle a un globo con una sola mano.
- Etc.


Actividades que involucren mayor feedback.
Ej.: El equilibrio.
- Caminar por sobre una línea dibujada en el piso.
- Pararse sobre un balde de playa con un pié y hacer equilibrio.
- Caminar por un tablón de unos 10 cm de ancho.


Actividades que ofrezcan información táctil, propioceptiva. Dar la información en forma de orden. Es la diferenciación en las cualidades o calidades de los objetos.
- Tocar algo liso.
- Tocar algo rugoso.
- Tocar algo frío.
- Tomar un objeto que pueda asir con toda la mano.
- Tomar algo liviano.
- Etc.


Actividades que ofrezcan información vestibular.
- Dar 5 vueltas sobre su eje longitudinal y tratar de sentarse, con la cola en el piso, levantando los dos pies y los dos brazos.
- Rolar.
- Rodar.
- Caminar con las manos y los pies.
- Etc.


Actividades contra resistencia, de empuje o arrastre.
- Empujar ruedas que se encuentran el piso.
- Levantar una rueda y tratar de hacerla rodar.
- Etc.
- Contar una historia, tipo cuento, y cada vez que se mencione una acción motriz deberán tratar de realizarla.
Ej. “había una vez un caballo....” en este momento se hace una pregunta: ¿cómo corre el caballo? Y así sucesivamente tratando que el niño corporice acciones motrices.


Fuente:

http://aleguardiola.blogspot.com/2008/08/discapacidades-deteccin-evaluacin.html
Imagen: Alejandro en PDP

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