
IVAR LOVAAS, CONSIDERADO UNO DE LOS PADRES DE LA TERAPIA PARA EL AUTISMO
jueves, 30 de septiembre de 2010

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Etiquetas: Autismo, Conducta, Informaciones
VIVIR LA COMPLEJIDAD DEL SER, SIN ETIQUETAS
lunes, 27 de septiembre de 2010
CADA NIÑO, SU ETIQUETA
"Lo que encierra a cada niño dentro de un personaje cualquiera, y lo obliga a jugar hasta el final de sus días dicho personaje es la palabra del adulto. Es el adulto quien nombra quién es el niño. Le da una identidad. Luego, los adultos y los niños creemos que eso que ha sido nombrado a partir de una circunstancia fortuita, se convierte en eso que el niño es.
Ese adulto que nombra lo que el niño supuestamente es suele ser la persona con quien el niño se identifica más. Generalmente es la madre. Es decir, lo que la madre diga se va a convertir en ”palabra santa” para el niño. A veces puede ser el padre o la abuela, depende del valor que se le adjudique dentro de la familia a cada uno de estos adultos.
La cuestión es que hay un adulto que da identidad al niño a través de un rango que lo caracteriza, sea positivo o negativo, por ejemplo: el llorón, el inteligente o el independiente.
Todo personaje tiene ventajas, que actúan como habilitadores de mirada y aceptación, y desventajas que generalmente son aquellas que nos encierran en esa única manera en que los demás nos reconocen. El sufrimiento que genera “la cárcel del personaje” es lo que necesitamos reconocer y modificar, con el fin de ayudar a nuestros hijos a asumir la libertad de navegar entre múltiples posibilidades.
Para ello, nada mejor que observarlos, alentarlos y admirarlos sin reducir sus acciones a ninguna etiqueta establecida.
Por ejemplo, si no han estudiado, pues conversaremos sobre esa circunstancia particular en la que no han estudiado, pero ese echo puntual no lo convertirá en “pocos estudiosos”. Si son buenos en el deporte, estaremos atentos a nombrar cualquier otra habilidad, ya que eso no los convierte solamente en "buenos deportistas".
Estar atentos a no encasillarlos en sus habilidades, será más fácil si miramos a todos nuestros hijos en conjunto, y si tratamos de reconocer la tendencia que tenemos a mirar a unos bajo un cristal y a otros bajo otros cristales, es decir, teñidos de nuestras suposiciones preestablecidas. Entonces para sustraernos del desliz de mirar solo el personaje, sería ideal conversar con ellos, saber qué es lo que pasa, qué sienten, qué dificultades tienen, qué necesitan de nosotros, en lugar de que ellos nos escuchen hablar-refiriéndonos a ellos-con otras personas, desde los personajes que ya hemos construido y determinado para cada uno. Si conversamos y dialogamos con ellos, sabremos que cada momento es diferente, cada instante trae una nueva versión de los acontecimientos, por lo tanto, no hay lugar para los encasillamientos, sino para el genuino interés sobre cada niño. Entonces ellos podrán ser niños completos, que a veces ríen, otras veces se divierten, otras veces estudian, otras veces se portan muy mal y otras veces son cariñosos. Es decir podrán vivir la complejidad que atañe a todo ser humano".
Extraído de Mujeres visibles madres invisibles
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Etiquetas: Artículos, Derechos, Diversidad, Educación
SOY O NO SOY TDHA?
martes, 21 de septiembre de 2010
Muchos niños son hiperactivos en algún momento de su vida y más aún en la actualidad. Algunas dificultades de tipo conductuales son reparadas con el solo hecho de modificar reglas, límites, hábitos, formas de conducirse y organizarce, o con cambios en la comunicación.
No debemos apresurarnos a hablar de trastorno, pues esto representa un amplio bagage de rasgos que no siempre tienen que ver con lo neurológico, sino más bien con lo funcional y con factores del ambiente.
Luego de descartados todos los estudios de visión, audición y una extensa evaluación por profesionales pertinentes, se podrá llegar a un diagnostico claro para determinar una verdadera disfunción neurológica y recien ahí podemos hablar de un trastorno. De ser así se requerirá de un apoyo psicológico para tratar las dificultades de control de impulsos, en las relaciones con los adultos, falta de autocontrol, falta de logros, autoestima, etc.. ya que es sabido que a partir de trastornos neurológicos se pueden generar problemas emocionales.
Una vez detectado el trastorno debemos enseñarle al niño a conducir esa energía para un mejor desenvolvimiento en el medio.
Video YouTube: Hiperactividad
Más información en el siguiente blog:
http://estimulacionydesarrollo.blogspot.com/2010/09/psiquiatras-y-psicotropicos-informacion.html
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Etiquetas: Artículos, Hiperactividad, Informaciones
PORQUÉ Y PARA QUÉ CAMBIAR LA CONDUCTA
miércoles, 15 de septiembre de 2010
El modificador de conducta se ocupa tanto de de las conductas apropiadas como inapropiadas que exhibe un individuo y del modo como puede intervenirse o manejarse para cambiar esa conducta observable. La modificación de conducta se inició después de 50 años de trabajo científico realizados por psicólogos dedicados al estudio de la teoría del aprendizaje. Además el conductismo se basa en el análisis experimental de la conducta y la llamada ingeniería del comportamiento con todas sus aplicaciones técnicas y terapéuticas.
Esto condujo al descubrimiento de tres cosas importantes:
1-Una persona puede hacer algo cuando obtiene como resultado una recompensa. Ejemplo: un niño/a aprende a hablar o hacer berrinches si con ello atrae la atención de sus padres.
2-Una persona deja de hacer algo a cambio de lo cual no obtiene una recompensa. Ejemplo: deja de hacer berrinches cuando se da cuenta que con ello no consigue ninguna atención.
3-Una persona aprende mejor cuando se le enseña en pequeños pasos.
Si nos proponemos ayudar a un niño/a a cambiar su conducta, lo primero que tenemos que saber es que la conducta es movimiento, siempre que empleemos la palabra conducta nos referimos a movimientos del cuerpo. Ejemplo: si movemos los labios, la lengua, las mandíbulas, los músculos de la respiración al mismo tiempo y de la forma adecuada, decimos que estamos hablando, esto es, manifestamos una conducta verbal.
Si movemos los ojos fijándonos en otra persona, decimos que manifestamos una conducta de contacto ocular. Si un niño mueve los ojos, los brazos y las piernas al mismo tiempo y de una determinada manera, decimos que esta jugando, esto es, manifiesta una conducta de juego.
En resumen, conducta es movimiento. Usamos la palabra conducta para referirnos a movimientos que podemos observar realmente o sea viendo o escuchando. Si no podemos observar la conducta que intentamos cambiar no la podemos modificar.
¿Cómo podemos intervenir para que cambie si no sabemos qué es lo que queremos que cambie?. Ejemplo: si decimos que “un niño/a no quiere aprender” ¿cómo podríamos cambiar esta conducta si no sabemos realmente que es lo que hace el niño?, porque la palabra “quiere” no nos dice nada respecto a los movimientos que podemos ver o escuchar. Entonces ¿cómo podemos ayudar a que quiera aprender si no podemos determinar que es lo que quiere y no?.
En cambio si decimos; “vuelve la cabeza para el otro lado cuando estamos explicando” sí tenemos un dato en relación con la conducta del niño/a, porque se refiere a movimientos que podemos ver, incluso contar el número de veces que realiza la conducta y en qué situaciones manifiesta. Entonces una vez observada e identificada en términos conductuales, así como el número de veces que realiza y ante qué circunstancias, contamos con otro dato para enseñar al niño a cambiar su conducta lo cual se puede conseguir de 4 maneras:
1-Enseñándole a que lo haga mejor, o sea más hábilmente.
2-Aumentando la frecuencia.
3-Disminuyendo la frecuencia.
4-A que lo haga en un determinado momento y lugar.
Por ejemplo: Hay muchas conductas que un niño/a “no sabe hacer muy bien” por lo tanto estas conductas necesita aprenderlas a hacer más hábilmente. Otras, las sabe realizar pero no la practica con la suficiente frecuencia o durante un lapso de tiempo determinado, entonces se tendría que aumentar el número de veces y el tiempo. Por otro lado hay otras conductas que realizan demasiadas veces y cuya frecuencia necesita disminuir y finalmente hay ciertas conductas que las realiza en el lugar inapropiado o en el momento inadecuado, por lo tanto hay que enseñarle a que lo haga en el sitio correspondiente.
El hecho de que la conducta del niño/a aflija al padre, madre o al maestro/a tal vez no sea un criterio adecuado para pensar en hacerle cambiar, puede ocurrir que el verdadero problema no constituya la conducta del niño/a sino más bien la actitud asumida por el adulto/a. En tal caso el verdadero problema “está en el adulto/a y no en el niño/a”, la decisión de cambiar la conducta debe basarse por lo menos en tres criterios :
1-La conducta debe presentarse con suficiente frecuencia, una pelea ocasional es normal pero si ocurre todos los días es inadaptada.
2-Si la conducta continúa acaba por perjudicar al niño/a, incluso a su medio.
3-Si la conducta impide la posterior adaptación y evolución saludable. Una conducta demasiado dependiente acarrea serios problemas en edades posteriores.
Al modificar una conducta no debe pensarse solo en disciplina o comportamiento moral. Abarca mucho más, o sea toda respuesta y rendimiento.
Muchas veces los adultos/as dedican demasiado tiempo y esfuerzo a enseñar conductas difíciles de aprender. Sin embargo los niños/as deben aprender en primer lugar conductas más fáciles que son prerrequisitos para alcanzar o adquirir otras habilidades. De allí la importancia del aprendizaje a pequeños pasos. En muchas cosas se puede estar dedicando excesivo tiempo al tratar de disminuir formas de conductas frecuentes como los berrinches, sin embargo es más importante aumentar “formas buenas de conducta” que tratar de disminuir las “malas”. Por otro lado hay personas que dedican un tiempo excesivamente largo a enseñar una determinada conducta haciendo que los niños se aburran con este procedimiento.
Imagen : Google
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Etiquetas: Aprendizajes, Conducta, Educación, Habilidades Sociales, Límites, Terapias
"UNA PAGA PARA EL QUE VIVE POR ERROR"
jueves, 9 de septiembre de 2010
Estas palabras dan escalofríos.
"El Tribunal Supremo (TS) acaba de fallar una sentencia pionera en España: reconoce explícitamente el daño patrimonial derivado de un diagnóstico prenatal erróneo que privó a la madre de un niño con síndrome de Down de la oportunidad de valorar si abortar o no. Cada uno de los padres recibirá 75.000 euros y el niño tendrá una pensión vitalicia de 1.500 mensuales. Teniendo en cuenta que hoy el aborto se ha regulado como un derecho y que las sentencias sobre wrongful birth (nacimiento equivocado) del TS favorables a los demandantes han aumentado de forma notoria en los últimos años -en torno a una veintena desde 2005- algunos juristas plantean la necesidad de una regulación clara sobre la cuestión para evitar una posible inseguridad jurídica y estandarizar las indemnizaciones. Artículo completo en El País (html)
Esta es una carta dirigida al Director de La Opinión de Málaga.
Aborto y síndrome de Down-José Cristóbal Buñuel ÁlvarezMédico pediatra. Málaga
El 11 de agosto saltó a los medios una noticia que ha pasado bastante desapercibida. El Tribunal Supremo indemnizaba a un niño con síndrome de Down con 1.500 euros mensuales de por vida porque la amniocentesis falló. Es decir: se privó a los padres de la oportunidad de abortarlo.
La sentencia es sorprendente por cuanto es la primera vez, en mi experiencia como pediatra, que veo que se castiga una negligencia médica que tiene como resultado no la muerte de una persona sino precisamente todo lo contrario. Se castiga a las instituciones responsables de la amniocentesis errónea por un error cuya consecuencia ha sido, no el fallecimiento, sino el nacimiento de un nuevo ser. El nacimiento de una persona con síndrome de Down. Una persona con los mismos derechos y con la misma dignidad que cualquier otra.
Vivimos, por tanto, en una sociedad extraña y contradictoria. Por una parte, se ha avanzado mucho en la lucha del reconocimiento de los derechos de todas las personas con diversos grados de discapacidad. Es de justicia que así sea y que se pongan todos los medios que faciliten la integración laboral y social de estas personas. Se ha avanzado muchísimo con las que tienen síndrome de Down y no es difícil leer noticias de afectados por este síndrome que logran estudiar, trabajar o incluso formar una familia.
Existe por tanto en nuestra sociedad un importantísimo problema de coherencia personal y social. Cuando, por qué no decirlo, no de hipocresía colectiva.
Podemos buscar justificaciones y racionalizar el problema todo lo que queramos. Pero la realidad –triste realidad– es que en España (en otros países también, no estamos solos en esta tragedia) el aborto eugenésico existe. Con todo el trágico significado que la palabra eugenesia conlleva. La reciente sentencia del Tribunal Supremo no es más que la consecuencia –triste consecuencia– de la «normalización» de esta mentalidad".
Carta original en La Opinión de Málaga (html)
Fuente:http://www.elblogdeanna.es/1310/aborto-y-sindrome-de-down
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Etiquetas: Derechos, Informaciones, Síndrome de Down
ENSEÑEMOS A RESPETAR LAS DIFERENCIAS
martes, 7 de septiembre de 2010
Fuente: http://educamosjuntoscuentos.blogspot.com/
Imagen: Google
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Etiquetas: Cuentos, Diversidad, Educación, Valores
LOS TERAPEUTAS TAMBIÉN SUFRIMOS
jueves, 2 de septiembre de 2010
Puede también que haya algunos que se interesan solo en el dinero y tratan de conservarlos por largo tiempo para obtener beneficios.
Los hay deshonestos, poco profesionales, poco éticos, inexpertos o los que aceptan un trabajo aún sin tener herramientas que ofrecer.
Creo que no es nuestro caso.
Para nosotros crear un vínculo con el niño/a es fundamental. Por lo cual nos involucramos emocionalmente, creamos una relación significativa basada en la responsabilidad, el respeto y el amor. Nos emocionamos con sus progresos, y no solo le enseñamos conductas, habilidades, destrezas, conocimientos, los contenemos, sino también le cambiamos pañales, limpiamos mocos, los bañamos, les damos de comer, cuidamos su alimentación, le damos sus remedios, los cuidamos…
Es nuestra gran necesidad y desafío hacer lo imposible para que el niño/a salga adelante, crezca a todos los niveles, supere obstáculos día a día y aprenda a vivir con sus posibilidades.
Nosotros siempre hemos sido muy honestos con los padres, desde el principio. Si no estamos capacitados o no tenemos la alternativa adecuada a la necesidad del niño/a no aceptamos hacer el trabajo.
En nuestro programa se respetan los procesos del niño/a, es un programa terapéutico.
¿Pero, que pasa con nosotros cuando un niño o niña deja el programa? Nos referimos a un niño/a que ha estado años y en pleno proceso.
Sufrimos. Los terapeutas sufrimos, tenemos sentimientos, no somos de piedra.
Jazmín se ha ido del programa. Y nos hemos quedado con emociones revueltas en el estómago, una gran pena y un sabor amargo; el de la frustración y la impotencia. Un vacío se adueño de nosotros.
Hemos disfrutado de ella por casi dos años. Hemos festejado cada logro suyo. Cuando ha dejado de llorar y golpearse la cabeza, cuando ha dejado los pañales, los berrinches, como ha iniciado interacciones y comunicaciones, los juegos, las salidas, cuando dijo mi nombre y el de Rodrigo.
Hemos sufrido con ella cada frustración suya, cada llanto y con su impotencia al no poder comunicarse.
Ahora, yo me pregunto; ¿será que en estos 30 años no he aprendido a endurecerme, a levantar una barrera, a separar, a no involucrarme?
Jazmín se ha ido, como tiene que ser y como todos lo harán algún día. No hemos podido trabajar el proceso y la transición y nos duele. La hemos llorado y la vamos a extrañar.
Ahora nos toca a nosotros la tarea de crecer.
Gracias por todo lo que nos diste florcita, ahora queda tu perfume acompañándonos.
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Etiquetas: PDP niños/as, Vivencias y procesos